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Blog sobre aprendizaje, crecimiento…

Necesitamos influencias mayo 1, 2012

El grupo de gente que nos rodea es importantísimo para nuestro desarrollo, para nuestra educación. Cuanto más variado sea ese grupo, mejor, más influencias y posibilidades tendremos.

Hay personas a quienes no les gusta que los niños trabajen desde su interés, porque creen que entonces los niños solo van a trabajar, solo van a conocer y a interesarse por las cosas que les gustan. Creen que un niño así, que solo trabaja desde el interés tendría muchas lagunas. Lógicamente, si una persona solo trabaja en lo que le gusta, hay muchísimas cosas por las que no siente interés y a las que nunca se acercará.

Primero hay que tener en cuenta que en la vida, todos los conocimientos están interrelacionados. Las cosas tiene relación unas con otras. Nuestra idea de trabajo y de aprendizaje es muy escolar. Cuando pensamos en aprender, pensamos en ciencias, lectura o matemáticas. Y lógicamente si un niño se interesa por una de ellas y abandona las otras, tiene carencias enormes. Pero en la vida esto no sucede así, porque absolutamente todo está relacionado y un interés te lleva a estudiar cosas muy diferentes entre sí. Si estoy en clase y les enseño a mis alumnos a dividir, solo les enseño a dividir. En cambio, si un niño, por su propio interés, trabaja con números, descubre muchas cosas, no solo las relacionadas con las matemáticas.

En caso de que fuera cierto, que el niño solo trabaja en lo que le gusta, y no quiere saber nada más de ninguna otra cosa, ¿Qué podríamos hacer? ¿Cuál sería la solución lógica? Los seres humanos somos seres sociales, y necesitamos a los demás para aprender. Yo necesito gente que me hable de los dinosaurios para saber lo que son. Si no los he visto, ni conozco a nadie que me haya hablado nunca de ellos, difícilmente me pueden interesar. Necesitamos a personas diferentes que tengan intereses diferentes alrededor nuestro. Cuanto más diferentes sean, más completo será el ambiente que me rodea, y con más cosas tendré contacto.

El ambiente ideal entonces, desde mi punto de vista, sería aquel en el que trabajan personas diferentes, en intereses diferentes. Si estoy en un aula, en clase de plástica, el maestro puede enseñarles a construir una mecedora con pinzas de la ropa, y en el mejor de los casos, todos los niños aprenden eso. Pero si cada uno de los 20 niños puede trabajar en aquello en lo que les interesa, cada niño aprende 20 cosas diferentes: aprende aquello en lo que está trabajando, lo único por lo que sentía interés, y al mismo tiempo ve a sus 19 compañeros trabajar en otras cosas.

Entonces, en el caso de que a un niño, solo le interese un único tema, y no salga de ahí, lo que podríamos hacer es, por un lado, conseguirle más información sobre ese interés. En vez de apartarle, darle más y más, para que ese interés crezca y de diversifique. Y por otro lado, podríamos buscarle una estructura, un ambiente, en el que trabaje junto a otras personas que a su vez trabajen apasionadas en algo de su interés. Ojo, no para apartarle, sino para que vea que hay otras cosas apasionantes en el mundo.

 

2 Responses to “Necesitamos influencias”

  1. Maribel Says:

    Me parece esencial lo que nos cuentas hoy.
    Pero haciendo un poco de autocrítica, creo que precisamente es en estos aspectos en los que dirigimos un poco el aprendizaje de nuestros hijos porque veo complicado acercarles todas las alternativas que existen y quizá tendemos a rodearnos de quienes son parecidos a nosotras/os en gustos, formas de vida, etc. y así la variedad se reduce.
    Hace unas horas leía en Aprendiendo Matemáticas sobre una escuela surgida de una iniciativa privada, creo que una cooperativa. Me llamó la atención que en su jornada diaria había mucho tiempo en el que la actividad era “cada uno hace lo que le guste o interese en ese momento”.
    Saludos

    • Hola,
      es que, ¡qué menos! que tener un ratito al día para trabajar en lo que uno quiera, ¿no? Es que estoy convencida de que sino el interés se extingue.
      Y es verdad que no podemos acercarles a nuestros hijos absolutamente todo lo que hay en el mundo, es que solo somos humanos, y solo aprenderemos lo que necesitemos aprender: aquello que tenemos alrededor nuestro. Eso hay que asumirlo, aunque luego intentemos crearles un entorno rico y variado.
      Últimamente le estoy dando muchas vueltas al trabajo que tenemos que hacer los adultos, a la responsabilidad, al trabajo personal con uno mismo, que conlleva el educar a alguien. Y tu comentario me hace pensar, que un adulto, de verdad maduro y responsable, sería aquel que puede relacioanrse con todo el mundo, porque respeta y es respetado por los demás (no uno que solo se relaciona con los que opinan com él). Con criterio, pero sin prejuicios. Que sabe ver lo que los demás tienen de bueno para ofrecer. Creo que es importantísimo trabajarse a uno mismo, tanto o más de lo que trabajamos con los niños.
      Esta forma de entender el aprendizaje lleva tatuada la atención a la diversidad y la educación inclusiva: todos somos diferentes, y esas diferencias son valiosas para el grupo.
      Como siempre, gracias por participar, un placer tenerte por aquí.


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