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La importancia del trabajo personal junio 23, 2012

Filed under: Uncategorized — seeducansolos @ 18:06

La vida es muy complicada. Ojalá fuera sencillita, pero es que los seres humanos somos muy complicados. Cada aspecto de nuestra vida se puede analizar hasta el aburrimiento.
En el mundo, hay gente que se hace preguntas continuamente, que se replantea sus decisiones, que piensa las cosas, que analiza, que se interesa por cómo hacen los demás las cosas y porqué, que está en constante formación (por lo que es consciente de que esta formación no acabará nunca), que busca conocimiento, y que se interesa por el que opina diferente. En definitiva, que asume la responsabilidad sobre su propia vida.
Y por el contrario, hay personas que son menos inquietas, y que hacen “lo que les toca” hacer en cada momento.

Por supuesto que estoy generalizando. Ya sé que las cosas (o las personas) no son blancas o negras. Hay infinitos niveles intermedios: hay personas que tienen un hijo porque es lo que toca, pero en cambio reflexionan mucho acerca de la salud; y hay personas que reflexionan mucho sobre su paternidad, pero no se cuestionan nada acerca del consumo; otros analizan absolutamente todo lo que consumen, pero no se cuestionan nada en lo referente a la sanidad…….
Y además hay que contar con las limitaciones que tenemos: no se puede analizar y reflexionar sobre absolutamente todo lo que afecta a nuestra vida.

Cualquiera estará de acuerdo en que la reflexión es necesaria: para poder ser libre, es imprescindible tener toda la información para poder elegir. Quiero tener la libertad de poder elegir seguir al rebaño, o desviarme un poquito en aquellos temas en los que yo crea que mi camino va por otro lado.
En los últimos años, me he movido mucho en el mundillo de la maternidad: embarazo, parto, lactancia, portabebés, crianza con apego, colecho….Todo esto entra en el paquete de lo que se llama por ahí “crianza natural”. Y es muy tentadora la idea de cambiar un rebaño por otro: cambiar le epidural por parir en casa, cambiar el biberón por la lactancia, cambiar el cochecito por el fular, y el filete de ternera por el arroz integral ecológico.

Yo creo que lo importante es el trabajo personal de cada uno de nosotros. Creo que ser adulto consiste en eso, en tomar las riendas de nuestra vida, en responsabilizarse de nuestras decisiones. Y eso implica, plantearse las cosas, buscar información, decidir, y asumir las consecuencias de nuestras decisiones.
La responsabilidad es abrumadora, y como he dicho antes, la tentación de seguir al rebaño es enorme. Pero esto no deja de ser una vía de escape,otra forma de quitarnos responsabilidad, de evitarnos tener que tomar decisiones conscientes. Si hacemos lo que nos toca, la responsabilidad de mis decisiones será de la sociedad, o de mi grupo, no mía.
Podemos delegar responsabilidades en la sociedad (es algo por lo que hay que pasar), en la ignorancia (es mejor no saber), en un método, en un grupo alternativo, en un gurú, en un dogma, en un sistema educativo,….

Muchas veces nos quedamos en las apariencias, pero repito, que el ser humano es sumamente complejo. El estar frente a una persona “alternativa” no te asegura que esa persona reflexiones y sea crítica con lo que le rodea. Y al contrario, el ser una persona “tradicional” tampoco. Cada vez me veo más lejos del mundo alternativo, en el que en muchas ocasiones se cambia un dogma por otro. Y cada vez me encuentro con más personas “normales”, que me aportan, que abren mi visión sobre las cosas, que me hacen reflexionar sobre cosas que no me había planteado.
No porque una actividad sea alternativa me sirve sin más. Hay aspectos de la educación alternativa con los que no estoy nada de acuerdo. Y hay, en cambio, aspectos de la educación tradicional, que son fundamentales.
Lo importante son las personas, su trabajo, y lo que nos aportan, no el cómo estén etiquetadas o lo que aparenten ser.

Y más difícil todavía que reflexión es el trabajarse a uno mismo. Normalmente, tras una formación y conocimiento, llegamos a hacer una reflexión. Tras esto, podemos cambiar algunos de nuestros actos. Pero cambiar una palabra por otra, cambiar una actividad por otra, no nos asegura que realmente estemos haciendo un trabajo interno, que realmente estemos haciendo las cosas de manera diferente. Mis hijos van a aprender de mí, como persona, no de las cosas que digo. Y aprenderán de lo que me vean hacer y sentir, no de las actividades preparadas que yo tenga. Si quiero educarlos de una determinada manera, el camino está en trabajarme a mí. No en hacer las cosas de una o de otra determinada manera con ellos.
Por ejemplo, una madre puede informarse acerca de la lactancia. Puede decidir dar el pecho a su bebé. Puede buscar apoyo, leer y formarse en lactancia. Y cuando tiene a su bebé, puede que le dé de mamar… o puede que no. Hay muchas mujeres que llegados a este punto, no son capaces. Hay algo que se lo impide y podemos saber exactamente a qué se debe.
Y en el caso de que lo consiga, ¿realmente esa mujer ha hecho un proceso interno, un trabajo de ver el mundo, de relacionarse con su bebé de diferente manera? ¿o ha sustituido sin más una actividad por otra?
Una madre puede buscar información acerca del efecto de los juicios y las alabanzas en el trabajo de sus hijos. Y la lógica, la cabeza, pueden decidir que eso no lo quiere para sus hijos. Puede que consiga controlar todas las palabras que salgan de su boca. Pero, ¿basta con suprimir unas palabras para llevar a cabo otra educación?

Hay que trabajar miedos, nuestra propia historia personal, nuestra forma de entender al ser humano… y hay que dejar egos y dogmas de lado.

Hoy en día encontramos por todas partes esta falta de trabajo personal, esta falta de profundidad. La blogosfera maternal, por ejemplo, está llena de madres que acaban de comenzar su proceso, madres con bebés que acaban de descubrir que les robaron su parto, y que deciden hacerse doulas. Es un trabajo que permite trabajar sin separarse de sus bebés. Pero, ¿qué formación tienen estas mujeres? ¿basta con haber vivido esa experiencia para poder acompañarla profesionalmente? ¿cuánto hay de querer ayudar, y cuánto de proyección en la otra madre?
O por ejemplo, hay familias que no quieren una educación tradicional para sus hijos, y como no quieren algo tradicional, escogen algo alternativo, ¡pero les sirve cualquier cosa que sea alternativa!
Y en el sentido opuesto, encontramos en facultades de educación, profesores de universidad en los que hay mucha menos profundidad y reflexión que en muchísimos blogs de madres “normales y corrientes”

Últimamente, en cada entrada que leo por ahí, llego a la misma conclusión: “esto se resume en trabajo personal”, del bueno, del que duele, del que nos llega a las tripas. Me da igual que tratemos el acompañamiento en las normas, el no juicio, la autoestima o la educación emocional. Ojalá supiera más sobre este tema. ¿Cómo se puede llevar a cabo un trabajo interno, personal, profundo? La verdad, es que no tengo ni idea.

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4 Responses to “La importancia del trabajo personal”

  1. Verónica Says:

    Muchas gracias, es de lo más sensato que he leído últimamente.

  2. carolina Says:

    A raiz de estas mismas preguntas tuyas, y dándonos cuenta con mi esposo que a pesar de toda la documentación en pedagogía, cursos, actividades y demás que resultan de querer brindar una educación “alternativa y autónoma” para nuestro hijo, nos dimos cuenta que en este momento era más importante fortalecernos como padres que tratar de “llenar” el pocillo del conocimiento” de nuestro hijo. Empezó como una sensación de querer hacer lo mejor por él, siguiendo con las consecuentas dudas sobre nuestras capacidades tanto intelectuales (no soy un sabio, no tengo todo el conocimiento), como parentales (seré buen padre?) y económicas (todos los cursos para niños son bastantes caros en nuestro país). Después de esa ronda de dudas, y haciendo caso a la sensación inicial de guiar a nuestro hijo personalmente, decidimos irnos a vivir a una comunidad en el campo para asegurar entre otras cosas, el tema de la sociabilización. Cuando comenzamos el proceso de empezar a marcar ritmos a los niños, como establecer los límites entre los diferentes grupos de edades, como respetar la crianza de cada núcleo familiar pero al mismo tiempo establecer criterios unificados para el manejo de los niños por todos los miembros de la comunidad, nos dimos cuenta, que mas importante que establecer un “plan de estudios”, era trabajarnos a nosotros mismos, pues cuando vives en una comunidad, tus defectos y cualidades saltan a la vista, y tus miedos a la hora de la crianza, no se hacen esperar. Tuvimos una serie de enfrentamientos entre nosotros, pues nos estabamos dando cuenta que a la hora de la agresiones infantiles, cada uno salia con su hijo debajo del brazo, lo que yo llamo “síndrome parque infantil”, y también empezaron a existir situaciones de evasión de las responsabilidades paternales y maternales. El primer paso fué establecer un cículo de padres, para poder hablar de nuestras expectativas, temores, ilusiones y miedos sobre la crianza, además de las reglas de juego a utilizar: lo mejor es el frente unido. Luego de eso, en un evento de ecoaldeas en Colombia que se llama el llamado de la montaña, conocimos a un miembro de la comunidad Amatreya en Argentina, el cual tiene 6 hijos, los educa en su comunidad y esta actualmente muy bien da salud mental, jejejeje, es decir, nos mostró que si se puede. El nos contó sobre el proceso de ellos, y como es de vital importancia el proceso individual de cada padre, el trabajo interno, personal y profundo que tu hablas, para hacernos frente, de manera “limpia” (sin la carga de nuestro miedos, traumas, karmas, ira, controles, inhibiciones y/o defensas) en la guia y crianza de nuestros hijos. Nosotros a traves de él nos contactamos con esta comunidad, y dió la casualidad que tenian gente trabajando en Colombia, así que nos prepararon un primer taller que se llama El Corazón de la Educación, en donde nos despertaron a darnos cuenta sobre nuestro patrones a la hora de guiar y/o educar, y este taller llevó a otro y luego a otro, y finalmente terminamos estableciendo un puente con ellos y tenemos a una sanadora viviendo entre nosotros. A lo que voy es que si hay forma de trabajar nuestro problema interno, si existen herramientas, y si es muy importante cuando nos enfrentamos a guiar nuestra propia vida y la de nuestro hijos, trabajar nuestros miedos y temores para no transmitirselos, pues la educación y guia se dan no a travez de las palabras, sino del ejemplo. Te puedo decir, que desde que empezamos el proceso, nos sentimos más abiertos a entendernos, a ver en los otros como un espejo nuestras propias molestias y defectos, a ser consientes y trabajarlos, y sobre todo, se nos han seguido abriendo puertas para mejorar y concretar el trabajo educativo que estamos empezando en nuestra comunidad.
    Si se puede!!

  3. Ana S Says:

    Hola, estoy de acuerdo contigo. Yo ahora estoy en un proceso de búsqueda y confrontación interna, me inquieta mucho el pensar que les estoy transmitiendo mis miedos, traumas, manias etc a mis hijos. Estoy muy interesada en el tema de la crianza natural y descubro que muchas cosas que yo siento y hago (y por las cuales he sido muy criticada) no son sólo ideas mías. Por ejemplo el abrazar y cargar mucho a mis bebes (porteo), el colecho que practimos antes de leer de el, la lactancia etc. Pero hay algo que siento que aún les debo a mis hijos y me debo a mi misma, y es el sanar heridas de la infancia, enfrentar y confrontar mis creencias, frustraciones, miedos y lo que resulte. Todo esto para ser libre y educar hijos libres de verdad. Creo qué Dios me ha dado un verdadero reto.

  4. Laura Says:

    Me encanta leer cosas que me sacuden pero de verdad, y sinceramente no es algo que me suceda seguido. Te leo y estoy de acuerdo en todo! nada para debatirte… yo tampoco tengo la menor idea de cómo hacerlo… lo que sí tengo claro es que lo primero que hay que hacer es sacarse de encima cualquier tipo de rebaño, sea tradicional, religioso, alternativo, cool, etc… es tan fácil caer en ellos! Una vez liberada de ese peso, creo que es posible tener la visión bastante más limpia y sentirnos con la liviandad y la libertad como para empezar a trabajar internamente, y tomar lo que se nos cante de cualquier grupo o corriente, y hacer nuestro propio mix. Sabés que yo soy una persona que se cuestiona permanentemente, y a veces eso se vuelve en mi contra… porque llega un momento en que dudo de todo y de todos, y me paralizo y no sé para dónde caminar… pero a estas alturas de mi vida creo que es inútil esperar a que algún día esté segura de todo, así que tendré que aprender a convivir con eso. Y nada, desadoctrinarnos y trabajar en lo que somos, que en definitiva es lo más valioso que podemos ofrecer a nuestro hijos.


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