seeducansolos

Blog sobre aprendizaje, crecimiento…

Verano, playa y otros octubre 29, 2012

Filed under: educacion,reflexion personal — seeducansolos @ 19:59

Este verano, no he dedicado apenas tiempo al blog, por lo que en esta entrada pretendo comentar algunas de las cosas que hemos tenido en la cabeza en estos meses.

Este ha sido con diferencia el año que más veces hemos ido a la playa. Otros años, debido al mal tiempo, al cansancio, la falta de organización, y principalmente a que todos los años tenía o una barriga o un bebé, apenas hemos ido regularmente.
Y este año nos hemos resarcido: hemos ido casi todos los días de sol (siempre que no tuviéramos otros planes).
Nos encanta la playa y además me parece un entorno muy bueno para el trabajo-juego de los niños.

JUGUETES PARA LA PLAYA
Los primeros días, hemos llevado algunos juguetes. Lo normal, cubos, palas y rastrillos. Tengo claro que moldes no quiero que utilicen, así que no los llevamos (los tenemos en casa, para jugar en la bañera). En un primer momento, estos juguetes nos han dado muchos problemas, porque constantemente quieren el juguete que está utilizando su hermano. Y discutimos y discutimos….
Y el otro gran problema de estos juguetes es que hacen que el objetivo de ir a la playa no sea jugar con la arena, sino que sea jugar con los juguetes. Dejan de jugar y trabajar con arena, para dedicarse a cavar, a pegar con la pala a su hermano, a quitarle el rastrillo, …
Así que tras estos primeros días, decidí que los íbamos a dejar en casa, y que íbamos a ir sin nada.
Al principio nos fue muy bien, dejaron de discutir, y yo ya solo tuve que cuidar de que respeten el trabajo de los demás. Antes no daba a basto: de quién es esa pala, quién la cogió primero, cuando termines déjaselo, pide permiso…. En cambio así, solo hay que ocuparse del trabajo.
Y otra gran ventaja, es que comenzaron a construir con la arena. Muchísimo. Avanzaron enormemente en su trabajo.
Pero esta opción también tiene inconvenientes. Y es que en ocasiones, para construir algo en concreto, necesitan algún tipo de herramienta. Para según qué cosas, se las han arreglado con palitos, hojas, conchas….Pero por ejemplo, para trasportar agua hasta la construcción, necesitarían un cubo.
El otro problema que hemos tenido, ha sido que los niños que van a la playa suelen llevar un saco de juguetes. Esto llama mucho la atención de los míos (de mi hija sobre todo, pero luego le siguen los otros dos) que se ponen a jugar con el niño del saco de juguetes, y otra vez volvemos al problema anterior: no trabajan con arena, sino que utilizan los juguetes. Además, yo tengo la sensación de que llegan e invaden: van a la playa una madre y su hijo, y de repente se encuentran rodeados de mis tres niños que acampan alegremente en su espacio. Piden permiso, tratan bien al niño, recogen al terminar…. pero yo tengo la sensación de que invaden a la gente.
Ante esta situación, no tengo nada claro cómo actuar ni qué hacer. Yo por mi parte, en lo social solo puedo trabajarlo hablando con ellos, y cuidando que pidan permiso y respeten a la gente. En cuanto al material, para nosotros lo ideal es llevar solo un cubo, pero si nuestro entorno distrae a los niños de su trabajo por tener demasiados estímulos y juguetes, yo ahí creo que no puedo hacer nada.
Intentaremos continuar iendo durante el otoño, que apenas hay gente, para continuar el trabajo que hemos empezado.

OTRA FORMA DE HACER LAS COSAS
Continuo dándole vueltas al tema de decir “muy bien”: cuánto, cómo, a qué, en qué situaciones no me sale, en qué situaciones sí me sale, por qué, para qué, estoy contenta con ello, qué debiera revisar….
En la playa, hemos podido ver a muchas familias diferentes hacer las cosas de forma diferente a como lo hacemos nosotros. Siempre es bueno ver cómo actúan otras personas ante determinadas situaciones.
Tengo muy claro, y me reafirmo en que para nosotros mis hijos, no andan bien, no comen bien, no son buenos porque no coman arena, no construyen bien con arena, no juegan bien con los moldes, no nadan bien,… No necesitan adiestramiento ni animación ni motivación por nuestra parte para crecer y desarrollarse.

NATACIÓN
En mi casa, siempre hemos sido muy prudentes con el agua. De pequeñas, a mi hermana y a mí nos daba mucho miedo bañarnos en el mar, aunque a la vez nos gustaba mucho jugar con el agua. De hecho, no aprendimos a nadar de pequeñas, sino que aprendimos de mayores. Cuando de verdad quise aprender, fui a una piscina a hacer un cursillo, con mis veintitantos años ya cumplidos, y con 8 clases me di por satisfecha.
Con mis antecedentes, puedo entender perfectamente que mis hijos no se quieran meter en el agua, sino que prefieran jugar en la orillita.
Este verano hemos avanzado muchísimo con la natación. El año pasado no se atrevían a acercarse al agua. Este año, en cambio, se acercan a coger agua con el cubo, construyen cerca del agua, juegan con las olas, intentan entrar en el mar hasta que la impresión les puede… Con tranquilidad, muy despacio y lentamente, hay avances.

CIVISMO
Un buen día, tras aparcar, doy la vuelta al coche para abrir la puerta del otro lado y sacar a los niños y veo un rayón enorme, de lado a lado del coche. A mí me sentó fatal, pero los niños se enfadaron muchísimo: “Hay que ser tonto para hacer algo así” “¿por qué iba nadie a romper así el coche de otra persona?” “Pero… ¿es que es tonto?” Tienen clarísimo que eso no se hace, que no está bien.

INTERESES PERSONALES

Nuestros intereses personales siguen creciendo y evolucionando:
– biblioteca: hemos conseguido ir a la biblioteca un día a la semana, y espero poder mantener este ritmo durante el curso. Les encanta, van muy contentos. Cogen un poco de todo, y Luis ya lee (se los leo yo) libros largos. Está enganchado a Gerónimo Stilton.

– romanos: seguimos trabajando en ello, con películas, libros…Hemos ido a ver las guerras cántabras, el desfile, el campamento romano….

– también hemos estado algunos días en el pueblo: este año han jugado muchísimo a los bolos, se han construido disfraces y armas

– otros: manualidades, inglés, material para matemáticas, fotografía, naturaleza….

EL BLOG

Este curso escolar no sé el tiempo que tendré para dedicarle al blog. No quiero dejarlo, así que seguiré al ritmo que me marquen mis circunstancias.

 

Condiciones de la educación creadora: vídeo septiembre 11, 2012

En estos vídeos se puede ver la charla que abrió el curso de formación en Educación Creadora que se impartió en Diraya entre los días 26 de agosto al 2 de septiembre del 2012. Son 5 partes de 10  minutos cada una:

 

Actividad educativa: contar cuentos agosto 1, 2012

En esta entrada presento otra actividad, sin mucha intención educativa. En esta actividad, el adulto cuenta un cuento, y el niño escucha.

Para poder llevar a cabo esta actividad, es imprescindible que el adulto quiera contar el cuento, y que el niño quiera escuchar. Sino no se puede llevar a cabo.

El mejor momento para la mayoría de la gente suele ser al acostarse, todos juntos metiditos en la cama, suele ser lo más habitual, pero se puede hacer en cualquier otro lugar o momento: en el coche, de paseo, después de comer, en el autobús, en la sala de espera del médico….

Qué contar:

A la hora de contar, hay varias opciones. Podemos:

– inventarnos un cuento

– contar un cuento que nos sepamos

– contar otra cosa

Lo más habitual es contar un cuento que nos sepamos, o aprendernos un cuento para contar, pero cualquiera de las otras opciones son perfectas. Hay quien no se siente capaz de aprenderse un cuento y acordarse de él más tarde para contarlo; y hay quien no tiene tiempo de leer cuentos para aprenderse. Por lo que a lo mejor estas personas prefieren inventarse los cuentos sobre la marcha. Perfecto.

En cualquier caso, no tener cuento, no es disculpa para no hacer esta actividad: todos podemos pasar un rato divertido, tranquilo, íntimo, con nuestros niños contándoles cosas. Son buenísimas las historias de nuestra propia infancia, cosas de cuando éramos novios… todas esas anécdotas familiares que le encantan a todo el mundo.

Si lo que vamos a hacer es buscar un cuento para contar, recomendamos buscarlos entre los cuentos de tradición oral. Estos cuentos se han formado pasando de generación en generación de forma oral, por lo que tienen una estructura perfecta para ser contados. Son claros y directos, con mucha acción, sin detenerse en descripciones o detalles que puedan distraer de la historia. Los cuentos tradicionales son cuentos diseñados para contar.

Para poder contar un cuento, es importante que nos guste, que nos mueva algo por dentro. Que nos haga mucha gracia, o mucho miedo. Pero que nos diga algo. Hay personas a quienes los cuentos tradicionales no les gustan porque les parecen violentos o machistas.  Si un cuento no te gusta, no lo cuentes. Escoje otro.

Requisitos imprescindibles para llevar a cabo la actividad:

Sé que me repito, pero es importante:

– querer contar

– que el niño quiera escuchar

– que te guste lo que cuentas, o que te de mucho miedo, o mucha risa, o mucha pena…… que lo que vayas a contar te mueva por dentro, que te llegue de verdad, que conecte contigo

– escoger un buen momento

Desarrollo de la actividad:

Empiezo desde el principio:

– busca algo para contar: esto te lo puedes saltar, porque todo el mundo tiene millones de historias para contar (anécdotas personales e historias familiares). Pero si quieres buscar algo para contar, lee cuentos tradicionales. Lee y lee hasta que encuentres uno que te guste mucho, y apréndetelo. Si no te gustan los cuentos tradicionales, busca otro tipo de historia.

– busca un buen momento para contar: un momento en el que te apetezca, y en el que le apetezca al que va a escucharte. Un momento tranquilo, sin interrupciones, sin juicios externos… Un momento y un lugar en el que estéis en confianza.

– cuéntalo, y disfrútalo.

Completamente prohibido:

– Fingir, no ser uno mismo. La actividad implica sinceridad, no actuar, y no juzgarse. A los niños les encantan los cuentos, les encanta pasar tiempo de calidad con sus padres, por lo que simplemente con esto, está garantizado el éxito. Queremos pasar un buen rato, compartir una historia, y crear un clima de comunicación profunda. Hay personas que son muy serias, otras que les encanta poner voces, otros que necesitan estar en movimiento para contar cosas…. perfecto todo, cada uno es como es, y cada cual cuenta las cosas a su manera.

– hacer preguntas: terminantemente prohibido hacer un examen después del cuento para comprobar si escucharon y comprendieron bien la historia

– enseñar ilustraciones: la actividad consiste en contar, no en leer, por lo que para llevarla a cabo no tendremos ningún libro ni soporte visual delante. Queremos una comunicación profunda, por lo que no nos interesan los intermediarios. Por otra parte, cuando el niño escucha una historia, su cerebro trabaja creando sus propias imágenes, y desarrollando así su capacidad de abstracción. Si presentamos imágenes, el cerebro no puede elaborar las suyas.

– intentar animar a la lectura: esto no es una actividad de animación a la lectura. Leer es apasionante, no se necesita que te animen.

– interrumpirse: si la actividad termina antes de que se acabe de contar el cuento, por ejemplo porque el niño se cansó de escuchar o se quedó dormido, o surgió algo más interesante, no pasa nada. Pero lo que no puede ser es que empecemos con el cuento  y nos acordemos de tal cosa y se desvié todo el asunto.

 

Mi currículum julio 24, 2012

Filed under: reflexion personal — seeducansolos @ 17:00

Así es como creo que he llegado hasta aquí.

– Colegio, instituto, universidad y cursos: lo normal, vaya, lo mismo que todo el mundo. Vas a clase, escuchas y con suerte apruebas… También incluyo en esta categoría libros, y cursos no oficiales.

Master nº 1, las madres: donde de verdad comenzó mi formación, cuando de verdad empecé a ver que las cosas no eran como yo creía, fue cuando empecé a tratar con madres. De ellas aprendí cosas básicas acerca de la vida, eso que es tan obvio que no se enseña en ninguna parte, y por eso hay muchísima gente que vive sin saberlo. Aprendí que los bebés saben nacer, que lo normal es parir sin cicatrices, que los bebés toman teta, y que los niños pequeñitos pueden aprender cualquier cosa en las condiciones adecuadas. No fue tanto las cosas concretas que me enseñaron (que fueron un montón) como los procesos personales que vi: su trabajo día a día por cambiar, por superarse a sí mismas, por ser el tipo de persona que querían ser, su nivel de implicación, el apoyo que se dan las unas a las otras … Sus reflexiones no tienen precio. Nunca podré agradecerles lo bastante a todas esas mujeres que compartieron su experiencia conmigo, que andaron el camino antes que yo y que pusieron a la disposición de las demás sus atajos. Su experiencia y sus reflexiones me abrieron los ojos, me hicieron ver otras formas de hacer las cosas. Fue sin duda, la parte más importante y trascendente de mi formación.

Master nº 2, mis hijos. Fue una suerte que cuando llegaron mis hijos yo ya tuviera tantas cosas claras, que ya conociera a tantas personas que entendían el crecimiento de una forma diferente. Cuando llegaron mis hijos yo ya tenía muchísimo camino andado, pero aún así, para la maternidad no se está preparado nunca. Mis hijos me pusieron las pilas y entre otras muchas cosas, me dieron unas buenas bofetadas de humildad.

Master nº 3, mis alumnos: Otra vez, fue una gran suerte que yo fuera educadora antes que maestra, que yo conociera el aprendizaje antes que la enseñanza. Esto me ha permitido diferenciar las dos actitudes en mí, y puedo trabajar en los dos aspectos diferenciando uno de otro. Cada año me encuentro con unos niños diferentes, por lo que es inevitable que cada año aprenda cosas diferentes trabajando con los niños que me sufren.

Hoy en día continúo formándome por estas 4 vías, que muy a menudo se entrecruzan y se mezclan. No hay una más importante que otra, pues de todas ellas saco cosas que me enriquecen. Espero no terminar nunca mi formación.

 

Qué quiero para mis hijos julio 15, 2012

Filed under: reflexion personal — seeducansolos @ 15:28

Lo que yo quiero para mis hijos:

– quiero que aprendan, no que les enseñen

– quiero que conserven su capacidad de juego

– quiero que tengan hábitos de trabajo

– quiero que tengan respeto, por sí mismos y por los demás

– quiero que trabajen con su ritmo y en sus intereses particulares

– quiero que tengan influencias variadas, que les rodee gente diferente que comparta sus intereses y su trabajo con ellos

– quiero que no les enseñen que aprender es difícil, o que hay una única forma de hacer bien las cosas

– quiero que conserven su curiosidad

– quiero que sepan buscarse la vida

– quiero que sean diferentes, que sean ellos mismos, y que valoren esa diferencia en los demás

– quiero que sean lo que ellos quieran, que trabajen en lo que quieran y que sigan su propia deriva personal

– quiero que tomen decisiones

– quiero que sean críticos, que no se dejen engañar

– quiero que tengan lagunas porque hay cosas en las que no han trabajado. No quiero que crean que no se les da bien hacer algo porque alguien intentó enseñarles

 

La motivación julio 5, 2012

Filed under: Uncategorized — seeducansolos @ 09:51

Ha ce tiempo asistí a un curso para maestros acerca de la motivación del alumnado.

Hice el curso, porque no conozco la “teoría” oficial de cómo funciona la motivación. Es una parte del proceso de enseñanza-aprendizaje que no me gusta nada. Veo su importancia, pero no acabo de decidirme a utilizarla. No acabo de verle el sentido: si el trabajo que vamos a realizar es interesante, los niños ya lo ven, no hace falta motivarlos; y si en trabajo que vamos a hacer es aburrido, no me parece justo engañarte haciéndote creer que no lo es.

Básicamente, es que prefiero hacer actividades que ya son motivantes, que motivar.

Los que siguen el blog, ya conocen mi forma de ver el proceso de enseñanza-aprendizaje, y ya conocen que yo prefiero trabajar con la motivación que ya tiene el niño.

EL CURSO:

El curso lo impartieron dos autoridades en la materia: José Escaño y María Gil.

Básicamente, nos contaron que para motivar a un niño podemos tirar de 5 hilos diferentes:

– se le puede motivar al niño, enganchándolo por un proyecto personal: haciendo que el trabajo escolar forme parte de su proyecto de vida, por ejemplo, si el niño quiere ser abogado, necesita estudiar

– contenido: el niño puede sentirse atraído al estudio, porque le interesa o hacemos atractivo el contenido a estudiar

– habilidades: el niño se siente motivado al trabajo porque se le da bien, o porque está utilizando herramientas que le gustan

– relación con el profesor: el niño trabaja porque tiene una buena relación con el maestro y quiere agradarle

– relación con los compañeros: el niño trabaja gracias al apoyo y a la motivación de sus compañeros

Explicaron que lógicamente, un profesor no puede utilizar los 5 tipos de motivación, ya que cada uno se siente más cómodo utilizando 1 ó 2 hilos, y que lo normal es utilizar esos, 1 ó 2. Dijeron que no tenemos que sentirnos abrumados con la responsabilidad de nuestra tarea, porque hay niños que, aunque nosotros lo hagamos perfecto, no se pueden llegar a motivar.

En ningún momento se habló de la motivación intrínseca, ni de cómo hacer para que ésta no desaparezca.

MI OPINIÓN:

Pues en mi opinión, continúo pensando que los niños no necesitan motivación, puesto que creo que ya tienen motivación de sobra. Cualquiera que tenga un hijo pequeño, puede comprobar que no para de hacer cosas, crecer y aprender, sin motivación externa.

El curso se enfocaba en motivar al niño para el trabajo escolar (resolver ejercicios y estudiar el libro de texto). Realmente lo planteado resulta útil cuando lo que quieres es imponer una enseñanza concreta, una actividad escolar o un contenido. En ningún momento se habló de la posibilidad de que cada niño trabajara según su interés.

Pero cuando un niño trabaja desde su propio interés, con las condiciones de las que nos habla la educación creadora, trabaja con los 5 tipos de motivaciones. Y no hay fracaso posible: siempre, todos los niños pueden.

En mi opinión, al niño le mueve su motivación intrínseca, y si le hacemos trabajar en cosas que no le interesan, lo único que se consigue es que no se trabaje esa motivación intrínseca, ese interés personal, y que al final acabe desapareciendo. La prueba de esto que digo está a la vista de todo el mundo: a los niños de tres años, que comienzan su escolarización les interesa prácticamente TODO, son niños con interesas y capacidad de trabajo. Pasan años y años trabajando en lo que les toca (ahora el cuerpo humano, ahora Picasso, ahora dividir…) y su interés se extingue. Al salir de la escuela, son muy pocos los que conservan algún interés personal y trabajan en él. Y son muchos los que no saben qué hacer con su vida, a los que les da igual hacer derecho que empresas. Esto es un hecho, y ocurre aún cuando los maestros sean capaces de hacer motivador el trabajo.

Otras entradas acerca del trabajo desde el interés personal:

 

La importancia del trabajo personal junio 23, 2012

Filed under: Uncategorized — seeducansolos @ 18:06

La vida es muy complicada. Ojalá fuera sencillita, pero es que los seres humanos somos muy complicados. Cada aspecto de nuestra vida se puede analizar hasta el aburrimiento.
En el mundo, hay gente que se hace preguntas continuamente, que se replantea sus decisiones, que piensa las cosas, que analiza, que se interesa por cómo hacen los demás las cosas y porqué, que está en constante formación (por lo que es consciente de que esta formación no acabará nunca), que busca conocimiento, y que se interesa por el que opina diferente. En definitiva, que asume la responsabilidad sobre su propia vida.
Y por el contrario, hay personas que son menos inquietas, y que hacen “lo que les toca” hacer en cada momento.

Por supuesto que estoy generalizando. Ya sé que las cosas (o las personas) no son blancas o negras. Hay infinitos niveles intermedios: hay personas que tienen un hijo porque es lo que toca, pero en cambio reflexionan mucho acerca de la salud; y hay personas que reflexionan mucho sobre su paternidad, pero no se cuestionan nada acerca del consumo; otros analizan absolutamente todo lo que consumen, pero no se cuestionan nada en lo referente a la sanidad…….
Y además hay que contar con las limitaciones que tenemos: no se puede analizar y reflexionar sobre absolutamente todo lo que afecta a nuestra vida.

Cualquiera estará de acuerdo en que la reflexión es necesaria: para poder ser libre, es imprescindible tener toda la información para poder elegir. Quiero tener la libertad de poder elegir seguir al rebaño, o desviarme un poquito en aquellos temas en los que yo crea que mi camino va por otro lado.
En los últimos años, me he movido mucho en el mundillo de la maternidad: embarazo, parto, lactancia, portabebés, crianza con apego, colecho….Todo esto entra en el paquete de lo que se llama por ahí “crianza natural”. Y es muy tentadora la idea de cambiar un rebaño por otro: cambiar le epidural por parir en casa, cambiar el biberón por la lactancia, cambiar el cochecito por el fular, y el filete de ternera por el arroz integral ecológico.

Yo creo que lo importante es el trabajo personal de cada uno de nosotros. Creo que ser adulto consiste en eso, en tomar las riendas de nuestra vida, en responsabilizarse de nuestras decisiones. Y eso implica, plantearse las cosas, buscar información, decidir, y asumir las consecuencias de nuestras decisiones.
La responsabilidad es abrumadora, y como he dicho antes, la tentación de seguir al rebaño es enorme. Pero esto no deja de ser una vía de escape,otra forma de quitarnos responsabilidad, de evitarnos tener que tomar decisiones conscientes. Si hacemos lo que nos toca, la responsabilidad de mis decisiones será de la sociedad, o de mi grupo, no mía.
Podemos delegar responsabilidades en la sociedad (es algo por lo que hay que pasar), en la ignorancia (es mejor no saber), en un método, en un grupo alternativo, en un gurú, en un dogma, en un sistema educativo,….

Muchas veces nos quedamos en las apariencias, pero repito, que el ser humano es sumamente complejo. El estar frente a una persona “alternativa” no te asegura que esa persona reflexiones y sea crítica con lo que le rodea. Y al contrario, el ser una persona “tradicional” tampoco. Cada vez me veo más lejos del mundo alternativo, en el que en muchas ocasiones se cambia un dogma por otro. Y cada vez me encuentro con más personas “normales”, que me aportan, que abren mi visión sobre las cosas, que me hacen reflexionar sobre cosas que no me había planteado.
No porque una actividad sea alternativa me sirve sin más. Hay aspectos de la educación alternativa con los que no estoy nada de acuerdo. Y hay, en cambio, aspectos de la educación tradicional, que son fundamentales.
Lo importante son las personas, su trabajo, y lo que nos aportan, no el cómo estén etiquetadas o lo que aparenten ser.

Y más difícil todavía que reflexión es el trabajarse a uno mismo. Normalmente, tras una formación y conocimiento, llegamos a hacer una reflexión. Tras esto, podemos cambiar algunos de nuestros actos. Pero cambiar una palabra por otra, cambiar una actividad por otra, no nos asegura que realmente estemos haciendo un trabajo interno, que realmente estemos haciendo las cosas de manera diferente. Mis hijos van a aprender de mí, como persona, no de las cosas que digo. Y aprenderán de lo que me vean hacer y sentir, no de las actividades preparadas que yo tenga. Si quiero educarlos de una determinada manera, el camino está en trabajarme a mí. No en hacer las cosas de una o de otra determinada manera con ellos.
Por ejemplo, una madre puede informarse acerca de la lactancia. Puede decidir dar el pecho a su bebé. Puede buscar apoyo, leer y formarse en lactancia. Y cuando tiene a su bebé, puede que le dé de mamar… o puede que no. Hay muchas mujeres que llegados a este punto, no son capaces. Hay algo que se lo impide y podemos saber exactamente a qué se debe.
Y en el caso de que lo consiga, ¿realmente esa mujer ha hecho un proceso interno, un trabajo de ver el mundo, de relacionarse con su bebé de diferente manera? ¿o ha sustituido sin más una actividad por otra?
Una madre puede buscar información acerca del efecto de los juicios y las alabanzas en el trabajo de sus hijos. Y la lógica, la cabeza, pueden decidir que eso no lo quiere para sus hijos. Puede que consiga controlar todas las palabras que salgan de su boca. Pero, ¿basta con suprimir unas palabras para llevar a cabo otra educación?

Hay que trabajar miedos, nuestra propia historia personal, nuestra forma de entender al ser humano… y hay que dejar egos y dogmas de lado.

Hoy en día encontramos por todas partes esta falta de trabajo personal, esta falta de profundidad. La blogosfera maternal, por ejemplo, está llena de madres que acaban de comenzar su proceso, madres con bebés que acaban de descubrir que les robaron su parto, y que deciden hacerse doulas. Es un trabajo que permite trabajar sin separarse de sus bebés. Pero, ¿qué formación tienen estas mujeres? ¿basta con haber vivido esa experiencia para poder acompañarla profesionalmente? ¿cuánto hay de querer ayudar, y cuánto de proyección en la otra madre?
O por ejemplo, hay familias que no quieren una educación tradicional para sus hijos, y como no quieren algo tradicional, escogen algo alternativo, ¡pero les sirve cualquier cosa que sea alternativa!
Y en el sentido opuesto, encontramos en facultades de educación, profesores de universidad en los que hay mucha menos profundidad y reflexión que en muchísimos blogs de madres “normales y corrientes”

Últimamente, en cada entrada que leo por ahí, llego a la misma conclusión: “esto se resume en trabajo personal”, del bueno, del que duele, del que nos llega a las tripas. Me da igual que tratemos el acompañamiento en las normas, el no juicio, la autoestima o la educación emocional. Ojalá supiera más sobre este tema. ¿Cómo se puede llevar a cabo un trabajo interno, personal, profundo? La verdad, es que no tengo ni idea.

 

 
A %d blogueros les gusta esto: