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Blog sobre aprendizaje, crecimiento…

Cómo trabajamos las matemáticas en casa diciembre 18, 2011

Esta podría ser una entrada corta y fácil: las matemáticas en casa no las trabajamos de ninguna manera. De verdad que no. No ponemos a los niños ningún tipo de actividades, y muchísimo menos organizadas o programadas.

Pero los niños en casa aprenden  ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo se puede facilitar que un niño aprenda matemáticas? ¿Qué ambiente hace falta para adquirir conceptos matemáticos? ¿Cómo trabajo las matemáticas en casa desde el interés del niño? ¿Qué actividades favorecen el aprendizaje matemático? ¿Qué puedo hacer yo para que ellos aprendan matemáticas por sí mismos, sin que nadie les enseñe? ¿Qué necesita un niño para aprender matemáticas por sí mismo?

Antes de empezar a contestar estas cosas, creo que hay que tener claro una serie de cuestiones acerca del aprendizaje:

  • Los niños aprenden solos todo lo que necesitan. Tienen capacidad para ello porque son seres humanos. Cada niño busca su método para aprender, según sus características, sus habilidades, sus capacidades, va buscando y haciendo unas actividades, unos ejercicios, que son exactamente los  que él necesita para aprender. Los niños, son capaces. Son personas completas, perfectas, en su momento de desarrollo. Saben cómo hacer para conseguir nacer, alimentarse, dominar su cuerpo, la abstracción y el lenguaje oral. Estos son aprendizajes mucho más complejos que las matemáticas o el lenguaje escrito.
  • El aprendizaje es un acto social: aprendemos de otras personas. No inventamos el conocimiento cada vez que lo aprendemos, sino que se lo vemos a los demás, y nos quedamos con ello. Necesitamos a los demás. Atención que no he dicho que necesitamos que nos enseñen, porque no es así: necesitamos a los demás para aprender, pero no necesariamente necesitamos que nos enseñen.
  • El aprendizaje es un proceso interno: esto implica, por un lado que va por dentro, y por lo tanto no se puede ver desde fuera. Los de alrededor no tenemos forma de saber lo que sabe o no sabe otra persona. Y también implica que el aprendizaje tiene que hacerlo la persona, los de alrededor no podemos hacer que el otro aprenda, es una cosa que tiene que hacer uno mismo.

Para aprender un niño necesita:

  • Que la actividad nazca de él, necesita que el interés sea suyo, que la actividad tenga sentido para él, que sea suya la iniciativa, motivación intrínseca. Tiene que querer hacer lo que hace.
  • Sentirse seguro, sentirse capaz, no tener miedo.
  • Estar en un entorno donde la gente haga lo que se supone que va a prender.

Teniendo esto presente, ¿QUÉ PUEDO HACER YO CÓMO MADRE PARA QUE APRENDA MATEMÁTICAS? Mi respuesta es que nada: Las va a aprender de todos modos.

Cuando busco en Internet ideas de actividades y juegos para hacer con los niños, tengo el problema de que todo lo que encuentro es contrario a esta forma de ver el aprendizaje. Si quiero favorecer el aprendizaje de las matemáticas, sin imponer nada a mis hijos, dejando que sigan su proceso natural, cuesta mucho encontrar actividades educativas que trabajen así. Prácticamente todo lo que encuentro es para sacar al niño de su proceso y motivarle para seguir el camino que se supone que es mejor para él. No se encuentran actividades diseñadas para trabajar desde esta perspectiva, y me gustaría tener tiempo para poder trabajar en ello, plasmar a modo de receta nuestras “actividades educativas” aún cuando las trabajemos sin intención de enseñar nada. Actividades educativas para niños, sin intención educativa.

A continuación contaré qué es lo que hacemos los adultos que ayuda a que los niños desarrollen su capacidad matemática, y qué es lo que hacen los niños cuando trabajan las matemáticas:

LO QUE HACEMOS LOS ADULTOS:

Lo que hacemos nosotros, los adultos que facilita que los niños aprendan, son fundamentalmente dos cosas:

  • por un lado, trabajamos matemáticas por y para nosotros mismos
  • por otro lado acompañamos al niño en su trabajo con las matemáticas

Un niño rodeado de gente que habla chino, aprende a hablar chino. Un niño rodeado de gente que camina, aprende a caminar. Y un niño rodeado de gente que utiliza las matemáticas, aprende a utilizar las matemáticas.

Así que en casa nosotros trabajamos con matemáticas, porque nos interesa y nos gusta.No trabajamos las matemáticas para que el niño las aprenda.Yo no hablo para que mis hijos aprendan a hablar. Esto es importante, hay un pequeño matiz que marca una gran diferencia. A mí me gustan las matemáticas, y por eso las utilizo, trabajo con ellas, juego a ponerme retos, busco soluciones, hago cursos, pregunto a los de alrededor (¿tú cómo haces para que te de esto? ¿se podrá hacer esto de otra manera?), comparto mis logros con los que me rodean… Si a mí no me gustan, me aburren, me parecen difíciles, y me pongo a trabajar con ellas para que mis hijos las aprendan, lo huelen y huyen. No funciona así. El interés, el entusiasmo, se contagia. No hay intención educativa en lo que hacemos. Hay interés personal. Y los niños, cuando nos ven enfrascados en un tema, por ejemplo, trabajando matemáticas, se interesan también. De forma natural, ocurre.

Concretando, cosas que hacemos:

  • leemos la hora, nos preguntamos qué hora es, hablamos de que hemos quedado en media hora, hablamos de si vamos pronto o tarde, de cuánto queda para ir al parque…
  • manejamos dinero, en mi casa, por suerte tenemos poco, así que necesitamos contarlo. Calculamos lo que nos vamos a gastar, comparamos precios, ahorramos y vamos sumando, gastamos y vamos restando, leemos las facturas…
  • cocinamos, medimos, cosemos….
  • utilizamos material montessori. A mí las matemáticas me han gustado siempre. Pero no me llama la atención ponerme a hacer cálculos, la verdad. Hasta que conocí estos materiales, que me han permitido redescubrir las matemáticas. En principio me interesé por ellos por mis hijos, pero reflexionando sobre esto, me he dado cuenta de que los tengo por mí: porque me gustan, y me alucina ver lo bonitas que son las matemáticas. Mis hijos son pequeños todavía para utilizarlo, y se lo dejo en contadas ocasiones. Saben que se utilizan para calcular, y poco más.  La verdad es que tengo muy poco tiempo para dedicarle. Cuando trabajo con ellos, me coloco en la mesa, y si algún niño quiere se acerca. Le pregunto si quiere él también trabajar y si me dicen que si, se lo coloco. Y si me dicen que no, no pasa nada.

Cosas que no hacemos:

  • No les motivamos. Ellos ya tienen motivaciones, intereses, iniciativa. No les quiero sacar de ahí, para hacer que les interese otra cosa.
  • No preparamos actividades para ellos. Son actividades en principio para mí.
  • No les queremos enseñar. En esta actividad, yo me centro en mi aprendizaje. A él le sirve que yo trabaje para mí, le da ejemplo, le puede producir algún interés, ve cómo se utiliza el material, ve que el trabajo y el aprendizaje no acaba nunca…. pero no son para enseñarle a él nada. Son para trabajar yo.

Esto en cuanto a nuestro propio proceso de trabajo con las matemáticas. En cuanto al proceso del niño, propiamente dicho:

El niño tiene preguntas, hace suposiciones y necesita comprobarlas. Que no haya enseñanza no significa que aprenda por inspiración divina: hay veces que necesita ayuda y respuestas. Y necesita sentirse acompañado en su proceso, sentir que no está solo, no está abandonado. Necesita saber que me importa su trabajo, que tiene un valor, que lo apoyo. Atención, porque en ningún momento he dicho que el niño necesite que se le juzgue su trabajo: necesita que se le valore, no necesita que yo le diga que lo hace bien. Valorar su trabajo no significa lo mismo que ponerle buena nota. Que yo juzgue su trabajo no le beneficia, le perjudica.

El niño sabe que se valora su trabajo, porque hacemos que este sea posible, porque nos tiene a su disposición, porque me lo tomo como algo importante (porque es importante), porque le busco material, porque si no sabemos algo lo busco…..

El niño cuando trabaja, lo hace por placer, porque es lo que le pide el cuerpo, porque lo necesita, porque juega. Que yo le diga “qué bien sumas” no le aporta nada positivo. Le hace dependiente de mi juicio, le hace entender que hay una forma de hacer las cosas bien, y por lo tanto las cosas le pueden salir mal; implica una concepción del aprendizaje, no como un proceso, sino como algo que tiene un final… Valoro su trabajo sin juzgarlo.

Concretando, cosas que hacemos:

  • Colocarnos detrás del niño, nunca delante. El niño sabe en qué momento está y qué tiene que hacer para avanzar, yo no. Si yo me adelanto a él para llevarle por un camino que a mí me interesa que recorra, tengo muchas posibilidades de equivocarme, de hacerle un lío, de romper su proceso.
  • Responder únicamente a sus preguntas. Para no adelantarme, no contesto a más cosas de las que me preguntan. Preguntan muchísimo. Ante la duda, le contesto de menos y él ya me pregunta otra vez. O le pregunto: ¿me estás preguntando cuánto me da a mí 5+5?
  • Ofrecer. Lo que a mí me parece interesante para él, se lo ofrezco, y él tiene libertad de cogerlo o no. Si le veo que calcula y no le dan los dedos, le pregunto ¿quieres que te deje una mano mía? ¿quieres que te saque el multibase?
  • Dejarle claro que me puede decir que no. Tengo una relación con ellos en las que tienen muy claro que su trabajo es suyo, no mío ni para mí, trabajan para uno mismo. Si me inmiscuyo en él, pueden decirme que no. Yo puedo marcar las normas, o el tiempo, pero no me meto dentro de su trabajo.
  • Tener claro el concepto “deberes”. En casa hemos introducido el concepto deberes, para hablar del trabajo impuesto desde fuera. Y nos ha sido muy útil. Alguna vez que le he ofrecido algún trabajo mi hijo me ha dicho: “no gracias, eso son deberes”. Las cosas claras: el trabajo que nace de uno, es un juego, el que te imponen desde fuera (aunque pueda parecer un juego) son deberes.
  • Cuidar el entorno en el que están los niños: proporcionarle gente que trabaje a su lado, buscarle cosas que le puedan interesar y servir, tener material en buenas condiciones, ordenado, limpio…
  • Poner a su alcance materiales: trabajando el material montessori se desarrollan capacidades matemáticas, por lo que este material lo tienen disponible. Si quiero que lea, tengo a su disposición libros, si quiero que sepa inglés, me busco la vida para que escuche inglés. Como quiero que trabaje matemáticas, le pongo en contacto con material matemático.
  • Defenderle del juicio externo.
  • Darles unos hábitos, unas normas. A mi hijo de año y medio, no le dejo el material porque se lo mete en la boca. A los otros, después de usarlo les hago recogerlo. El material no les dejo que lo lanzan por los aires. Hay veces en las que no les dejo usarlo, si hay mucho desorden, si nos vamos a ir, si no voy a poder estar disponible para ellos….
  • Reflexionar todo el tiempo acerca de mi relación con ellos, cuánto lo hago porque es bueno para ellos, cuánto lo hago con intención de enseñar, ¿les estoy apartando de su interés? ¿qué necesitará ahora?
  • Formarme: en los materiales, haciendo cursos, buscando historias de niños que aprendieron solos para ver cómo lo hicieron y en qué condiciones,…

Cosas que no hacemos (o que no queremos hacer, porque a veces nos descubrimos…):

  • Ponerle deberes, adelantarnos a sus intereses, intentar enseñar, planificar actividades, juzgar su proceso, evaluar constantemente lo que sabe y lo que no…

LO QUE HACEN LOS NIÑOS:

Trabajan constantemente, aunque los adultos no sepamos reconocer su actividad como trabajo. Las actividades que enumero a continuación, son juegos que hacen mis hijos en los que reconozco trabajo matemático. Esto no quiere decir que sea así de la única manera en la que trabajan, imagino que haya muchos otros trabajos de los que no soy consciente. Estos juegos parten siempre de ellos, se los ponen ellos así mismos:

  • Clasifican y relacionan: por colores, por tamaños, por preferencias, por propietarios… los muñecos o los coches, o las letras de los ábacos, o los números de la pizarra magnética. Relacionan al unir cada calcetín con su pareja cuando guardan la ropa limpia, y cada pareja con su dueño.
  • Ordenan: colocan a los muñecos de grandes a pequeños, o al revés. Se colocan ellos así mismos, de mayor a menor o al revés. O ordenan primero los muñecos que más me gustan y luego los que menos. Van ellos poniendo criterios diferentes para ordenar cosas diferentes.
  • Cuentan: vivimos en un quinto sin ascensor. Suben 5 pisos, dos tramos cada piso, y los tramos tienen 8 escaleras. Cuentan en español y en inglés, para delante y para atrás.
  • Reconocen números: por la calle, en libros, por todas partes. Les gusta especialmente encontrarse con su número de años. El 3 y el 5. El que ve uno, pega un grito de alegría.
  • Hacer series: con las construcciones, o con los muñecos…
  • Leen números: últimamente al mayor le ha dado por leer la hora “son las dos, uno, punto, punto, tres, cinco”, le gusta mucho, y ya puedo pedirle que vaya a mirar qué hora es, lo mira y me lo dice.
  • Preguntan, todo el tiempo, constantemente: ¿y si comemos tres magdalenas cada uno cuantas quedan en la bolsa?
  • Suman y restan. Por que sí, “dos y dos son cuatro” o en un contexto, en una situación en concreto. Al mayor le gusta mucho, y lo hace con los dedos. Le he ofrecido otro material, pero los dedos es lo que más le gusta: pone, quita y cuenta. Alguna vez le he ofrecido una mano mía para tener más dedos, y eso sí lo ha aceptado. Tenemos en casa un cuaderno de operaciones, y lo hace pero mentalmente, no escribe los resultados porque así le dura más el cuaderno. Se sienta con él delante, mueve dedos y cuenta, murmura números, y cuando se cansa se lo guarda. Y también piensa mucho en situaciones hipotéticas para calcular “Ahora somos 5, pero si hubiéramos dos hermanos más…”
  • Repartir: les encanta, lo reparten todo. Si tienen una bolsa de caramelos, los reparten entre ellos, luego piensan que también nos van a repartir a nosotros, entonces vuelven a hacer el reparto, ¿a cuántos tocaban antes? ¿y ahora? ¿y si viene un amigo?. O jugando, Luis coge sus muñecos, sus armas y les reparte el armamento. Solo quiere dos espadas por muñeco, así que las demás sobran. O les regalan unas pegatinas, pues pega una cada uno, y luego otra vez, y luego otra vez. Sobran dos, ¿cómo las repartimos entre los tres?
  • Cocinan: les gusta mucho, cocinar y poner la mesa. Relacionan, 5 personas, 5 platos. Si yo como dos huevos, y papá come 2 huevos, y él come un huevo… Además, como yo no tengo memoria necesito tener las cantidades apuntadas por escrito, así que cuando cocino algo necesito la receta.
  • Miden y pesan: les encanta. Si les dejamos un metro o la báscula, lo miden y pesan todo. Y preguntan todo el tiempo ¿cuanto mide…? ¿cuánto pesa…? ¿quien mide más…? ¿y si lo coloco así…?
  • Cosen: para que me dejen coser a mí, he tenido que prepararles un costurero a cada uno. Cuando me pongo yo, a veces quieren ellos también.
  • Se bañan en la bañera: y mientras, todo el tiempo mueven el agua de sitio y lo traspasan de un recipiente a otro.
  • Compran y manejan su dinero: preguntan ¿cuánto dinero tengo aquí? ¿con esto me da para un chicle? ¿y para dos? ¿y para un chicle y un regaliz? ¿y con lo que me sobra me da para…? ¿y cuánto me falta para…? ¿y quién tiene más, ella o yo?
  • Llaman por teléfono: y quieren ser ellos los que marquen el número, así que se lo dictamos y ellos marcan. Hace poco he apuntado los números más frecuentes en la nevera. Ahora a veces los miran de allí, y otras veces nos piden que se los dictemos.

Además hay una serie de juegos (o deberes, la verdad, deberes entretenidos) que han partido de nosotros los adultos, que se los hemos ofrecido y ellos han aceptado:

  • Se cogen un puñado de cositas pequeñas, por ejemplo, 5 garbanzos. Se le muestran al niño: tengo 5. Se llevan las dos manos a la espalda, se reparten los garbanzos entre las dos manos y se le muestran los puños al niño. Se abre una mano, si aquí tengo 3 garbanzos, ¿Cuántos tengo en la otra mano? y se comprueba. Se puede hacer con 3, con 10, depende del niño.
  • Una persona es la banca, tiene el multibase, y los demás juegan. Se tira el dado, salen 5, pues la banca le da 5 unidades. El siguiente tira, y así se van añadiendo unidades. Gana el que llegue a 100, o a mil. Por el camino se pueden ir haciendo cambios.
  • Y varios juegos de mesa: parchís, oca, uno, dominó…

Esto que he descrito aquí no es un método para aprender matemáticas, esto es el método que utilizan mis hijos para aprender matemáticas y que viene determinado por cómo son ellos, por lo que ellos necesitan, y por el entorno en el que están. Es lo que a ellos les sirve, lo que ellos nos van pidiendo, y lo que nosotros podemos darles. Cada familia tiene que buscar su manera de hacer las cosas.

CONSEJOS:

  • Tener controlado al maestro que todos llevamos dentro. A ese que corrige, que quiere seguir una programación lineal, y al que le encanta enseñar a los demás sacándoles de su proceso de aprendizaje para imponer el suyo.
  • Trabajar para uno mismo, seguir con nuestro proceso para poder dejar que el niño siga con el suyo. Los padres parece que solo nos preocupamos de que el niño aprenda, pero ¿y qué pasa con nosotros? ¿cuando uno es adulto ya no tiene que seguir con su proceso de aprendizaje? ¿nos lo sabemos ya todo?
  • Formarse en el proceso natural de aprendizaje, buscar cómo es, cómo se aprende. Si sabes que un niño para caminar, necesita antes gatear, no te extrañas de que lo haga, lo estás esperando, no te sorprende, reconoces el avance, te da seguridad y confianza en el niño y en su proceso. Buscar historias de niños que aprenden solos, para conocer cómo lo hacen, qué cosas les sirve y qué les dificulta.
  • Buscar apoyo, gente que te ayude a reflexionar, saber cómo se las arreglan los demás.
  • Confiar en el niño: él puede. Si yo, que soy muchísimo menos lista que mis hijos, sé multiplicar, no hay razón para que ellos no vayan a aprender.
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El juego

Otras de las cosas interesantes que me llegan por facebook es este vídeo en el que se explica bastante bien, desde mi punto de vista, lo que es el juego:

http://www.youtube.com/watch?v=t-p0vTulkm8&feature=share

Dice que el juego es:

  • placentero, jugamos porque da placer
  • sin riesgo, no hay peligro, no pasa nada si sale algo mal porque estás jugando
  • le gusta a todo el mundo, a todos los seres humanos
  • innato, instintivo, es tan necesario para la especie, que todos los seres humanos están programados para jugar
  • una actividad en la que se interactúa con el entorno: con cosas, personas, conocimientos…
  • una herramienta natural para descubrir, aprender, entender… y es la base para poder adquirir un montón de conocimientos posteriores
  • es una necesidad fundamental, primaria (es por eso que es universal, de todo ser humano y que da placer)
  • se inicia en la infancia, y no acaba nunca: dura toda nuestra vida, no desaparece nunca. Esto es cierto solo en parte: a lo largo de nuestra infancia, nuestra capacidad de juego va desapareciendo a causa de la educación que recibimos
  • una actividad que maneja símbolos, por lo que es fundamental para manejar la abstracción, tan importante para los seres humanos
  • un ensayo, un cambio de la realidad a tu medida, para trasformarla en un territorio que dominas, donde no hay miedo, no hay error ni fracaso, nunca hay consecuencias punitivas. Solo seguridad, crecimiento, aprendizaje…
  • está completamente relacionado con nuestra capacidad para crear: el ser humano es creador por naturaleza.

El concepto de juego queda bien definido en el vídeo, pero hay varias cosas que no me acaban de gustar. Por ejemplo, da a entender que el juego es solo el llamado juego simbólico (jugar a mamás o a los médicos), no habla de otros juegos importantes como jugar a pintar, jugar a leer, el juego del movimiento, el juego de representar, de construir, de fabular, el juego de modelar, jugar a … El juego simbólico, es sólo un tipo de juego: hay infinitos.

El trabajo del niño es juego, es su ocupación principal, a la que dedica todas las horas, porque es su herramienta para conquistar el mundo que le rodea. Esto lo sabe y lo comparte la mayor parte de la gente. Pero no se hace nada al respecto con ello. El juego en la infancia, hoy en día, en el mejor de los casos, está abandonado. No se le da ninguna importancia, se trata como una pérdida de tiempo, y los niños cuando juegan molestan. Y con el tiempo lo acaban abandonando.

Y en los casos en los que se atiende ese juego y se quiere hacer algo para favorecerlo, lo que se suele hacer es ir en contra de todos los puntos que acabamos de ver:

  • Se juzga (es muy bonito, me gusta mucho la historia que te están inventando, qué imaginación tienes)
  • Se hace del juego un espectáculo para los demás (a ver a qué juegas; a ver cómo saltas desde ahí; mira, enséñale a la abuela ese juego tan divertido del otro día, ya verás que gracioso; ¿hacemos una obra de teatro con este juego que habéis inventado?)
  • Se manipula para intentar enseñar cosas a los niños: como jugando aprenden, entonces se les dan juegos para enseñarles, o se aprovechan situaciones de juego para dar lecciones (¿eres Spiderman? claro, que le picó una araña que no es un insecto….as cogido a 5 bandidos, pero mira, se te han escapado 2, ¿cuántos tienes?)
  • Se asume que es propio de niños pequeños (eres ya muy mayor para jugar a eso), hay edades a las que no se permiten ciertos juegos
  • Se les da a los niños juguetes que juegan solos, sin que el niño tenga que hacer nada más que mirar
  • Se les distrae con deberes y tareas dejándoles sin apenas tiempo para jugar
  • Se desconoce cómo evolucionan los diferentes juegos con el tiempo (con 10, 15, 20, 30 años), y por eso no se permite que se desarrollen, que puedan ir evolucionando. No sabemos cómo es el proceso normal de un juego, hasta dónde llega, no lo hemos visto nunca.
  • Se manipula el juego de los niños para poder satisfacer la necesidad de juego de los adultos. Hay adultos que cuando juegan con un niño, no lo hacen con él, a su lado, sino que va manipulando el juego hasta apropiarse de él, debido a que el adulto necesita jugar también, como todo ser humano, pero no se lo permite. Hay muy pocos adultos que como creen que el juego es importante, juegan para ellos mismos, no por acompañar a sus hijos.
  • Se utiliza el juego como terapia, no porque el juego es valioso en sí mismo
  • Se les enseñan contenidos, en lugar de dejarles jugar con ellos a su ritmo: no les dejamos aprender por sí mismos si les enseñamos nosotros antes. De nosotros aprender que el juego o vale para nada, que donde de verdad se aprende en con la enseñanza, con los deberes y tareas.
  • Les ponemos modelos (a esto se juega así), para que imiten, tenemos en mente una idea de cómo hay que jugar, y de cómo no se juega
  • Les enseñamos a jugar, y les hacemos dependientes de nosotros adelantándonos a sus necesidades, no dejando que evolucione el juego por sí mismo (¿juegas a que eres un cazador? pues te voy a construir un escondite donde puedas estar)
  • Esperamos cumplir unos objetivos y finalidades: que se socialicen, que aprendan, que resuelvan conflictos… y el juego no busca resultados, es una actividad completa en sí misma
  • No se valora: “solo estás jugando”, se les da material de desecho (basura) para jugar, no se cuida el tiempo, ni en espacio, ni la compañía, ni las relaciones entre los que juegan….
  • No aceptamos al ser humano tal y como es, somos consumistas hasta la médula, y permitimos el juego porque sabemos que aprenden cosas, porque tiene un objetivo, porque esperamos un producto final, pero no porque sea una actividad propia del ser humano.

Es un milagro que haya algún adulto que conserve su capacidad de juego.

 

Los límites diciembre 17, 2011

Filed under: aprendizaje,crianza,educacion,educacion alternativa — seeducansolos @ 08:58

Hay veces que de tanto leer y darle vueltas a las cosas, nos trastornamos.

En este vídeo, Carlos González habla de los límites:

http://www.youtube.com/watch?v=wW5LdJT8FJQ&feature=share

Viene a decir, que es imposible no tenerlos, no se puede vivir sin límites. Y que todos sabemos poner límites, ¿cómo, ¿cuántos? eso ya es responsabilidad de cada uno.

En cómo acompañar en el límite ya no entramos, porque muchas veces me supera.

 

Trabajar desde el interés: “encontrad lo que amáis” diciembre 14, 2011

Filed under: aprendizaje,deriva personal,educacion — seeducansolos @ 22:07

Últimamente me llegan cosas interesantes a través del facebook.

El siguiente enlace es de un artículo en el que se habla de un discurso que dio Steve Jobs a unos graduados hace unos años:

http://www.elpais.com/articulo/tecnologia/Encontrad/amais/elpeputec/20111006elpeputec_5/Tes

En él viene a decir que la vida solo se vive una vez, y que no tiene sentido dedicarla a hacer cosas que no te gustan. Anima a trabajar desde el interés personal de cada uno, a ocuparnos de aquello que nos motiva, y pone como ejemplo su propia vida. Cuenta cómo, moviéndose gracias a sus intereses personales, a trabajar en sus aficiones que no tenían sentido, es como se realizó en la vida. Habla acerca de lo importante que es la formación, en general, no especialmente la formación escolar. Habla de que cuando uno sigue su deriva personal, esta le lleva por caminos insospechados, que solo tienen sentido si echas la vista atrás, pero que no tienen lógica en el día a día. Habla de cómo una persona que trabaja desde su interés puede buscarse la vida para continuar haciéndolo, puede buscar la manera de salir adelante, de como se aprovecha de las cosas que salen mal para poder seguir creciendo.

Y no concreta, pero da la impresión de que este camino, este recorrido, el trabajar desde su interés, solo lo pudo hacer una vez que dejó la escuela, una vez que se “desescolarizó”. Eso nos pasa mucho a los adultos. Una vez que dejamos la etapa escolar, podemos permitirnos trabajar en lo que quedamos, trabajar ya por fin desde nuestro interés. ¿Porqué no les dejamos a los niños hacer lo mismo? ¿porque se acepta sin problemas que los adultos tenemos diferentes capacidades y intereses pero no podemos aceptarlo en los niños? ¿Porqué no pasa nada si hay adultos que nunca han ido en avión, o no saben inglés, o no manejan internet? La diversidad es normal en los adultos, ¿Por qué no lo vemos normal en los niños? ¿Por qué a ellos sí les uniformamos con un programa?

 

Materiales que tenemos en casa diciembre 12, 2011

Filed under: reflexion personal — seeducansolos @ 12:34
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En esta época en la que vamos preparando las Navidades me gusta hacer limpieza en el armario de los juguetes, ir sacando de casa cosas viejas, rotas o que no me gusten, con la excusa de que hay que hacer sitio para las cosas que nos traigan los reyes magos.

Estas cosas que nos parece bueno tener en casa son principalmente:  material común y corriente que hay en cualquier casa, juguetes y algún material educativo. Hago esta lista porque cuando hablo con gente acerca del material, hay a quien le da la impresión de que tenemos mucho, de que tenemos un ambiente muy preparado. Esto no es así, no tenemos gran cosa, unos juguetes básicos y poco más:

  • construcciones de madera
  • legos
  • playmobil
  • herramientas y mecano
  • herramientas de medida: metro, báscula, jarras
  • muñecos tipo bebé
  • muñecos tipo persona (barbie-madelman-barriguitas)
  • cacharritos para jugar a comiditas: aquí se incluyen utensilios de cocina reales, y recipientes variados
  • coches y vehículos
  • libros
  • personas: muchas, diferentes, con intereses, que trabajen para sí mismas, que quieran compartir su trabajo, y que no tengan afán por enseñar
  • disfraces: comerciales e imaginarios (telas, camisetas viejas…)
  • papel blanco y rotuladores
  • plastilina (sin moldes)
  • papel para recortar, tijeras, celo y pegamento
  • recipientes para la bañera
  • puzzles
  • regletas
  • multibase
  • abecedarios: hablé de ellos aquí
  • basurilla: tapones, catálogos, cartones, recipientes, cajas
  • música
  • instrumentos musicales: tambor, pandereta, xilófono, ukelele, guitarra, maracas, castañuelas…
  • películas
  • internet

No he incluido los materiales para el exterior, para la huerta, la playa, el parque…

Espero poco a poco poder ir escribiendo y publicando en diferentes estradas cómo utilizamos y para qué cada material.

 

Trabajar desde el interés: los romanos diciembre 3, 2011

Filed under: deriva personal,Educación Creadora,reflexion personal — seeducansolos @ 15:24

TENER INTERÉS
Las personas, tengan la edad que tengan, tienen intereses propios. Lo normal es que a una persona le interesen varias cosas a la vez, aunque hay gran variedad de posibilidades:

  • Hay a quien le interesa sobre todo una única cosa, y luego tiene otros intereses secundarios, cosas que le gustan pero que le importan un poco menos. Personas con muchos intereses, pero con uno que predomina por encima de los demás durante largo tiempo.
  • Hay a quien le interesan muchísimas cosas a la vez, y va picando un poco de cada una, como puede. Personas con muchos intereses, relacionados entre sí, o no, y trabaja en varios a la vez.
  • Hay personas que tienen un interés que predomina sobre los otros, y este interés va evolucionando, y le va llevando de una cosa a otra. Un interés principal, y prácticamente único, pero que va cambiando poco a poco con el paso del tiempo, se va trasformando.
  • Hay quien conserva un interés durante toda su vida, aunque luego trabaje también en otros que son los que van cambiando. Personas que conservan un único interés principal, y en cambio tiene intereses secundarios que van cambiando.
  • Y también existen todas las posibilidades intermedias de las anteriores.

A mi hijo mayor, de 5 años recién cumplidos, le interesan muchísimas cosas. En casa trabaja y juega con cosas muy diferentes, se entretiene con variadas actividades. Le gusta pintar, modelar, ir a los columpios, a la playa, al colegio, jugar con amigos, ir a cualquier parque, a los columpios, ir al pueblo o de picnic, jugar con los playmobil, con material matemático, con construcciones, ver películas, charlar, que le cuentes cuentos o cualquier otra cosa, trabajar la huerta, jugar con sus hermanos, ir de excursión, que le leas, leer él solo, ir a exposiciones, ir a casa de otras personas, estar con sus abuelas, cocinar, ir a comprar, recortar,…… Tiene muchos intereses.

Mi hijo es de esas personas a las que les interesan muchas cosas a la vez, pero trascurrido un tiempo largo, mirando hacia atrás podemos ver que hay un interés que le ha acompañado a lo largo de toda su vida: le gustan los romanos. Para poder ver un interés así, como el que voy a mostrar a continuación, se necesita tiempo, se necesita tener una cierta perspectiva para poder ver la relación entre ciertos elementos. En el día a día es difícil apreciar el trabajo y la evolución de un niño: parece que no hace nada, que pierden el tiempo, que solo juegan. Pero estando atentos, y habiendo una cierta distancia, un recorrido, se pueden ver conexiones entre distintas actividades, se puede analizar la relación entre las diferentes actividades, y se aprecian procesos largos.

Este interés por los romanos no sabemos cuándo comenzó. No nos acordamos. Pero sí sabemos de dónde viene, de donde procede: a su padre le encanta la historia.

Su padre es una persona normal, con sus intereses. Y esos intereses los comparte con las personas con las que convive. Es fácil que cualquiera que le conozca, haya tenido alguna conversación con él sobre historia. Y a los que vivimos con él nos ocurre lo mismo. Una película que ve, o un libro que lee…. si le gusta nos lo cuenta. Comparte sus intereses con los demás, no por enseñar nada a nadie, sino porque es lo normal, el que hables con la gente de tu alrededor de las cosas que te gustan, que te apasionan, en las que trabajas. Es así como las personas se influencian una a las otras.

A mí la historia no me gusta especialmente. Le escucho cuando me habla de la Edad Media y de cosas relacionadas con la historia, y me gusta que me cuente sus cosas, pero al momento lo olvido. Y ahí queda todo. Disfruto con ello, pero no me genera nada más.

Pero con Luis no ocurre eso, con él ha sido diferente: a él le ha enganchado. El interés de su padre se le ha contagiado. Pero no le ha enganchado la Edad Media, ni la prehistoria, ni la historia en general: a él lo que le ha apasionado han sido los romanos.
A continuación intentaré exponer a dónde le ha llevado este interés, y cómo lo ha trabajado.

DISFRAZ DE ROMANO:

No recordamos cómo empezó todo, no sabemos si leyendo libros, contando historias, con alguna película….. Pero una de las primeras cosas en las que trabajó Luis relacionada con los romanos fue en la construcción de un disfraz. Una tarde, ya casi de noche, llego a casa y me encuentro al padre y al hijo completamente emocionados: “¿A qué no sabes lo que hemos hecho hoy”? Habían construido un disfraz de romano. No sé por qué razón, el padre le había propuesto ¿”Qué te parece si hacemos un disfraz de romano?” y Luis abrió unos ojos como platos. Tenía unos 2 años. Y se pusieron a ello. Lo de menos es el disfraz, porque realmente el resultado no se parece en nada a la vestimenta de un romano. Lo que importa aquí es jugar a vestirse de romano, sentirse como un romano, no parecer un romano. Lo importante es uno mismo: el niño trabaja para sí mismo, no para que los demás le reconozcan como un romano. Es un juego de uno mismo, no es para los demás.
Lo hicieron con el material que había por casa: con unas camisetas viejas, se recortaron una capa. Con cartón hicieron una espada y un escudo. Y lo más difícil, el casco, también lo hicieron con camiseta, recortando los flecos, y pegando las piezas con cinta americana.


LIBROS


En casa tenemos muchos libros, muy variados. Y cuando nos dimos cuanta de que existía este interés por los romanos, empezamos a regalarle libros de romanos. Le regalamos libros muy a menudo, de este y de otros temas: porque sí, por su cumpleaños o por navidad, le caen libros. Tiene muchos. Pero no le compramos cualquier libro: tiene que reunir una serie de condiciones. No nos sobra el dinero, y los libros para niños pequeños desde nuestro punto de vista aportan muy poco. Procuramos comprarle libros que de verdad tengan información, que tengan contenido, que sean buenos. Libros serios. Con los años se ha juntado con una buena biblioteca, tiene libros muy variados: con mucho texto y poca ilustración, con muchas ilustraciones y poco texto…..


A él le gustan mucho, y los hojea a menudo él solo. Y también los vemos juntos, nos hace preguntas, y le leemos las partes que nos pide. Dentro de los libros que tiene, él tiene sus favoritos, los que maneja más que otros: tiene su criterio y los selecciona. Además si quiere mirar una cosa concreta, sabe en qué libro tiene que buscarla. Y también los relaciona entre sí, sabe que en este hablan de las armas, y en este también, que aquí hay dibujos de esto, y en aquel libro también aunque peor explicado….
Como a su padre le gusta más la historia que a mí, su padre sabe más cosas de romanos que yo, y a su padre le gusta más ver estos libros con él que a mí, así que los suelen leer ellos dos juntos. Charlan y charlan, los comparan, comentan, contrastan información, una y otra vez, una y otra vez…. Pero cuando no está su padre con él, se conforma con que esté yo. Y conmigo también charla y charla, me pregunta, me pide que le lea, pero sobre todo lo que hace es contarme, él a mí, las cosas que le llaman la atención, lo que le ha contado su padre o lo que han leído juntos. Me explica cantidad de cosas, de las que yo no tenía ni idea.


Y cuando viene alguna abuela a casa, hace lo mismo con ellas “¿Abuela, quieres que te enseñe un libro que tengo?” y se lo enseña mientras le explica todo lo que allí pone: “Mira, este es Augusto, y este César, como el vecino de abajo (que se llama César), y esto es Roma, y aquí luchaban gladiadores, y esto en un león que traían de África, y con esto se limpiaban el culo porque no tenían papel higiénico, y este es un legionario romano…..”
Cuando tratas a las personas de tu alrededor como personas, no como a gente pequeña que no sabe, o a gente mayor que sabe mucho, el interés se contagia y crece. De forma natural, sin intención de enseñar nada a nadie, hay aprendizaje por todas partes: Luis aprende de su libro y de su padre, yo aprendo del libro y de Luis, y las abuelas aprenden del libro y de su nieto. Pero para que esto tenga lugar en necesario tratar con personas, no con gente que es más o menos que tú.

 

ASTERIX Y OBELIX


Como le gustaban los romanos, nosotros pensamos en cosas relacionadas con romanos que le podrían interesar para acercárselas, para ofrecérselas. Hasta ahora, nos ha dicho que sí a todo lo que le hemos ofrecido, aunque luego, a la hora de trabajarlo, hay cosas que le han gustado y ha continuado con ellas, y hay actividades que no le han gustado y ha abandonado. Se las ofrecemos sin compromiso. Es su trabajo, luego es él el que toma las decisiones.
Un día le pusimos una película de Asterix y Obelix. Al  principio, cuando tenía unos dos años, no le gustaron nada, porque los romanos salen como perdedores: “Pero, ¿Qué romanos son estos? ¿Qué les pasa? ¿Son tontos?” decía el pobre. Cuando fue un poco mayor, ya con unos 4 años, ya le hicieron más gracia y veía las películas como otra cualquiera. Y ahora con 5, le gusta relacionar las cosas que sabe con lo que ve que hacen: la formación en tortuga, las armaduras, los dioses y edificios, la forma de organizar y construir los campamentos romanos…
En casa tenemos también los cómics, pero están escritos en inglés. Los hemos visto, y nos ha pedido que se los leamos, pero yo tengo un gran problema con el inglés. A él le hace gracia, ver que no entiendo nada, que casi no puedo leer aquello…. y la verdad es que le gusta que le lean en inglés. Esto nos ha llevado a acercarle otros cómics, ya en español, sobre romanos y sobre otros temas.


Un interés abarca muchos aspectos de la vida, está relacionando con otras muchas cosas. Si se trabaja este interés, va creciendo, te va llevando a intereses diferentes que no tienen porque estar relacionado a priori: en este caso, el interés por los romanos nos lleva al interés por el inglés, y por los cómics. El recorrido que se sigue al trabajar desde el interés, muchas veces, desde fuera, parece no tener ninguna lógica.

 

PELÍCULAS:
A Luis le encanta ver películas. Y su forma favorita de verlas es, por la noche, cuando sus hermanos ya se han dormido, se queda con su padre o conmigo solo. Es su momento de niño mayor, de tenernos en exclusiva, y lo disfruta mucho. Mientras ve películas así, habla muchísimo, de lo que ve, lo relaciona con lo que ya sabe, y hace muchas preguntas acerca de todo. Constantemente pide explicaciones que a nosotros nos encanta darle. Es una maravilla charlar con él así. Hemos visto películas muy variadas, para niños y para mayores. Hay muchas películas de romanos que están muy bien, a nosotros nos gusta Gladiator, la última legión, Arturo…
Muchos intereses están relacionados y se combinan: en este caso, si te gustan las películas, y te gustan los romanos, es fácil que te gusten las películas de romanos

 

SALIDAS:

Nosotros somos bastante caseros, aunque de vez en cuando claro que nos gusta salir, visitar sitios, hacer excursiones, ir de picnic. Y al conocer este interés, se nos ocurrieron un montón de sitios a donde podíamos llevar a Luis que igual le gustaban. Estas salidas se hicieron sin intención educativa: el objetivo de las mismas no era ir y aprender cosas de romanos, el objetivo era pasar un tiempo en familia, viendo cosas que podían resultarnos interesantes. Es como si te gusta la playa, que vas a la playa, no con intención de aprender, solo con intención de disfrutar.
Estas visitas comenzaron por casualidad:

DESFILE Y MERCADO:


Un día, como muchos otros salimos a dar un paseo. Solemos pasear por nuestra ciudad, casi siempre por la misma calle. Y por ahí íbamos cuando vimos a lo lejos, dos calles más allá, en un parque, adornos, ruido, música, tenderetes… Nos acercamos a ver qué era, y aquello estaba lleno de romanos. Varias veces al año, coincidiendo con alguna fiesta, en mi ciudad se hacen mercados artesanales con temáticas diferentes: mercado medieval, mercado marinero….mercado romano.


En años posteriores hemos vuelto a verlo, ya a propósito, no como esta primera vez. Nos gustan mucho. Además de los puestos, hay pequeñas exposiciones y exhibiciones. A lo largo de estos años hemos visto: cómo se pintan los frescos de las paredes, una exhibición de caza, cómo se hacen los ladrillos, armaduras, armas, cómo hacen las cazuelas…..
Tras esta visita casual del primer año, estábamos esperando a un semáforo para cruzar y salir del parque, cuando nos fijamos que casi no había tráfico, y había demasiada gente esperando en las aceras. Preguntamos y nos explicaron que poco después iba a haber un desfile. A los pocos minutos desfiló delante de nosotros toda una legión romana.
Cuando una persona tiene un interés, se lo encuentra por todas partes. Está más atento a ello, se fija en aquello que le gusta, y “casualmente” abundan situaciones en las que puede trabajarlo. En este caso fue exagerado, no es normal que te gusten los romanos y que al salir de casa te cruces con una legión romana, pero ocurre.
El desfile fue con motivo de una fiesta que se celebraba en un pueblo la semana siguiente: las guerras cántabras.

 

GUERRAS CÁNTABRAS:
Después de esta casualidad tan enorme, ya nos informamos sobre las actividades que había programadas, y a la semana siguiente le llevamos a las Guerras Cántabras. Es una fiesta que celebran en un pueblo cerca de dónde vivimos. Esta fiesta ha ido creciendo poco a poco con los años, y hoy en día todo el pueblo está implicado. Montan un campamento romano, un poblado cántabro, representan pequeñas escenas históricas, está el mercado romano, con sus exposiciones y exhibiciones….
Más información sobre esta fiesta en:
http://www.guerrascantabras.net/scripts/index.php

 

POBLADO CÁNTABRO:

En vista del éxito de las excursiones anteriores, fuimos de visita a un poblado cántabro. En la visita te enseñan el poblado, tienen huertos y algunos animales, las casitas…. Fuimos a este:

http://pobladocantabrodeargueso.blogspot.com/

Luis estuvo bastante aburrido toda la visita, y prestó poca atención a las explicaciones de las costumbres y modos de vida de los cántabros. Pero cuando la guía comenzó a hablar de la guerra con los romanos, y comentó cómo se construían las armas, abrió unos ojos como platos.

Su interés por los romanos le llevó a interesarse por los cántabros, pero cuando supo sobre ellos todo lo que necesitaba, perdió el interés para volver a su interés anterior. Esto, en este caso, fue así, pero podía haber sucedido de otra manera. Nunca puedes saber qué va a ocurrir: en todo momento es el niño el que decide, y al niño le guía su necesidad, su interés, su curiosidad.

JULIÓBRIGA:

También fuimos a ver el yacimiento romano de Julióbriga, donde además de las ruinas de una pequeña ciudad, hay una iglesia mucho posterior, y una reconstrucción de una domus, con su patio y sus habitaciones:

http://www.cantabriajoven.com/arte/index_juliobriga.html

Yo pensaba que esto le iba a gustar, ya que no deja de ser estar en una casa de romanos, pero me equivoqué, no le gustó nada. Pasó por allí sin pena ni gloria. En cambio, cuando terminamos la visita se interesó mucho por la iglesia, y al acercarnos tuvimos mucha suerte porque estaba el párroco por allí, y viéndonos interesados, nos la abrió y nos la enseñó por dentro.

Cuando a alguien le ofreces algo que responde a su interés, no se puede prever su reacción, ni lo que va a ocurrir. Al trabajar desde el interés se pierde por completo el control. Nunca puedes prever lo que va a ocurrir, lo que va a aprovechar de las situaciones, a dónde le va a llevar su interés.

 

CAMESA:

 

En mi comunidad hay otro yacimiento romano:

http://www.cantabriarural.com/detail.php?Elem_ID=745&AD_ID=4

En este se ven los cimientos de otro edificio, con sus habitaciones y sus baños. Posteriormente se construyó encima una iglesia y un cementerio medieval, por lo que se entremezclan los restos y las construcciones.

Pocos días antes de ir, le habíamos regalado un libro (de romanos) y estaba tan contento con él que le llevaba a todas partes debajo del brazo. Era para verlo, todo serio y formal con su libro debajo del brazo….

Esta visita yo pensé que no le iba a gustar, porque al fin y al cabo solo se ven ruinas…. Pero me equivoqué otra vez. Le gustó muchísimo.

Antes de pasar a ver las ruinas, hay una exposición y unos paneles informativos. Nos hizo leérselos todos, escuchaba atentamente, hacía preguntas, comentaba cosas, nos hablaba de su libro y de otros que dejó en casa…También tienen unas piedras enormes con inscripciones, que también nos pidió que se lo leyéramos. Al escuchar nos interrumpió con un grito: “¡Augusto! ¡Ese es el romano que estuvo en mi pueblo!”. La gente lo miraba alucinada.

La gente se sorprende de ver un niño tan pequeño que sabe tantas cosas sobre esto. Pero esto no es sorprendente: esto es normal. La mayoría de la gente, no sabemos, ni siquiera sospechamos, la enorme capacidad que tiene el ser humano.

Las ruinas le gustaron mucho. Ya acabando la visita, lo último que te enseñan es el cementerio. A una de las tumbas le faltaba la lápida y se veía un esqueleto. Le encantó, se quedó sorprendidísimo. Al volver a casa nos pidió jugar con Huesitos, un esqueleto de juguete que le trajeron los Reyes Magos, y con el que juegan a montarle y desmontarle.

Otra vez vemos como los intereses se relacionan de manera muy poco lógica, ¿quién podía imaginar que el interés por los romanos te lleva a tener interés por el inglés? ¿Y que el interés de los romanos te puede llevar a tener interés por el cuerpo humano?

Hay personas reacias a dejar que los niños trabajen desde su interés. Una de las razones que dan es que entonces solo trabajarían en aquello que les guste, y tendrían muchas lagunas y carencias. Esto es falso. En la vida, todo está relacionado. Un niño que trabaja en el mundo en el que vive (no aislado del mundo), rodeado de otras personas que trabajan y que también tienen sus intereses, no puede tener lagunas o carencias.

Para poder permitir que un trabajo así, desde el interés se desarrolle, es necesario:

–         Saber que se puede, haberlo visto antes, tener una formación

–         Tener confianza en el niño, saber que el niño puede aprender por sí mismo, verle como una persona completa, no como a un proyecto de persona

–         No esperar nada, no tener expectativas, no querer que aprendan nada determinado. No se puede tener una programación ni unos objetivos, porque entonces, aunque no te des cuenta, manipulas para intentar conseguirlos.

–         Colocarse detrás del niño, atento a lo que necesita. No adelantarse. Que el niño aprenda por sí mismo no quiere decir que lo haga solo: necesita saber que está acompañado, que está protegido.

–         Tener un entorno, tener un grupo, estar rodeado de otras personas que trabajan para sí mismas, tener influencias. Necesita estar con gente, diferente haciendo cosas diferentes.

 

CAVE CANEM:

Un día, leyendo un libro, llegamos hasta los mosaicos, qué eran, cómo se hacen….y su padre le propuso hacerse uno. Él quiso uno como este:

Hablamos de lo que significa y para qué se usa, y comenzó a construirlo: hizo el dibujo, le escribimos las palabras y lo pegamos en una cartulina. A los pocos días comenzó a pegar piedrecitas, pero se cansó y lo dejó. Aprendió un montó un de cosas nuevas, y llegó a la conclusión de que “los romanos tenían mucha paciencia”.

Su hermana vio esto: las piedrecitas, las letras… y ella nos pidió también hacerse uno: nos dijo que le escribiéramos en un cartón su nombre (le encanta verle escrito) y ella también se puso a pegar piedras. No había cumplido todavía los 3 años. Ella sí terminó el trabajo que se había propuesto, y cuando acabó, los dos hermanos discutieron qué iban a hacer con el trabajo. Al final lo pegaron en un palo, a modo de bandera o estandarte, y se pasaron toda la tarde desfilando con su bandera.

El no haber terminado el trabajo no le supone ningún problema: estaba contentísimo con su mosaico, y se lo contaba a todo el mundo: “Me he hecho un cave canem”. La gente le preguntaba qué era eso, y él daba explicaciones a todo aquel que quisiera escucharle.

El trabajo se lo pone él, y es para él. No es para los demás. Él toma las decisiones acerca de su trabajo, de dónde a dónde va, y hasta dónde llega.

 

PLAYMOBIL:

Mi hijo es un niño normal y corriente: no se pasa el día trabajando y estudiando tal y como los adultos entendemos el trabajo. Desordena, ensucia, se pelea con sus hermanos, a veces no hace caso de lo que le decimos,…y pasa mucho tiempo jugando.

Uno de sus juguetes favoritos son los playmobil. Tiene de muchos tipos: piratas, conductores, ciudadanos podernos, caballeros… y también tiene romanos. Pasa horas y horas jugando con ellos. Los coloca, los ordena, les reparte las armas, les hace casitas, los embarca, hace campamentos, se camuflan, luchan, conquistan territorios, los mezcla, los clasifica… Juega con los juguetes y con los conocimientos que tiene: organiza los campamentos de una determinada manera, no le da cualquier arma a cualquier romano, en las batallas los coloca como él sabe que luchaban…

 

SANDALIAS:

Me parece importante que haya más gente con la que se relacionen nuestros hijos, no solo con sus padres, que tengan más adultos de referencia que apoyen su aprendizaje. Tenemos lo gran suerte de contar con ello.

En el colegio de Luis hay personas que conocen este interés, y le ofrecen cosas. El año pasado, una madre del colegio al que vamos le enseñó unos clavos auténticos de sandalia romana. Esto nos llevó a fijarnos más y releer los libros para fijarnos en el calzado, diferentes calzados de diferentes romanos, el porqué hacen falta los clavos, las calzadas romanas….

 

JUEGO EN FACEBOOK:

En facebook hay un juego que consiste en construirse un pueblecillo romano. Yo jugué con él una temporada. Cuando me veía con ello, se acercaba y me preguntaba: “¿Qué tal tus romanos?” Charlábamos un poco de ello (cuánto tarda en construirse el circo, qué tal la última batalla, puedes con esos bárbaros…) y se volvía a hacer cualquier otra cosa.

 

LATÍN:

Al trabajar así, poco a poco se va encontrando palabras en latín, y le verdad es que ya tiene bastante vocabulario: cave canem, domus, pilum, scutum, lupus beli, amicus, gladius, centurio, legionarius, caesar, Roma, toga, Augustus…

 

CONCLUSIÓN:

Esto que he descrito aquí, no son un conjunto de actividades para trabajar un proyecto. Hay gente que sabe que los niños trabajan muchas cosas si las trabajan en torno a un tema, es decir, que se aprenden muchas cosas si se trabaja por proyectos. Pero esto no es un trabajo por proyectos.

Esto es lo contrario. En ningún momento nadie, ni siquiera el niño, se planteó hacer un proyecto sobre nada: los niños no trabajan por proyectos. Los niños trabajan. Solo después de un proceso largo se puede llegar a ver la conexión entre los diferentes trabajos, entre las diferentes actividades que hace un niño.

Este proceso ha tenido lugar porque el ambiente en el que vive Luis le permite desarrollar sus intereses. El mérito de todo esto lo tiene únicamente el niño. Ha trabajado a su ritmo según sus necesidades, sus capacidades y sus intereses, con respeto a su proceso. Y todo ha sido para él un juego. Estas son palabras que se utilizan a menudo para describir actividades que son en esencia todo lo contrario de lo que aquí he expuesto.

Aquí no hay programación, no hay enseñanza, no hay intención educativa, no hay nadie que se coloca delante del niño, no hay desconfianza en el niño ni en sus capacidades, no hay paternalismo, no hay motivación extrínseca. Aquí hay aprendizaje, hay educación, hay personas que acompañan al niño, hay crecimiento, hay confianza en los demás, hay influencias entre personas, hay motivación intrínseca, hay capacidad de trabajo.

 

 
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