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Blog sobre aprendizaje, crecimiento…

Abecedarios noviembre 13, 2011

Últimamente niños en casa están trabajando muchísimo con abecedarios. Esto me parece que es de forma casual, no por ninguna razón en concreto. Suelen trabajar por temporadas, por rachas, según lo que les apetece: hay días que les da por leer, otros por pintar, otros por las construcciones…. No llegan a abandonar ningún trabajo, en un día trabajan con varias de esas cosas, pero en una temporada siempre hay algo que prefieren a los demás. Pues en los últimos días con lo que más les ha apetecido trabajar es con los abecedarios. Nosotros no les animamos, ni les sugerimos, ni les motivamos, ni nada de nada en su trabajo en casa. Ellos saben las cosas de las que disponen y las cogen o nos las piden.

En casa tenemos bastantes abecedarios. Nos parece un material interesante, nos gusta, nos parece bueno para ellos y por eso tenemos a su disposición, a su alcance, este material. Además nos parece importante darles unos hábitos de su manejo, y unas normas. Por ejemplo, las letras pequeñas no se las dejamos si su hermano pequeño está cerca y no podemos estar uno de nosotros vigilándoles. Tampoco les dejamos esconder las letras por casa, ni lanzarlas. Y no les dejamos sacar otro juguete sino han recogido el abecedario que han sacado.

Pero lo que no hacemos es decirles cuando o cómo tienen que trabajar con ellos, ellos deciden cuando y cómo. Tampoco ponemos actividades, ni intentamos enseñar nada. Esto lo tenemos decidido así, pero tampoco podríamos hacerlo de otra manera por falta de tiempo.

Decía que tenemos diferentes abecedarios. Creo que el primero que compramos fue uno de madera, en mayúsculas, de colores y de tamaño bastante grande. También tenemos letras para la pizarra magnética, mayúsculas y minúsculas, también de colores. Son bastante pequeñas, y las utilizan o bien junto con la pizarra magnética o bien ellas solas.

Además de estos “comprados” a propósito por nosotros, por casa hay letras, que o bien les han regalado en algún cumpleaños para formar sus nombres, o las han recortado ellos de revistas, y otras que no tengo ni idea de donde han salido.

Y también tenemos un abecedario hecho por nosotros que he terminado hace bien poco. A pesar de no ser muy manitas, y que todo lo que fabrico tiene un acabado bastante chapucero, me decidí a hacerlo por un montón de razones:

-por tener algo más Montessori, porque en lectoescritura no tengo nada ni estoy muy puesta en este tipo de material. No creo que sea así exactamente, pero me voy acercando poco a poco.

– porque así tengo uno exactamente a mi gusto: puedo hacer las letras con el trazo que yo quiera, puedo meter mayúsculas y minúsculas en el mismo abecedario…

– por necesidad, porque con los comprados te vienen muy pocas letras, y haciéndomelas yo, las puedo tener ilimitadas.

– Así además, si se pierde o se rompe alguna no pasa nada, son fácilmente reponibles, y me ha salido muy barato.

Aunque lo hemos hecho nosotros, los padres de las criaturas, no hemos intentado implicarles en el proceso: nosotros decidimos hacerlo, y construirlo ha sido trabajo nuestro. Su fabricación no ha sido una actividad “educativa”. Aún así, nos han visto medir, comparar el material, discutir cómo será mejor, así de otra manera, calcular el precio y comparar, el color….nos han visto cortar, medir, calcar, coser, equivocarnos y hacerlo otra vez. Todo lo que nos ven hacer , todo lo que les rodea, es educativo. No hace falta que nos lo propongamos. Y son como esponjas, no hace falta de que les metas nada por los ojos para que se queden con ello. Vienen ya preparados de serie para aprender todo lo que hay en su alrededor, no hace falta implicarlos especialmente. Hace falta tratarlos como a personas con las que convives, ni escondiéndoles, ni imponiéndoles experiencias en su entorno.

Con un abecedario de madera que compramos de oferta, calcamos las letras sobre gomaeva y luego las recortamos. La gomaeva la compré de dos colores, azul y rojo para seguir el color Montessori. Y cuando ya tenía las letras cosí una tela con unos bolsillos para guardarlas ordenadas, cada una en su sitio. Me quedó bastante chapucero, pero a nosotros nos sirve.

Mis tres hijos trabajan de forma diferente con los abecedarios, como tres personas diferentes que son.

Mi hijo mayor acaba de cumplir ahora los 5 años. Conoce todas las letras, las reconoce en mayúsculas, y muy pocas en minúscula. Cuando juega con ellas, lo que hace es: formar palabras, buscar letras en concreto, clasificarlas (por colores, o las de su nombre, las del nombre de su hermana, las grandes y las pequeñas), colocarlas de cualquier forma y preguntarnos qué pone. Además, al terminar lo recoge por sí mismo y lo guarda en su sitio con mucho cuidado.

Mi hija cumple los 3 años en un par de semanas. Conoce algunas pocas letras, creo que solo las iniciales de nuestros nombres, aunque puede que alguna más. Cuando juega con ellas,lo que más le gusta es manipularlas, jugar con ellas como si fuera material continuo (arena), y juega a que las cocina, a que las cambia de recipiente… Pero en cuanto encuentra una conocida lanza un grito (es muy muy gritona): ¡UNA HACHE MÍA! y corre a enseñárnosla a todos. Cuando termina de trabajar con ello hay que estar muy pendiente de recordarle que lo tiene que recoger, e insistir y acompañarle. Se suele escaquear, y realmente, le cuesta un mundo recoger.

Y mi hijo pequeño tiene año y medio. No reconoce ninguna letra. Cuando juega con los abecedarios, como con cualquier otro material pequeño: lo chupa, lo coge, lo mira, lo mete, lo saca, lo amontona, lo cambia de sitio… Las imantadas las intenta pegar por toda la casa, aunque sabe que solo se “unen” a la nevera y a la pizarra magnética. Le gustan mucho los abecedarios, imagino que porque ve un montón de misteriosas piezas pequeñas que casi nunca le dejamos. Cuando termina le decimos “vamos a recoger” y lo acepta muy bien, si nos ve guardar las letras, él lo hace también.

 

4 Responses to “Abecedarios”

  1. mabel Says:

    Qué razón tienes!!! Ayer se ha tirado mi hija pequeña de 7 años más de 2 horas dando clases de inglés a los muñecos. Me pedía que le dijera como se decían los colores, claro, oscuro… luego les ha puesto cd’s de canciones en inglés de los libros, les ha leído parte de uno de ellos preguntándome muy interesada si lo pronunciaba bien… vamos, con un interés que impresionaba. Creo que ha tenido mucho que ver el hecho de que la profesora ha cambiado estos días las fichas de inglés (que mi hija detesta) por los cuentos en inglés, y eso le ha motivado.
    Dices que sois chapuceros con el abecerdario elaborado por vosotros, pero en las fotos tiene una pinta estupenda de verdad, no es por cumplir.

  2. María Says:

    Me ha encantado la idea de hacer nuestro propio abecedario!

  3. Miriam Says:

    Me ha encantado la idea y lo voy a hacer, muchísimas gracias!! Me podrías decir cual es el código de colores Montesori que no lo termino de sacar?? Gracias mil!!


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