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Blog sobre aprendizaje, crecimiento…

Actividad educativa: pintar abril 26, 2012

La actividad consiste en que el niño pinta, libremente lo que quiera, sin condicionamiento por parte de los adultos. Con el transcurso del tiempo y la práctica, este trabajo lógicamente irá evolucionando, creciendo y avanzando. No voy a entrar en cuestiones más teóricas acerca de cómo es el dibujo infantil, o en cómo se trabaja desde la educación creadora. Intentaré explicar tan solo lo concreto, lo práctico, el cómo hacer para pintar en casa desde esta perspectiva.

En qué no consiste esta actividad

La actividad que propongo es opuesta a la forma en que se trata el dibujo infantil normalmente en nuestra sociedad.

Lo normal, cuando un niño pinta es: que se le de papel sucio y pinturas de poca calidad; que no se le haga ningún caso mientras pinta; o que se le den dibujos para colorear o para copiar; que se le pinten cosas para que le inspiren, o para que vea cómo se pintan; que se le pregunte qué hace; se pide que de explicaciones sobre su trabajo; se le enseña a dibujar; se le dice que lo que hace es muy bonito, estupendo, precioso; se expone su trabajo; se abandona su trabajo.

El dibujo infantil se trabaja en estas condiciones normalmente, y lo que se consigue con ello es que los niños crean que no saben dibujar, y que abandonen la pintura. Esto es así, es un hecho.

Materiales:

Lo más sencillo es trabajar con papel blanco y rotuladores. El papel tiene que ser blanco, no cuadriculado ni por supuesto, con nada dibujado ni escrito. El adulto tiene que demostrarle al niño que su trabajo es importante. Por esto, porque se toma en serio el trabajo del niño, no le da papel sucio, ni usado, le da folios en blanco, un buen papel.

Si se deciden usar rotuladores, estos deben pintar correctamente y hay tener repuesto para cuando se sequen.

Si se quiere simplificar, se puede utilizar también un simple bolígrafo. Y si se quiere complicar más, se pueden utilizar témperas, pero siempre cuidando la calidad del material. Para poder trabajar bien, se necesita una buena herramienta.

Nosotros en casa utilizamos papel y rotuladores, no muchos colores. Pero a veces utilizan una pizarra blanca y rotuladores.

Lo importante es que tengan para trabajar un buen material, cuidado, bueno, en condiciones.

Espacio y tiempo:

Cuando nosotros pintamos en casa, lo hacen sentados en una mesa pequeña, de su medida. Se puede hacer también en una grande, o cada uno donde le resulte cómodo. Lo importante es que lo hagan en una posición adecuada. El adulto tiene que cuidar eso.

En casa no tenemos mucho espacio, pintan mis tres hijos juntos en la misma mesa. Cada uno en su hoja, porque el trabajo de cada niño es sagrado. No se comparte el trabajo. Pero sí se comparte el espacio (la mesa) y los rotuladores. Lo social se trabaja respetando escrupulosamente el trabajo de los demás, y respetando el material y el espacio que tenemos.

Y esta actividad se puede realizar todas las veces que se quiera, los días que se quieran. Como mínimo, yo la pondría un día a la semana. Pero lo que sí que es importante es que haya un ritmo, una continuidad en el trabajo, para que pueda haber una evolución. No sirve de nada pintar todos los días durante dos semanas, y estar otras dos sin pintar, luego pintar un día suelto, otra semana sin tocarlo y luego tres días seguidos… Es necesaria una constancia, que puede ser la que cada familia necesite: un día si, uno no; o todos los días; o cada tres días, o un día a la semana…. pero con una cierta regularidad.

Y el tiempo que dura la actividad, depende de cada niño, de su edad y de su ritmo. Mis hijos por ejemplo, cuando pintan suelen estar entre 15 y 30 minutos.

Qué hace el niño

El niño pinta. Ese es su trabajo. Es asunto solo de él, no nuestro. No pinta para nosotros.

Qué hace el adulto

El adulto se encarga de que el niño pinte en las mejores condiciones del mundo. Acompaña al niño, le apoya, y hace posible que el niño pueda trabajar. Le da valor e importancia al trabajo del niño sin juzgarlo. Asiste al niño y a su trabajo. El adulto tiene que establecer con el niño una relación a la que no estamos acostumbrados, una relación que es difícil que hayamos visto en ningún sitio.

El adulto hace cosas que son accesorias, que hacen el trabajo agradable. Es como una herramienta del niño. Hace aquellas cosas que distraerían al niño de su trabajo. Tiene que estar ocupado, porque no es un observador y es fácil pasar de observador a destinatario del trabajo. Tiene que dejar de ser el que evalúa el trabajo final, para pasar a ser el que cuida y hace posible que haya un proceso.

En nuestra sociedad, se alaba el trabajo del niño para motivarle a que siga pintando, para animarle, para demostrarle que nos importa. En esta actividad, le haremos ver al niño que le queremos, y que su trabajo nos importa de otra manera, sin inmiscuirnos en el contenido de su trabajo, sin juzgar el dibujo. Esto lo hacemos cuidando su trabajo, respetando su proceso, protegiéndolo del juicio, estando presentes, dándole lo que necesita, asistiéndole en su proceso y desarrollo.

Lo normal es que un niño pinte y cuando termine le digamos “que bonito”. Aquí lo que propongo es darle valor al trabajo del niño a lo largo de toda la actividad, sin pasar por el juicio. Yo no lo demuestro que le quiero y que su trabajo me importa porque le ponga una buena nota final diciéndole cuánto me gusta, yo le demuestro que le quiero y que su trabajo me importa, dando la posibilidad de que ese trabajo se desarrolle y crezca, respetándolo y protegiéndolo del juicio, cuidando de las condiciones para que todo esto pueda desarrollarse.

Esto se traduce en que el adulto:

– le da al niño un buen material: le da buen papel, le coloca a su alcance buenos rotuladores, tiene repuestos para cuando se sequen dárselos…

– cuida de que el material vaya a continuar en buen estado: limpia la mesa cuando se ensucia, cambia los rotuladores que se secan por otros nuevos, no deja que nadie trate mal el material, cuida de que el rotulador esté bien cerrado cuando se deja…

– cuida de que el niño trabaje cómodo: si está demasiado lejos de la mesa, le acerca; si la mesa es demasiado alta, le coloca un cojín en la silla; si el niño pinta tumbado en el suelo, le da un cojín, o le tapa con una mantita, o le da una carpetita o un cartóncillo para que ponga debajo del trabajo y pinte cómodo. También cuida de la mano del niño: para poder pintar en las mejores condiciones, la mano tiene que estar relajada y se tiene que coger el rotuladores de la forma correcta.

– da y hace cumplir unas normas: da hábitos de trabajo, de cómo coger el rotulador, respetar el trabajo del compañero…

– guarda el trabajo terminado, poniéndole antes el nombre y fecha, y lo archiva en una carpeta para cada niño

– no juzga el trabajo, ni lo describe, ni comenta, ni motiva… No entra para nada en el trabajo, porque no es asunto suyo: el dibujo es el juego del niño.

– conoce cómo es un proceso normal, hace cursos, lee libros y reflexiona. Conocer el proceso te permite no juzgarlo. Saber que hay una evolución, da mucha tranquilidad, quita miedo. Si sabes que en la evolución de dibujo, el niño pinta torbellinos, y luego ganchos, no te da miedo respetar el proceso, porque sabes lo que va a suceder. No te extrañas, ni te sorprendes, simplemente acompañas el proceso sin juzgarlo.

Qué no hace nunca

– hablar del contenido del trabajo, juzgar, exponer,

– comparar niños: cada niño es diferente a los demás, y por eso cada niño tiene un proceso diferente de los demás

– enseñar a pintar: trabajando así, el niño aprende a pintar, sin enseñanza. Con continuidad y sin juicio, el niño se siente seguro y puede jugar pintando. Así, su trabajo va evolucionando, pasando por diferentes etapas, conquistando nuevos descubrimientos con seguridad y sin miedo. Y este aprendizaje dura toda la vida.

– abandonar al niño: el adulto tiene que estar presente, no se les puede dejar solos

– ser un observador: y no puede tampoco quedarse quieto mirando, tiene que hacer algo

 

Un ejemplo práctico:

En nuestra casa, puede que ellos me pidan pintar, o que se lo ofrezca yo. Cuando les veo que no están haciendo nada se lo ofrezco, les pregunto ¿queréis pintar?  y si uno quiere, normalmente los demás también, por lo que casi siempre pintan los tres a la vez. Solo les dejo pintar en estas condiciones si yo voy a poder estar atendiéndoles, sino tienen que esperar a otro momento en que yo pueda estar con ellos.

Lo primero que hacemos es preparar la mesa, porque la solemos tener llena de cosas, así que despejamos el espacio y se sientan. Tiene cada uno su silla, pero a veces les gusta cambiarse el sitio. Da igual, lo importante es que la mesa esté limpia, despejada y en condiciones, que no haya nada alrededor que moleste o distraiga, que haya un orden. Pongo un bote con los rotuladores en el centro de la mesa (aunque también se puede colocar en otro lugar y van y vienen a cogerlos) y les doy una hoja a cada uno.

Al darles la hoja, conviene dársela a la mano y no colocársela en el mesa, porque así ellos se la ponen en la mesa como quieran (vertical u horizontal), sin que yo tenga que preguntarles. Los folios están guardados en otro lugar, por lo que se levantan a coger la hoja, y vuelven a la mesa.

Cada uno coge un rotulador, el que quiera y comienzan a pintar. Solo se puede coger un rotulador, el que van a usar, porque no se puede acaparar  los rotuladores (hay pocos y hay que tener en cuanta a los demás, y además solo se pinta con un color cada vez). Y hay que tratarlos bien, no les dejo que los golpeen. También hay que poner atención a que se tapen bien para que no se sequen. Cuando cambian de color, dejan el rotulador en su sitio (orden, limpieza y respeto por lo demás y el material) y cogen otro de otro color.

Mientras están pintando charlamos de todo un poco, de cualquier cosa menos del trabajo que estén haciendo, claro. Durante todo el proceso hay que hacer ver para qué estamos presentes: estamos ahí porque los queremos, porque los aceptamos, porque su trabajo es importante para nosotros. Esto hace que al final, el niño no busque la aprobación del adulto a través de su trabajo (“¿te gusta?”), el niño se tiene que dar cuenta de que ya tiene nuestra aprobación. Pero no hay un juicio del trabajo. No entramos en el trabajo, ni para juzgarlo ni para describirlo. Su trabajo es suyo.

Lo que suelo hacer mientras pintan es limpiar la mesa con una toallita, cuando se cae algo al suelo (un rotulador o una tapa) se lo recojo, y así no se tienen que levantar; asegurarme de que no se les dobla ninguna esquina del trabajo…. Esas cosas. En cuanto los niños y el adulto entienden cual es la función del adulto, surgen solas las cosillas que se pueden hacer.

Con mi hijo pequeño, por ejemplo, que tiene 20 meses, lo que tengo que hacer es tener cuidado de que coja bien el rotulador, porque tiende a cogerlo o muy cerca o muy lejos de la punta. Y recogerle todo lo que se le cae (que es bastante). También tengo que tener cuidado de que no coja un puñado de rotuladores. No lo hace para acaparar, lo hace por jugar, así que le suelo ofrecer otro material (“con los rotuladores no puede jugar así, ¿has terminado de pintar? ¿quieres que saquemos las piezas de construcción?”). Los rotuladores solo se los dejo para pintar, para jugar le doy otro material. No los puede chupar, ni lanzar, ni le dejo jugar a meterlos y sacarlos del bote (que le encanta).

Con mi hijo mayor, que tiene 5 años, mi trabajo va por otro camino. Él es más mayor, y está mucho más condicionado, por las abuelas y por el colegio. Por lo que mi trabajo fundamentalmente es darle conversación. Si mientras trabaja, estamos charlando tranquilamente, de cualquier cosa, no hay ningún problema, puede pintar con calma, con seguridad, jugando, disfrutando, sin comeduras de coco. Mientras charla conmigo puede jugar a pintar sin problemas. Pero si no estoy presente, o me distraigo… poco a poco tiende a meterse en el trabajo de sus hermanos, a contarnos qué está pintando, … es muy sutil, porque en casa esto lo trabajamos mucho, y no tiene un condicionamiento bestial, pero por pequeño que sea no me gusta. Cuanto más condicionado está el niño, más dificil es trabajar así.

Y con mi hija, que tiene 3 años, es todo mucho más fácil. Pide todo lo que necesita, y listo. Ahora mismo necesita muy poco: apenas se le caen cosas, y casi no se le escapa el trazo del papel. Y ahora mismo no tiene ningún condicionamiento ni ningún problema. Pero como tiene asumida esta relación que tenemos, como tiene claro cual es mi papel, y quiere seguir teniendo trato conmigo, ella misma ha buscado algo que yo pueda hacer, para trabajar juntas, para que yo la cuide, para que yo pueda hacer ver que su trabajo me importa sin pasar nunca por el juicio. Me pide que le sostenga la tapa del rotulador: coge un color, lo destapa, y me da la tapa, cuando termina con el color me lo da, y mientras yo lo tapo y lo pongo en su sitio, ella coge otro y me da la tapa nueva. Esto lo ha pedido ella sola, a mí no se me había ocurrido, y es un buen trabajo para el adulto que asiste el juego de pintar y que no sabe muy bien qué hacer.

Cuando alguno de los tres termina su trabajo, lo cojo y le doy la vuelta, y en la parte de atrás pongo su nombre y la fecha. E inmediatamente lo guardo en su carpeta.

Nunca hay comentarios sobre los trabajos:

– Ya está,

– Trae, hoy es….. ¿Quieres otra hoja?

– si, dame

No hay un momento en el que nos detengamos a mirar el trabajo, es todo inmediato, me lo dan, le pongo el nombre y lo archivo, por lo que no se da pie a hacer comentarios o a entrar en el trabajo del niño. Cada uno tiene una carpeta, en la que voy archivando todos sus trabajos. Tengo todos los dibujos que han hecho perfectamente guardados y archivados. Y lógicamente, en ellos hay una evolución, ha habido un proceso, un aprendizaje, sin juicio, con seguridad, sin depender de la opinión de los demás, sin motivación, solo respetando y haciendo posible el juego de pintar. De verdad que los niños no necesitan motivación para pintar: mi hijo mayor ha pintado así 5 años, y se ve perfectamente una evolución en su trabajo. Y en casa no ha recibido nunca ningún juicio sobre su trabajo.

Hay gente a quien no le gusta esta forma de hacer las cosas porque creen que es cruel no decirle a un niño que te gusta su dibujo. Esto no consiste en eso, esto no es un método que consiste en no decir “qué bonito”. Consiste en no juzgar algo que no está destinado a ser juzgado. Consiste en posibilitar una evolución y un desarrollo, en no cortarlo. Desde mi punto de vista es cruel destruir el juego de pintar, haciéndole entender al niño que al dibujar tiene que conseguir un trabajo que guste a los de su alrededor. Hay muchas formas de hacer ver a un niño que le quieres.

Si vas a intentar hacer algo así en casa:

Con un niño pequeño, que no está condicionado es muy fácil, y que empieza a pintar, es muy muy fácil. Solo hay que reflexionar un poco acerca del papel que quiere jugar el adulto en este proceso.

Con un niño que ya está condicionada, es un poco más complicado, pero se puede. El adulto tiene que tener claro, qué va a hacer y que no, y poner un antes y un después. Yo intentaría cambiar todo lo que rodeaba el dibujo antes, si se daban otras condiciones.

Por ejemplo, si antes el niño pintaba solo en su habitación, ahora le haría pintar en el salón. O si antes pintábamos juntos en el salón, pues ahora en la habitación. Cortar con lo que se ha hecho antes. Se pueden ir a comrpar un paquete de folios, una carpeta y unos rotuladores nuevos, que no haya usado antes. Y se puede preparar un rinconcito en casa, nuevo, donde se vaya a pintar.

Al niño se le puede verbalizar todo, no pasa nada, pero es mucho más importante lo que se hace que lo que se dice. Se le puede explicar en qué consiste el juego de pintar, y se puede poner la norma de que “no se habla del trabajo”.

Hay niños a quienes les resulta muy difícil recuperar su juego de pintar, todo depende de lo condicionados que estén, y hay niños que lo pasan muy mal. Pero se puede. Es una gran conquista para el niño dejar de trabajar para los demás y comenzar a trabajar para uno mismo. Es mucha responsabilidad y requiere un gran esfuerzo por parte del niño, pero por supuesto que se puede.

Para saber más:

– En el blog hay una serie de entradas dedicadas al dibujo infantil, a la educación creadora y al juego de pintar. Se pueden buscar en el índice, o en las categorías

– También hay mucha información en la página de Diraya, los talleres de educación creadora de Bilbao. En los enlaces hay referencias de a más páginas de educación creadora.

– El último libro de Arno Stern, titulado Del dibujo infantil a la semiología de la expresión, ed. Carena

 

18 Responses to “Actividad educativa: pintar”

  1. Maribel Says:

    Para mí es una forma novedosa de hacerlo y me estoy planteando empezar a llevarla a la práctica.
    Me resulta difícil no emitir juicios, por lo que será aprendizaje para ambos, mi hijo y yo.
    Me gustaría saber si en algún momento os ponéis a mirar y a comentar los dibujos anteriores. Si los niños alguna vez tienen el deseo de explicarte algo sobre sus dibujos pasados.
    Gracias por compartir vuestra experiencia.

    • Para nada, nunca. Pintar es jugar, tiene el valor que tiene en el momento en el que lo estás haciendo. Cuando juegan a comiditas, tampoco me cuentan “este trocito de papel es un filete”. Saben que están los trabajos aquí guardados, pero no me los han pedido nunca. Antes que ver lo que han hecho prefieren jugar y pintar un trabajo nuevo. Lo que sí que hacen es hablar mientras pintan, pero no para contarme lo que hacen, sino porque se les escapa, porque están jugando. Por ejemplo, el mayor hace unos puntos, y se le oye “pium, pium, pium” (disparando), o dice “oooohhh, que llueve” pero lo dice para él, no para mí.
      Sobre no emitir juicios…. requiere un trabajo. Más que no emitir el juicio, se trata de no juzgar, porque si tú estás pensando que qué bonito, aunque no se lo digas no funciona. Ayuda mucho saber cómo funciona el proceso, en dónde está, lo que es normal, y a dónde y cómo va a evolucionar eso. Primero hacen garabatos, luego líneas, figuras redondas, punteados… luego mezcla los trazos, pone uno dentro de otro…Y ver millones de dibujos. Es que los niños no pintan bien. Lo que hacen no es bonito: es normal. Todos los seres humanos lo hacen. Todos llevan a cabo la misma evolución, todos. Lo que hacen no tiene nada de especial.
      Y yo reconozco que se me cae la baba al verlos, porque los quiero con locura (como cualquiera a sus niños, faltaría más). Y me maravilla ver como eso que he visto en otros niños, ellos lo hacen también. Cómo evolucionan sus trazos, cómo crece su trabajo. Me encanta acompañarles en esto, y ver cómo crecen. Pero no porque lo que hagan esté bien hecho, o sea bonito.
      El dibujo sigue una evolución programada. Pintar no es una cosa que se haga bien o se haga mal. Es como decir que los dientes les salen bien. O que que bien mastica, o que qué bonito camina. Hace mucha ilusión verlos crecer, conquistar el mundo, y cambiar poquito a poco, pero no porque lo que hagan esté bien hecho o sea bonito.

  2. Maribel Says:

    Hoy hemos comenzado con el dibujo de la forma en la que tú lo planteas.
    Tengo que decir que de momento dibujar no es algo que surja muy a menudo en mi hijo de forma espontánea, o quizá puede ser que yo no lo he favorecido de la forma adecuada.
    Mi hijo ha hecho su primer dibujo no juzgado ni comentado. Pero su actividad ha durado escasamente 3 minutos.
    No sé si esto es habitual o no. Lógicamente cuando él me ha dicho que ya ha terminado yo no le he insistido para que siga, no le voy a obligar.
    Hemos puesto nombre y fecha al dibujo y lo hemos archivado. Creo que será muy interesante observar su evolución.

    • Hola,
      lo que he planteado en la entrada era la adaptación del taller de pintura de Arno Stern a mi casa. El taller es perfecto: está todo pensado al milímetro, para que funcione. Y en casa, pues no se puede contar con que las condiciones sean tan óptimas.
      Lo de el tiempo, por ejemplo: un niño pequeño, en un taller de pintura, está rodeado de más gente que pinta, entonces, el mismo grupo te lleva a seguir pintando, a hacer otro trabajo cuando acabas uno. Cuando pintamos en casa, el que se suele cansar antes es el pequeño, y no sé el tiempo que estará, seguro que no llegan a 15 minutos. Depende de cada niño.
      Estamos acortumbrados a ser escolares: y los escolares se pasan el día pintando (como no saben escribir, es la única forma de que te hagan “ejercicios”). Les empujamos a pintar, así que no sabemos como es que pinta un niño en condiciones normales, sin el condicionamiento de los adultos. Y cada niño es diferente a los demás. Los hay que pintan mucho, cada poco tiempo, y los hay que pintan menos, no pasa nada.
      No puedo saber si B terminó realmente, o es que le apetecía hacer otra cosa y cambió de opinión, o a saber… yo cuando me terminan un trabajo, si acabamos de empezar doy por supuesto que quieren seguir y les doy otra hoja… o pregunto…. Ya veremos.
      Muchas gracias, por animarte y contárnoslo,
      ¿qué tal os va? ¿seguís?

      • Maribel Says:

        Si, seguimos y cada vez me parece más interesante la experiencia.
        El tiempo que dura la actividad sigue siendo muy poco, él no tiene un grupo que esté dibujando también a su lado. Quizá podría ponerme a dibujar yo también…
        Cuando lo deja normalmente es porque quiere hacer otra cosa, lo que no se me había ocurrido es ofrecerle una segunda hoja para ver si quiere comenzar otro dibujo.

      • No, pintar tú no, porque te le impones como modelo. No puedes pintar y a la vez estar pendiente de lo que necesita.
        Son buenas señales que te pida cosas (de las que tú haces: que le limpies la mesa, que le ordenes algo…) y que de muestras de que quiere trabajar en buenas condiciones (en esta hoja no porque está un poco arrugada, este rotulador se ha secado…)

  3. Sabina Says:

    Hola, acabo de leer el post y me ha parecido muy interesante. Me han surgido varias dudas al respecto:
    Exponer: recomiendas que se archiven los dibujos y no se comenten, pero yo había leído en varios sitios sobre estimulación, juegos, etc., que aunque no se emita juicio es importante para la autoestima del niño darle valor y en algunos sitios aconsejan colgarlos en las paredes, en un marco… ¿qué me dices tú?
    Orden: mi hijo mayor tiene 23 meses y me resulta complicado decirle que se limite a un único color porque le encanta hacer trazos con varios a la vez. En la misma mano o entre las dos, y como te decía antes había leído que tampoco eraaconsejable cohartar esa libertad de utilizar distintos tipos de materiales (lápiz, cera, acuarela…) y mezclarlos… ¿qué opinas?
    Me gusta lo que plantea y cómo lo planteas. Gracias por compartir la información.
    Saludos.

    • Hola,
      Acerca de lo de exponer: no es cierto lo que planteas, porque conozco casos de personas que han trabajado el dibujo así, como describo durante toda su vida, y no les ha supuesto ningún problema de autoestima ni nada de eso. Y a nivel práctico, no lo veo. ¿Los expones todos o solo algunos? si son solo algunos, están claramente haciendo un juicio, porque haces ver que unos trabajos son mejores que otros, cuando no es así. Eso es un condicionamiento. Y si los expones todos, ¿como lo haces? me resultaría imposible que cada trabajo pasara por un marco antes de archivarse en la carpeta. Sí que comparto la idea de darle valor al trabajo (porque lo tiene), y por eso les ponemos la fecha y el nombre y los archivamos. El trabajo del niño es un juego: el objetivo del dibujo no es que los demás lo vean. Por eso no tiene sentido exponerlo. Después de jugar a disfrazarse con una manta, no esponemos la manta. Después de jugar con los coches, no exponemos los coches.
      Esta forma de trabajar el dibujo infantil, viene del trabajo de Arno Stern y de su taller de pintura (hay más información en los enlaces), y lo que he tratado es de adaptar las condiciones del taller, a mi casa. Cada uno verá como lo adapta a sus circunstancias. Lo que planteas del orden, pues tengo dudas. Lo que es importante es que haya un orden, un rigor, unas normas,… para que pueda trabajar en buenas condiciones.
      En mi caso particular, coger el rotulador en mala postura, no le dejo. Y coger varios rotuladores, tampoco, pero porque hay pocos, y porque como es una cosa que no ve en su grupo (con sus hermanos), tampoco se le ocurre hacer: no ha pasado nunca que quisiera pintar con varios a la vez, cuando coge más de uno es que lo que quiere es jugar, no pintar.
      Cuando el mayor era pequeño, sí que solíamos usar diferentes materiales (un día rotulador, otro ceras, otro témperas…) pero ahora, por falta de tiempo lo hago solo con rotulador. Es mejor tener solo un material, y trabajarlo de forma sistemática, para poder aprobechar y descubrir todas sus posibilidades, que usar 4 materiales…
      Yo distingo mucho, cuando estamos pintando (tal y como he descrito en la actividad), de cuando trabajamos con otra cosa (experimentación con diferentes pinturas).
      Gracias por participar.

  4. Camino Says:

    Uf !

    Ostras… de buen rollo eh ? pero no estoy de acuerdo. Te explico porqué, ok?

    Primero: cada niño, cada persona, cada familia… es un ente único , con sus posibilidades, limitaciones, características… Por eso no creo nunca en las fórmulas, sean las que sean, y aunque me apasione Montessori no lo pondré en un altar ni diré que es lo más adecuado. Cada uno debe caminar por sus propios caminos, decurbrir,aplicar, ser flexible, poder evaluar….

    Me sorprendre:

    Dices que tienen que tener libertad para pintar , pero yo creo que no la tienen:

    – no pintan cuando ellos quieren, si no cuando quieres tu, aunque tengas una buena razón, que puede ser muy válida, pero tu marcas cuando sí y cuando no.
    – no pintan como ellos quieren sino como quieres tu, porque debes elegir tu con que material pintan ?

    Mi hijo tiene 3 años recién cumplidos. En una de sus estanterias, concreto en la de ” dibujar”, tiene a su disposición: folios en blanco, folios en colores, folios de papel para reciclar ( una parte está escrita y te aseguro que son sus preferidos),papel de periodico o folletos de publicidad, cartulinas, papel de celofán, papel de seda, colores, rotuladores,plastidecors, tizas grandes y pequeñas, ceras grasas, témperas, acuarelas,paletas para mezclar pinturas, vasos de plástico, toallas para limpiarse, el protector impermeable, batas, pinceles, rodillos, pegamento, tijeras ( normales y con formas, sabe sacar y poner la que que quiere) gomets, pedazos de goma eva, punxons ( no se como se llama en español) , perforadora, grapadora, dispensador de celo,máquina de hacer punta, etc. También tiene lienzos, pero estos, por tamaño, están dentro del armario, pero si lo quiere me lo pide.
    Papel arrugado ? le encanta arrugarlo y dibujar encima , reciclado ? lo prefiere antes que el otro, le gusta pintar sobre las letras impresas, pintar con las dos manos ala vez y dos rotus ? sí, le gusta, es todo un descubrimiento y favorece determinadas conexiones neuronales que no se activan normalmente ….

    El coge lo que quiere y cuando quiere. Y hace lo que le apetece con todo ello, que sabe utilizar la mar de bien. Lo único que le cuesta un poco más es abrir las témperas que es un bote, que claro debe cerrar bien , pero es a presión, incluso a mi me cuesta, cuando se acaben pondré botes más fáciles de abrir.

    A veces nos ponemos juntos, a veces no.¿ Para controlar ? No, para disfrutar . Nos lo pasamos pipa pintando juntos y pintando por separado, no dependemos uno del otro. No tengo que estar pendiente de si necesita algo: todo lo tiene a su alcance .

    Comentar los dibujos ? A David le entanta comentarlos ( y es algo que me parece muy positivo, con lo que le cuesta hablar , ejej). aquí la araña, aquí el gigante…. y de las preguntas o comentarios que podemos hacer surgen otros, y otras historias , y otros dibujos…. Ayer hizo un gigante sin brazos, jeje, Le pregunté y los brazos y me dijo ” en la espalda “. Ah, claro !!! Con naturalidad, con normalidad, le estoy juzgando ? no. A veces me pide que dibuje yo algo y depende: lo empiezo y él continua, continuo dibujando a partir de algo que haya ehcho él… es decir: no hay normas para la creatividad, hacemos lo que queremos como queremos.

    Exponerlos ? porque no lo deciden ellos ? Porque un adulto debe decidir NO hacerlo ? no es su dibujo, y si a ellos sí les apetece ? David decide y los cuelga él mismo dónde quiere : con celo en la estanteria, con los imanes en la nevera, con las pinzas en unas cuerdas que tenemos. Si quiere lo hace y si no lo guarda en su carpeta. o lo tira. Pero decide él.

    Necesita imprenscindiblemente nuestra aprobación ? necesita nuestros elogios, los busca ? te aseguro que no. Y se los decimos a él, y entre nosotros, entre papá y mamá. Porque? porque es agradable hacerlo. No porque nos juzguemos. Porque empatizamos, porque nos gustamos y así nos lo decimos repetidamente.

    No se, creo que ésta técnica pone muchas limitaciones sin querer, a la creatividad. Leo mucho ” no hagas esto… no hagas aquello… no le digas… que no te diga …. ” Uf !
    A mi entender, no se trata de imponer unas normas sobre lo que debe hacerse o no, como hacerlo y cuando, porque es tirar piedras en la propia ventana.
    Poder hablar sobre la creación artistica no es dirigirla ni mucho menos, es comentar de tu a tu, intercambiar, aprender a hacerlo con respeto, eso si que no impone nada, no dirige, nuestros hijos son mucho más autónomos de lo que pensamos.

    Es mi opinión, en plan mega rollo super largo pero de corazón …. perdón, perdón.

    Un abrazo

    • Hola,
      Esta entrada es una receta para llevar a cabo una actividad. Por eso voy al grano, a lo más concreto, digo lo que se hace y lo que no, pero no entro en razonar el porqué, ni en el trabajo personal que habrá que llevar a cabo. Y tampoco hablo de lo que hacemos el resto del tiempo, en casa, cuando no estamos haciendo esta actividad.
      Por supuesto que cada uno debe ver lo que le vale a su familia y lo que no. Esto tal cual se puede aplicar casi en cualquier sitio. Luego cada uno decidirá si le sirve o no.
      Mis hijos pintan cuando quieren, porque en casa nosotros tenemos diferentes materiales a su disposición, que utilizan como y cuando quieran (con unas normas, claro). En cambio, pintar, en las mejores condiciones que podemos ofrecerles, solo lo pueden hacer cuando uno de nosotros podemos acompañarles. Son cosas diferentes, no excluyentes.
      Yo decido casi todo lo concerniente a ellos, es verdad. Yo decido la ropa que hay en el armario, los juguetes y materiales que tienen, la comida que hay en la nevera, el parque al que vamos, dónde duermen…. no veo el problema. Es que me parece algo inevitable. Elijo el material con el que pintan, porque quiero que sea el mismo para que haya un desarrollo, una profundización; porque quiero asegurarme de darles un buen a buen material; porque quiero que utilicen el que mejor se adapta a nuestra familia.
      Nosotros hacemos esta actividad, y hacemos además cantidad de cosas juntos, en las que hablamos sin parar del trabajo que hacemos, con naturalidad y normalidad, disfrutándolo y pasándolo genial. No veo el conflicto ni el problema en esto tampoco.
      Es que esta actividad, cuando la llevamos a cabo, también lo hacemos con naturalidad, también lo disfrutamos mucho, charlamos y surgen muchas cosas para hacer después. Por trabajar así, esta actividad, no nos quedan carencias, no nos perdemos nada. Seguimos empatizando, es agradable trabajar así, nos lo pasamos muy bien.
      En cuanto al dibujo, entendemos cosas completamente diferentes. El dibujo, tal y como yo lo entiendo, es un juego del niño, que va creciendo, cambiando, evolucionando a lo largo de su vida, siguiendo una evolución programada. Pero este juego necesita de una serie de condiciones. El dibujo del niño es su juego, y yo no tengo porqué entrar ahí, no tengo porqué entrometerme. El juego no se hace para exponerlo, ni para recibir una valoración exterior. Esto no tiene nada que ver con el arte, es otra cosa completamente diferente. No hay creación y obra. Es una evolución, programada, que se desarrolla en todos los seres humanos si se dan unas condiciones. Si no se destruye. Y esta forma de trabajar, esta técnica, posibilita que se desarrolle este juego. Es precisamente porque respeto el trabajo del niño, por lo que no entro en su trabajo, porque no está destinado a mí, porque sería entrometerme, porque no le aporta nada al niño, porque le desvía de su proceso…
      Un elogio es un juicio, aunque suene feo decirlo. Qué guapa estás, quiere decir que me he fijado en tu aspecto y me ha gustado. Es cierto que vivimos con el juicio permanentemente, todo lo que hacemos es juzgado. Por eso precisamente, no veo el problema en que la actividad que propongo nos deje descansar un poco de ese juicio.
      Hay formas de demostrar que nos queremos, que empatizamos, que nos importamos, sin pasar por el juicio

  5. Camino Says:

    Cotinuo sin entender la actividad respecto a lo que explicas, eso si de buen rollo

    Dices ” En cuanto al dibujo, entendemos cosas completamente diferentes. El dibujo, tal y como yo lo entiendo, es un juego del niño, que va creciendo, cambiando, evolucionando a lo largo de su vida, siguiendo una evolución programada. Pero este juego necesita de una serie de condiciones. El dibujo del niño es su juego, y yo no tengo porqué entrar ahí, no tengo porqué entrometerme. El juego no se hace para exponerlo, ni para recibir una valoración exterior.”

    Pero en ésta actividad sí te ” entrometes”… no dejas que escojan material , ni compañia, , no dejas que pinten sin tí, … no quieres que esperen una valoración posterior… pero tu les condicionas con tu propia valoración anterior: el material , el momento, con quien ….y sólo bajo el criterio de tu opinión …. eso no es un juego, un juego es libre, creativo, no condicionado.

    Es decir, me da la impresión que tu manera de enfocarlo es incoherente con lo que dices, si les dejaras libertad para elegir , ya seria diferente. A ver si me explico, entiendo la teoria, pero no veo que los condicionamientos previos a esta práctica se ajusten a ella.

    “Es precisamente porque respeto el trabajo del niño, por lo que no entro en su trabajo, porque no está destinado a mí, porque sería entrometerme, porque no le aporta nada al niño, porque le desvía de su proceso…”…. Planteándolo como tu haces, sí entras en él…. a mi entender, le condicionas con el momento, el material, las condiciones … déjale que escoja y después haz lo mismo que haces, estar a su lado sin juzgar, sin dirigir. Para mi , mi duda está en los previos que tu eliges , sin quererlo los estás condicionando y juzgando, ya que sutilmente les transmites ” vosotros no sois capaces de decidir cual es la mejor manera de hacer esto, yo sí” … seguro ? para jugar es mejor el papel blanco ? porqué? quien lo decide ? porqué? y los rotuladores ? descubrir sus posibilidades es rápido, es diferente con el pirograbador ….

    Tampoco estoy de acuerdo con que el dibujo tenga una evolución programada, eso sí ocurre con el lenguaje, pero no con el dibujo, sino todos tendríamos niveles parecidos, al igual que cuando hablamos.

    Un elogio no es un juicio: es una opinión, “que guapa estás” es una opinión (y a veces una mentira piadosa😉 sobretodo cuando madrugas ) .., “que guapa estás, se nota que te gusta mucho la moda y eso es bueno ” es un juicio. Es diferente.

    Bueno… continuo con lo mio, estudiando , …. mientras David pinta detrás … un sistema solar, para variar

    besos

  6. bailadora Says:

    Hola!
    Me ha encantado. Hace tiempo leí a través de Diraya el artículo sobre la Semiología. Y ahora llega este tuyo.
    Hemos ido a comprar juntos los rotuladores, los folios y él eligió el color de su carpeta y el color de la de su hermana. Después de comer le propuse pintar.
    Estuvo al rededor de una hora pintando (va a cumplir 4 años). Pidiendome un folio tras otro. La mayoría de las veces solo un “borrón”. Eran naves espaciales (decía él). Las pintó de todos los colores. “Ya está, guardalo en mi carpeta. Dame otro folio”

    Me ha gustado mucho. Me da la sensación de que tenía mucho que sacar fuera y lo hizo a través del dibujo, porque me pidió más de 20 folios. Su hermana (22 meses) estuvo también muchísimo tiempo pintando, casi tanto como él. Menos folios, los “llenaba” más.

    Era una gozada verlos, y ver como sus trazos, cada uno en su fase de evolución.

    Tengo que decir que no están escolarizados, por lo que no están demasiado condicionados, y aunque no así exactamente, era bastante parecido el sistema que seguíamos para dibujar. Ahora nos hemos organizado mejor gracias a tí.
    Me apunto el libro de Stern!

    Saludos,

    • Hola, muchas gracias por contarnos tu experiencia. Sí que es gratificante ver cómo cada uno pinta a su manera, y es alucinante ver como poquito a poco sus trazos cambian y evolucionan, ellos solos.
      Gracias otra vez, un saludo

  7. Mabel Says:

    Camino, aunque llego tarde, (casi un año), contesto a parte de lo que expusiste en tu última entrada.
    Mejor que contesto sugiero, sugiero que veas el video de Arno Stern de la charla que dio en la casa encendida, verás cómo hay progresión programada en el dibujo en cualquier ser humano. En el video se muestran imáges de niños y adultos de diversas partes del mundo y su progresión.
    En cuanto a juzgar, lo mismo es hacerlo positiva que negativamente, así que cuando se elogia se está juzgando.

  8. Ropa bebés Says:

    Hola, me ha parecido muy interesante este artículo, está todo muy bien explicado, no me había dado cuenta de que es tan fácil condicionar la creatividad de los niños con pequeños detalles tan simples como alabar su trabajo, ahora solo queda ponerlo en práctica😉 Saludos.

  9. […] Os invito a visitar el blog de Seeducansolos, donde se habla sobre este juego y cómo llevarlo a cabo en casa. […]

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