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Blog sobre aprendizaje, crecimiento…

La formulación enero 31, 2012

Extraído del curso de formación de Educación Creadora, con modificaciones hechas por mí; del módulo 1 titulado “Curso de introducción a los fenómenos y condiciones de la educación creadora” impartido por Jose Miguel Castro, el 6 y 7 de noviembre de 2011. Parte 10 

Después de trabajar en el taller de pintura del orfanato, Arno Stern crea su taller de pintura en París. Se da cuenta de una serie de fenómenos. Reconoce en los dibujos de los niños una serie de trazos que se repiten siempre: los niños pintan todos lo mismo. A este conjunto de trazos, a las leyes por las que se rigen, y a una serie de fonómenos que los acompañan, llama la FORMULACIÓN.

Estos trazos  que dibujan los niños, no proceden del exterior del niño, no son aprendidos, puesto que todas las personas del mundo los emiten. Estos trazos proceden de nuestro código genético, de un lugar que Arno llama nuestra memoria orgánica.

Pero no en todos los dibujos de todos los niños aparece la formulación: para que en un dibujo aparezcan estos trazos, para que una persona pueda emitir estos trazos, para poder expresarlos (en el sentido de sacar algo que está dentro “a presión”), es necesario que el dibujo no esté destinado a nadie. Aparecen solo cuando se juega pintando, cuando no hay enseñanza del dibujo. Cuando hay juego, evolución, cuando se dan las condiciones del taller de educación creadora.

Cuando Arno intuye esto, que todos los seres humanos del mundo pintan lo mismo, emiten los mismos trazos, con unos mecanismos, unas estructuras determinadas y concretas, decide averiguar si esto es cierto o no. Y para comprobarlo viaja por el mundo, para ver como pintan personas diferentes, de diferentes edades y de diferentes culturas. Así, busca comunidades en las que no hay escuelas, en las que no hay enseñanza del dibujo. Consigue llegar a poblados de diferentes partes del mundo, que nunca habían visto un pincel o un rotulador, y les ofrece pintar.

Arno se llevó varias sorpresas en este viaje. Por ejemplo, él viajaba sin conocer el idioma local, y no daba instrucciones acerca de cómo utilizar el material. Pues bien, las personas, adultos, que pintaban por primera vez en su vida con un rotulador, sabían desde el principio o necesitando muy poco tiempo para ello, cómo coger el instrumento. Dibujaban sin tensión en la mano, con habilidad.

Otra cosa que le llamó la atención fue que al pintar, había gente que pintaba, y había gente que solo se acercaba a ver qué pasaba. Pero nadie preguntó a nadie “¿qué estás haciendo? ¿qué es eso?”. Nunca hablaban acerca del trabajo, no daban explicaciones ni las pedían sobre si estaban representando algo o no, ni daban juicios estéticos acerca de si les gustaba o no lo que dibujaban. Respetaban escrupulosamente la actividad de los demás, y nunca nadie quiso quedarse con su trabajo.

A lo largo de varios viajes, pudo constatar que efectivamente, todos los seres humanos en las condiciones del taller, pintan según la formulación. La formulación es un fenómeno universal, estructurado e independiente.

En la página web de Arno hay fotografías de sus viajes.

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Cómo trabajamos la lectoescritura en casa enero 21, 2012

Tras contar en esta entrada como trabajamos las matemáticas en casa, creo que falta explicar más o menos cómo trabajamos la lectoescritura.

Igual que con las matemáticas, la lectoescritura no la trabajamos en casa. Surge en numerosas actividades de la vida diaria, de la de los adultos y de la de los niños. Y como los niños son seres humanos, con un cerebro capaz de aprender por sí mismos, con el tiempo adquirirán la lectoescritura.

Para adquirir la lectoescritura por sí mismo, un niño tiene que cumplir con una serie de condiciones:

  • tienen que querer, se necesita motivación intrínseca
  • tienen que estar maduro, necesita que en su cerebro haya ciertas estructuras
  • tiene que vivir en un ambiente alfabetizado, necesita estar rodeado de personas que lean y escriban
  • necesita que no le enseñan. No conocemos apenas casos de niños que aprendan por sí mismos, pero esto no es por culpa de los niños, no es porque no puedan aprender por ellos mismos, es porque los adultos que les rodeamos les enseñamos: les robamos la posibilidad de aprender por sí mismos
  • necesita confianza: y todos los niños la tienen. Los que les quitamos la confianza en ellos mismos somos los adultos, que dudamos de su capacidad para aprender.

El aprendizaje de la lectoescritura en estas condiciones, en general pasa por una serie de etapas:

  • 1º) El niño es muy pequeño, muestra interés por los libros como por cualquier otra cosa, para tocar, chupar, lanzar…. Los padres están convencidos de que aprenderá por sí mismo, no hay ningún tipo de miedo en el ambiente. En esta etapa el niño aprende: el concepto de libro, a pasar hojas, hábitos acerca de cómo se manipulan los libros…
  • 2º) El niño crece un poco. Hay dos variantes: el niño da signos de que conoce el nombre de algunas letras y los padres se emocionan al creer que su hijo en breve leerá de corrido; o bien el niño no da signos de conocer el nombre de ninguna letra
  • 3º) Pasa un tiempo. El niño no aprende a leer como los padres esperaban así que se tiran de los pelos, les da miedo y encuentran docenas de niños que aprenden antes que el suyo….
  • 4º) Un buen día, descubren que su hijo sabe leer. Los padres se preguntan: ¿desde cuando? ¿cómo ha sido? no era para tanto, ¿verdad? Normalmente, los niños que de muy pequeños conocen el nombre de las letras, tardan unos cuantos años en leer, por lo que los padres se impacientan un poco.
  • 5º) El niño lee todo lo que cae en sus manos: no quiere salir de casa, no duerme, solo lee y lee. La gran preocupación de los padres ahora es cómo hacer para que deje de leer.

La duración de todo este proceso depende de cada niño y de cada familia. Normalmente aprenden a leer solos entre los 5 y 8 años. Los padres cuyos hijos aprenden antes, pasan menos miedo que los que aprenden después.

Pero un niño no aprende a leer pronto o tarde: el niño que aprende a leer por sí mismo con 10 años, no aprende a leer tarde, aprende a leer cuando se cumplen las condiciones que vimos antes. Cada niño aprende justo en el momento en que está preparado para ello. Y ese momento no puede ser ni pronto ni tarde, porque siempre es en el momento justo.

La idea de aprender tarde o pronto, solo tiene sentido si estamos comparando a un niño con otro. Todos los niños son diferentes. A mi hijo mayor le salió su primer diente con 15 meses, y a mi hija con 7 meses. No es mejor ni pero una cosa que la otra. No es “malo” hacer las cosas más tarde que otra persona. Lo que no es bueno, desde mi punto de vista, es no poder vivir tu proceso, o vivir comparando los procesos de personas diferentes.

Lo raro es que dos personan coincidan en su proceso. Lo normal es que personas diferentes tengan intereses diferentes. Todos los niños tienen ritmos, capacidades, cerebros, motivaciones e intereses diferentes. Por lo que es igual de normal aprender a leer con 5 años, que aprender con 8 años.

Los adultos tenemos mucha prisa. Pero es que un niño que con 7 años no lee él solo, no se está perdiendo nada, no va más retrasado que el niño que aprendió con 5. No se pierde nada. Está trabajando en cosas diferentes, a otro ritmo, porque es diferente.

¿Por qué nos da tanto miedo? ¿Qué mas da dos años antes que después? Si de verdad creemos que el niño se está perdiendo algo porque no lee solo, la solución es evidente: leerle. Leerle todo aquello que él quiera. Y así seguro que no se pierde nada, que no se “atrasa”.

En la escuela se empieza a enseñar a leer desde infantil, por lo que es muy difícil que un niño que va al colegio pueda aprender por sí mismo. Pero, ¿qué dice la ley?: La ley educativa es muy clara, y en España, el niño debiera aprender a leer en PRIMER CICLO. Esto lo dice la ley, ni los maestros, ni las editoriales, ni los padres, que normalmente tienen más prisa. Y el primer ciclo de primaria abarca primer y segundo curso de primaria, es decir, que (repito) según la ley educativa española, los niños debieran aprender a leer con 6-7 años. Un niño tiene que tener adquirida la lectoescritura al pasar a segundo ciclo de primaria: tiene que saber leer con 8 años.

Un niño no “aprende a leer”. No hay un punto en el que se sepa y un punto en el que no. Esa forma de entender el aprendizaje es escolar. Todos los seres humanos leen, cada uno a su manera. La lectoescritura es un proceso. Ninguna persona acaba de aprender a leer.

El entender la lectura desde otro punto de vista, lo único que genera es miedo, desconfianza, ganas de enseñar. Implica que “saber leer” es un punto y final. Y no es así. Todo el mundo sabe leer, cada uno a su manera, porque estamos hablando de un proceso, de recorrer un camino que no acaba nunca.

Entender la lectoescritura como un proceso, ayuda mucho a los padres, da mucha tranquilidad. Porque yo veo que mis hijos están en su proceso, veo que no hay nada que se lo interrumpa (juicio, enseñanza, miedo), luego todo está bien. Es cuestión de tiempo y trabajo que sigan en su proceso, cambiando, evolucionando, aprendiendo cosas nuevas.

Mi hijo pequeño tiene año y medio, y sabe leer. Lógicamente, no lee como leo yo. Ni siquiera lee como otro niño de año y medio. Mi hijo pequeño es único en el mundo. No hay ningún otro niño igual a él en todo el universo. Y por eso, no hay nadie que lea igual que él. Es único, diferente, especial. Ahora mismo, le gusta mucho leer. Está muy centrado en cómo pasar las páginas de libros. Sabe que ahí ponen cosas, lee imágenes, juega a que las imágenes representan cosas diferentes, las señala y hace gestos: si señala a un niño, luego se señala a él mismo, si señala a un perro, dice “guau”…

Mi hija acaba de cumplir 3 años, y tampoco hay una niña igual que ella. También le gusta mucho leer, y es muy pesada: cada dos por tres se escapa a la estantería, coge un libro y dice que quiere leer. Tenemos que reñirle y pedirle que deje de sacar libros. Los lee sola, o nos pide que le acompañemos. Le gusta muchísimo que le leamos nosotros en voz alta. Y si no le queda más remedio, pues lee ella sola. Es como un lorito, se sienta con su libro y parlotea, y parlotea….Y le encanta ver escrita la letra H, porque es con la que empieza su nombre. Se alegra cuando encuentra M, A, L y B, que son las de las letras de los demás, pero su favorita sin dudarlo es la H.

Mi hijo mayor tiene 5 años, y también es único en el mundo. Y también le encanta leer. Lee solo o acompañado. Por diversión o para buscar información. Y a veces le lee cuantos a sus hermanos: como le hemos leído los cuentos tantas veces, se lo sabe de memoria y se los repite a sus hermanos. Lo que más le gusta es que nos sentemos a leer con él. Y tiene muy claro que libros le gusta y cuales no, cuando quiere leer y cuando no. Ahora mismo está muy interesado en escribir palabras concretas con las que buscar en google las páginas que le gustan.

Mi marido también es único. Tiene clarísimo lo que va a leer y lo que no. Lee todas las noches, varios libros a la vez. El año pasado le regalamos un e-book, y eso ha cambiado su forma de leer: ha aumentado considerablemente su biblioteca. Ahora está muy interesado en catalogar los libros que tiene, y en conseguir más.

Y yo, leo los libros de uno en uno. No puedo leer varias cosas al tiempo. También tengo claro lo que me gusta y lo que no. Leo por temporadas, hay veces que mucho, hay veces que menos. Desde que tengo a los niños no leo apenas.

Hay muchísimo miedo a que no aprendan, miedo que si se analiza bien no tiene razón de ser. ¡Pero si aprenden a leer aunque les enseñes!

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA  QUE APRENDAN A LEER POR SÍ MISMOS?

Como en la entrada de las matemáticas, contaré a continuación qué cosas son las que hacemos en casa que sirven para este proceso, qué cosas hacemos los adultos (en relación con nuestro propio proceso y en relación con el proceso de los niños) y qué cosas son las que hacen los niños.

Qué hacemos los adultos para nosotros:

  • leemos, porque nos gusta, porque nos entretiene, nos divierte, porque buscamos información sobre algo…
  • cocinamos: buscamos recetas en libros o en internet, la escogida la escribimos (un resumen) y mientras cocinamos la leemos
  • enviamos mails y mensajes, y los recibimos. Los que son para toda la familia, los comentamos entre todos
  • escribimos, yo por ejemplo, este blog
  • compartimos lo que nos gusta con los demás: si leo algo que me impacta, se lo cuento. Si mi marido encuentra una historia que le gusta y cree que a nosotros nos puede interesar, nos la lee…

Qué hacemos los adultos en relación al proceso de los niños:

  • no les enseñamos: si le enseño yo, él no va a aprender por sí mismo. No quiero robarle eso. Tampoco planificamos actividades, ni juegos ni ejercicios
  • contestamos sus preguntas, solo a lo que pregunta, no más allá. No aprovechamos sus preguntas para enseñar cosas.
  • no nos adelantamos
  • no juzgamos sus proceso: no evaluamos todos los días lo que sabe y lo que no, y igual que no le decimos que no sabe leer, tampoco le decimos que lee “bien”
  • intentamos defenderles del juicio externo
  • ponemos material a su alcance: libros, papel, rotuladores, abecedarios… Con este material, ellos solos, por propia iniciativa trabajan. Ellos solos, cuando les apetece, cogen un libro, o un abecedario. Y ellos solos decide cómo van a usarlo, si van a clasificar las letras o si van a formar palabras. Si van a leer un libro, o si van a buscar en él la letra P. Ellos solos, espontáneamente, por propia iniciativa, ya se ponen juegos, actividades y ejercicios.
  • hablarles claro, no hacerles un lío. Llamamos a los deberes deberes (actividad que te ponen desde fuera) y a los juegos juegos (actividad espontánea que surge de uno mismo). También les damos la posibilidad de que nos digan que no a las actividades que les proponemos
  • darles hábitos y normas para usar el material: por ejemplo, los libros no se rompen, ni se chupan, después de utilizarlos hay que guardarlos en su sitio, el rotulador se coge de una manera, las hojas también hay una forma de pasarlas, hay cierto material que solo les dejamos si vamos a poder estar con ellos acompañándoles…
  • reflexionar y formarnos

Qué cosas hacen los niños:

  • escriben solos, jugando o con intención de comunicarse(la carta a los reyes magos)
  • escriben pidiendo nuestra ayuda, para que les digamos con qué letras se pone una palabra, o nos piden que la escribamos para copiarla, o directamente que la escribamos nosotros
  • preguntan constantemente: ¿qué pone aquí? ¿dónde pone eso? ¿qué letra es esta? ¿cómo se escribe…?
  • juegan: a que escriben, o con los abecedarios, con textos que recortan, doblan, pegan…

CONSEJOS:

  • Tener controlado al maestro que todos llevamos dentro. A ese que corrige, que quiere seguir una programación lineal, y al que le encanta enseñar a los demás sacándoles de su proceso de aprendizaje para imponer el suyo.
  • Trabajar para uno mismo, seguir con nuestro proceso para poder dejar que el niño siga con el suyo. Los padres parece que solo nos preocupamos de que el niño aprenda, pero ¿y qué pasa con nosotros? ¿cuando uno es adulto ya no tiene que seguir con su proceso de aprendizaje? ¿nos lo sabemos ya todo?
  • Formarse en el proceso natural de aprendizaje, buscar cómo es, cómo se aprende. Si sabes que un niño para caminar, necesita antes gatear, no te extrañas de que lo haga, lo estás esperando, no te sorprende, reconoces el avance, te da seguridad y confianza en el niño y en su proceso. Buscar historias de niños que aprenden solos, para conocer cómo lo hacen, qué cosas les sirve y qué les dificulta.
  • Buscar apoyo, gente que te ayude a reflexionar, saber cómo se las arreglan los demás.
  • Confiar en el niño: él puede. Si yo, que soy muchísimo menos inteligente que mis hijos, puedo leer un texto y comprender lo que pone, no hay razón para que ellos no vayan a aprender.
 

Dividir con tabla perforada, 45.708/7.578 enero 12, 2012

Dividir es repartir. Así que si quiero dividir algo, tengo que cogerlo y repartirlo entre los que quiera repartirlo. Esto sirve para números grandes y pequeños, y para el material que voy a mostrar ahora (la tabla perforada) o cualquier otro material.
La operación que voy a resolver es 45708:7578
Así que reúno lo que voy a repartir, los 45.708. Con este material se representa con 4 bolitas naranjas (porque cada bolita representa una decena de millar), 5 bolitas amarillas (porque cada bolita representa una unidad de millar), 7 bolitas rojas (porque cada una representa una centena), ninguna bolita azul, y 8 bolitas verdes (porque cada una representa una unidad).

Una vez que tengo lo que voy a repartir, voy colocar a quién voy a repartirselo. Necesito a 7578. Para representarlo puedo utilizar cualquier cosa: unos vasitos o recipientes, muñecos, trocitos de papel….lo que a cada uno se le ocurra. Yo ahora voy a utilizar unas piezas de lego, porque puedo mantener el código de color Montessori.
Así que coloco en fila, para poder hacer el reparto ordenadamente, 7 piezas de lego de color amarillo, 5 rojas, 7 azules y 8 verdes.


Y ya está todo listo para comenzar el reparto.

Comienzo repartiendo por lo mayor, que en este caso con las 4 bolitas naranjas. No las puedo repartir entre los 7 legos amarillos, por lo que tengo que cambiarlas: 10 bolitas amarillas por casa bolita naranja.

Tras el cambio, intento repartir otra vez: reparto las bolitas amarillas a los legos amarillos, una a cada uno. Y reparto a los legos rojos….¿bolitas amarillas también? NO, no sería justo. En el reparto tienen que tener todos lo mismo. Si a los amarillos, que recordemos que representan 1000, les he dado amarillos (1000); a los rojos, que representan 100, les tiene que corresponder 100, es decir, bolita roja. Reparto así, haciendo una ronda. Cuando termino, otra ronda, y todas las que pueda.

¿Qué pasa si no tengo bolitas para repartir? Durante el proceso puedo hacer todos los cambios que necesite. Si necesito, porque me toca repartir y no tengo, bolitas azules, cambio una roja por 10 azules.

La solución es la cantidad de bolitas que le corresponde a una unidad, es decir, lo que le toca en el reparto a un lego verde.

Con las bolitas que no podemos repartir, podemos dejarlas como resto, o calcular decimales. Para los decimales se hace igual que hasta ahora, repartiendo. Espero poder grabarlo próximamente.

Esta forma de repartir es muy visual, no hace falta conocer las tablas de multiplicar porque se hace trabajando solo el concepto de reparto y división, pero sí es necesario manejar mucho los cambios, por lo que hay que tener claro el concepto unidad-decena-centena… Esta forma de resolver divisiones es, dentro de los materiales concretos, la más abstracta.

Aquí dejo el cutre-vídeo:

Esta operación se puede resolver de esta manera prácticamente con cualquier cosa: no es necesario tener este material. En vez de piezas de lego, se pueden utilizar recipientes por ejemplo, y en vez de bolitas de colores podemos utilizar tapones de colores, o muñecos de colores, piezas de construcción, o legumbres…. Las piezas de construcción de los niños y las legumbres son muy buen material para hacer operaciones. Lo que hay que tener claro es el valor que representa cada cosa. Si lo hacemos con legumbres, por ejemplo, hay que tener claro qué representa las unidades (las lentejas), qué las decenas (los garbanzos), qué las centenas (los frijoles negros), las unidades de millar (alubias pintas)…

 

Curso de educación creadora enero 9, 2012

El 21-22 de Enero tendrá lugar en Santander el siguiente curso:

“Educación creadora, juego y talleres de expresión”

Una reflexión sobre las condiciones que necesita un niño para crecer desarrollando todas sus capacidades y el papel de acompañamiento  que podemos establecer  los que estamos cerca.

Para madres, padres, maestros, educadores, y todas las personas que quieran reflexionar en un acompañamiento de los procesos de crecimiento desde el respeto y la libertad.

 
El desarrollo del ser humano, con todo lo que implica en los planos físico, emocional y cognitivo, se puede dar de forma libre, desde el placer, en un encuentro con nuestras necesidades más profundas.

 

Hay juegos que organizados como espectáculos se destruyen como tales, para transformarse en actividades artísticas.

 

Así sucede con el juego de los niños. Parecía no haber más camino que convertirse en artistas (para unos pocos), o en espectadores, (para la mayoría).

 

Arno Stern recreo en su taller de pintura “Le Closlieu” unas condiciones que restituían el “juego de Pintar” para todas las personas, descubriendo después el origen y los mecanismos de la Expresión.

 

Para la investigación en estos procesos, desde la perspectiva del juego, nosotros hemos creado tres espacios: el “Taller de arcilla”, el “Taller de juego de configuración” y el

 

“Taller de movimiento” , basados en las condiciones que Arno Stern plantea.

 

Programa:

 

1. La Educación Creadora.Origen:Arno Stern 

 

-“La Formulación”

 

2. La capacidad creadora del ser humano

 

-¿Que es la capacidad creadora?

 

-Cultura: creación frente a consumismo

 

-La capacidad creadora no se da ni se permite, se tiene.

 

3. Condiciones de la Educación Creadora

 

-Grupos heterogéneos para las relaciones

 

-Espacios donde no exista el juicio

 

-Equilibrio entre el espacio personal y el del grupo

 

-El acompañamiento y la asistencia

 

4. Extrapolación de estas condiciones a diferentes actividades concretas y espacios vitales cotidianos.

 

Imparte: Miguel Castro – Diraya Expresión

 

Lugar: La Kumpanía, espacio de recorridos y expresión

c/Jesús de Monasterio 25, 2º dcha – dep 6 * Santander

 

Horario:

 

Sábado de 10 a 14 y de 16 a 19

 

Domingo de 10 a 14.

 

Coste: 120€ / persona

 

Información e inscripciones: 680.82.75.69 o lakumpania.santander@gmail.com

 

 Reserva de plaza: ingreso de 40€ con tu nombre + “modulo1”

 

La Caixa: 2100-4125-48-2200140421

 

 
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