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Blog sobre aprendizaje, crecimiento…

La importancia del trabajo personal junio 23, 2012

Filed under: Uncategorized — seeducansolos @ 18:06

La vida es muy complicada. Ojalá fuera sencillita, pero es que los seres humanos somos muy complicados. Cada aspecto de nuestra vida se puede analizar hasta el aburrimiento.
En el mundo, hay gente que se hace preguntas continuamente, que se replantea sus decisiones, que piensa las cosas, que analiza, que se interesa por cómo hacen los demás las cosas y porqué, que está en constante formación (por lo que es consciente de que esta formación no acabará nunca), que busca conocimiento, y que se interesa por el que opina diferente. En definitiva, que asume la responsabilidad sobre su propia vida.
Y por el contrario, hay personas que son menos inquietas, y que hacen “lo que les toca” hacer en cada momento.

Por supuesto que estoy generalizando. Ya sé que las cosas (o las personas) no son blancas o negras. Hay infinitos niveles intermedios: hay personas que tienen un hijo porque es lo que toca, pero en cambio reflexionan mucho acerca de la salud; y hay personas que reflexionan mucho sobre su paternidad, pero no se cuestionan nada acerca del consumo; otros analizan absolutamente todo lo que consumen, pero no se cuestionan nada en lo referente a la sanidad…….
Y además hay que contar con las limitaciones que tenemos: no se puede analizar y reflexionar sobre absolutamente todo lo que afecta a nuestra vida.

Cualquiera estará de acuerdo en que la reflexión es necesaria: para poder ser libre, es imprescindible tener toda la información para poder elegir. Quiero tener la libertad de poder elegir seguir al rebaño, o desviarme un poquito en aquellos temas en los que yo crea que mi camino va por otro lado.
En los últimos años, me he movido mucho en el mundillo de la maternidad: embarazo, parto, lactancia, portabebés, crianza con apego, colecho….Todo esto entra en el paquete de lo que se llama por ahí “crianza natural”. Y es muy tentadora la idea de cambiar un rebaño por otro: cambiar le epidural por parir en casa, cambiar el biberón por la lactancia, cambiar el cochecito por el fular, y el filete de ternera por el arroz integral ecológico.

Yo creo que lo importante es el trabajo personal de cada uno de nosotros. Creo que ser adulto consiste en eso, en tomar las riendas de nuestra vida, en responsabilizarse de nuestras decisiones. Y eso implica, plantearse las cosas, buscar información, decidir, y asumir las consecuencias de nuestras decisiones.
La responsabilidad es abrumadora, y como he dicho antes, la tentación de seguir al rebaño es enorme. Pero esto no deja de ser una vía de escape,otra forma de quitarnos responsabilidad, de evitarnos tener que tomar decisiones conscientes. Si hacemos lo que nos toca, la responsabilidad de mis decisiones será de la sociedad, o de mi grupo, no mía.
Podemos delegar responsabilidades en la sociedad (es algo por lo que hay que pasar), en la ignorancia (es mejor no saber), en un método, en un grupo alternativo, en un gurú, en un dogma, en un sistema educativo,….

Muchas veces nos quedamos en las apariencias, pero repito, que el ser humano es sumamente complejo. El estar frente a una persona “alternativa” no te asegura que esa persona reflexiones y sea crítica con lo que le rodea. Y al contrario, el ser una persona “tradicional” tampoco. Cada vez me veo más lejos del mundo alternativo, en el que en muchas ocasiones se cambia un dogma por otro. Y cada vez me encuentro con más personas “normales”, que me aportan, que abren mi visión sobre las cosas, que me hacen reflexionar sobre cosas que no me había planteado.
No porque una actividad sea alternativa me sirve sin más. Hay aspectos de la educación alternativa con los que no estoy nada de acuerdo. Y hay, en cambio, aspectos de la educación tradicional, que son fundamentales.
Lo importante son las personas, su trabajo, y lo que nos aportan, no el cómo estén etiquetadas o lo que aparenten ser.

Y más difícil todavía que reflexión es el trabajarse a uno mismo. Normalmente, tras una formación y conocimiento, llegamos a hacer una reflexión. Tras esto, podemos cambiar algunos de nuestros actos. Pero cambiar una palabra por otra, cambiar una actividad por otra, no nos asegura que realmente estemos haciendo un trabajo interno, que realmente estemos haciendo las cosas de manera diferente. Mis hijos van a aprender de mí, como persona, no de las cosas que digo. Y aprenderán de lo que me vean hacer y sentir, no de las actividades preparadas que yo tenga. Si quiero educarlos de una determinada manera, el camino está en trabajarme a mí. No en hacer las cosas de una o de otra determinada manera con ellos.
Por ejemplo, una madre puede informarse acerca de la lactancia. Puede decidir dar el pecho a su bebé. Puede buscar apoyo, leer y formarse en lactancia. Y cuando tiene a su bebé, puede que le dé de mamar… o puede que no. Hay muchas mujeres que llegados a este punto, no son capaces. Hay algo que se lo impide y podemos saber exactamente a qué se debe.
Y en el caso de que lo consiga, ¿realmente esa mujer ha hecho un proceso interno, un trabajo de ver el mundo, de relacionarse con su bebé de diferente manera? ¿o ha sustituido sin más una actividad por otra?
Una madre puede buscar información acerca del efecto de los juicios y las alabanzas en el trabajo de sus hijos. Y la lógica, la cabeza, pueden decidir que eso no lo quiere para sus hijos. Puede que consiga controlar todas las palabras que salgan de su boca. Pero, ¿basta con suprimir unas palabras para llevar a cabo otra educación?

Hay que trabajar miedos, nuestra propia historia personal, nuestra forma de entender al ser humano… y hay que dejar egos y dogmas de lado.

Hoy en día encontramos por todas partes esta falta de trabajo personal, esta falta de profundidad. La blogosfera maternal, por ejemplo, está llena de madres que acaban de comenzar su proceso, madres con bebés que acaban de descubrir que les robaron su parto, y que deciden hacerse doulas. Es un trabajo que permite trabajar sin separarse de sus bebés. Pero, ¿qué formación tienen estas mujeres? ¿basta con haber vivido esa experiencia para poder acompañarla profesionalmente? ¿cuánto hay de querer ayudar, y cuánto de proyección en la otra madre?
O por ejemplo, hay familias que no quieren una educación tradicional para sus hijos, y como no quieren algo tradicional, escogen algo alternativo, ¡pero les sirve cualquier cosa que sea alternativa!
Y en el sentido opuesto, encontramos en facultades de educación, profesores de universidad en los que hay mucha menos profundidad y reflexión que en muchísimos blogs de madres “normales y corrientes”

Últimamente, en cada entrada que leo por ahí, llego a la misma conclusión: “esto se resume en trabajo personal”, del bueno, del que duele, del que nos llega a las tripas. Me da igual que tratemos el acompañamiento en las normas, el no juicio, la autoestima o la educación emocional. Ojalá supiera más sobre este tema. ¿Cómo se puede llevar a cabo un trabajo interno, personal, profundo? La verdad, es que no tengo ni idea.

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Refuerzos y castigos junio 18, 2012

Nuestras acciones tienen consecuencias. Desde la psicología conductista, estas consecuencias se dividen en refuerzos y castigos:
Los refuerzos se utilizan para reforzar una conducta, para que se repita. En cambio los castigos se utilizan para eliminar conductas.
Tanto los castigos como los refuerzos pueden ser positivos o negativos:
– refuerzo positivo: a quien ejecuta la conducta que estamos reforzando, le damos algo positivo, le pasa algo bueno como consecuencia de esa conducta.
– refuerzo negativo: a quien ejecuta la conducta que estamos reforzando, le quitamos algo malo, algo malo que le pasaba le deja de pasar como consecuencia de esa conducta
– castigo positivo: a quien ejecuta la conducta que queremos eliminar, le damos algo malo, algo malo le pasa como consecuencia de esa conducta
– castigo negativo: a quien ejecuta la conducta que queremos eliminar, le quitamos algo bueno, algo bueno que le pasaba, le deja de pasar como consecuencia de esa conducta.
 

Para aumentar conducta  Refuerzo positivo  Damos algo bueno
Para aumentar conducta  Refuerzo negativo  Quitamos algo malo
Para disminuir conducta  Castigo positivo  Damos algo malo
Para disminuir conducta  Castigo negativo  Quitamos algo bueno

Ejemplos tradicionales de esto serían:
– refuerzo positivo: un niño hace algo que consideremos bueno, y para que lo mantenga o como premio, le compramos un regalo, le dejamos que tenga más recreo, le decimos muy bien… lo premiamos con algo que le gusta.
– refuerzo negativo: un niño hace algo que consideremos bueno, y para que lo mantenga, le dejamos salir antes de clase, puede no comerse todas las verduras que no le gustan, … lo premiamos evitando algo que no le gusta
– castigo positivo: un niño hace algo que consideremos malo, y para que no lo haga más, le damos trabajo extra, más deberes, … lo castigamos con algo que no le gusta
– castigo negativo: un niño hace algo que consideramos malo, y para que no lo haga más, le dejamos sin recreo, o sin postre, o sin ir al cine… lo castigamos quitándole algo que le gusta.

Así es como la psicología oficial entiende el desarrollo y el aprendizaje, y así es como se entienden normalmente los premios y castigos.
Esto lo he estudiado en cursos, en la carrera… está por todas partes, pero con el tiempo, cada vez me chirriaba más. Es completamente cierto que los refuerzos y castigos existen y nos afectan. Pero no estoy de acuerdo en cómo se enfocan, en cómo se utilizan.
Según esta forma de entender el desarrollo, los refuerzos y castigos son completamente necesarios. Además, los adultos que educamos, podemos manipular las consecuencias de las acciones de los niños, para poder poner o quitar las conductas que nos interesen.

Desde mi punto de vista, en general creo que no estoy a favor de premios o castigos, pero es cierto que todo en la vida tiene consecuencias: nuestras acciones van a tener consecuencias, y éstas delimitarán nuestras conductas futuras. Pero una cosa son las consecuencias naturales de nuestros actos, y otra cosas son las consecuencias que imponemos los adultos, y que utilizamos para manipular a los niños, para intentar modificar su conducta.

Yo he visto otra forma diferente de trabajar que funciona. Una forma de entender la educación y el desarrollo, que es diferente a la expuesta aquí arriba, y que sin embargo tiene buenos resultados. He visto trabajar y aprender a niños, sin “refuerzos positivos”. Y estos niños continuaban aprendiendo y trabajando, sin motivación extrínseca, sin que nadie les animara a hacerlo desde fuera. ¿Cómo es posible?

Los que seguís el blog, ya sabéis cómo entiendo la educación.
– desde el no juicio
– dándole mucha importancia a de las influencias, al grupo
– respetando el interés del niño (aquí , aquí y aquí hablamos de ello)
– cambiando el rol que se le da al acompañante
– entendiendo el juego del niño como su trabajo fundamental
– con las condiciones de la educación creadora (aquí y aquí hablamos de ellos)

Desde como yo entiendo la educación, el crecimiento y el aprendizaje:

¿Que es un refuerzo positivo?
He dicho que es una consecuencia, que te lleva a volver a repetir una conducta, que la refuerza, porque a cambio consigues algo bueno para ti.
El refuerzo positivo se entiende comúnmente como darle al niño algo que le gusta, cuando el niño hace algo “bien”. Hay un montón de programas educativos que se basan en el refuerzo positivo.
Pero, ¿y si trabajamos desde el no juicio? ¿y si cambia el papel del educador? ¿y si no es el educador el que reparte los refuerzos positivos? ¿como es que hay niños que trabajan sin motivación externa o sin recibir elogios?
Desde mi perspectiva, cuando el niño trabaja en (lo que yo creo que son) buenas condiciones, consigue un montón de cosas buenas para él:
– seguridad en sí mismo, porque su avance solo se le debe a sí mismo
– desarrolla capacidades: creatividad, autonomía,
– tiene el control de su trabajo
– trabaja en lo que le gusta, en lo que quiere
– crece su interés, su motivación, su trabajo

– establece relaciones de calidad con quienes le rodean, sin manipulaciones, sin competición
Esos son los refuerzos positivos, los naturales, los reales, los intrínsecos, los que le motivan al niño a continuar creciendo, trabajando, aprendiendo, desarrollarse….
Si trabajando, te desarrollas, continuas trabajando.

¿Qué es un refuerzo negativo?
He dicho que es una consecuencia, que te lleva a repetir una conducta, que la refuerza, porque a cambio consigues eliminar algo que era malo para ti.
El refuerzo negativo es menos conocido, estamos menos acostumbrados a hablar de él, y cuesta más encontrar ejemplos. El desarrollo del niño en las condiciones que yo considero adecuadas, tiene muy en cuenta el darle al niño las mejores condiciones de trabajo, y esto incluye eliminar todo lo que puede molestarle.
Si trabajando, quien se ocupa de tu educación evita las interrupciones, el juicio… puedes continuar trabajando.

¿Qué es un castigo positivo?
Dije anteriormente, que es una consecuencia que te lleva a eliminar una conducta porque con ella consigues algo que es malo para ti.
Normalmente, la gente lo entiende como darle al niño algo que no le gusta.
Desde mi punto de vista, ponerle al niño un castigo positivo, es darle un “muy bien”, darle una valoración positiva, que el niño no necesita, y que como consecuencia hará que desaparezca el trabajo.
El juicio, las alabanzas, hacen que el niño trabaje para que le alaben, por lo que se elimina el trabajo para uno mismo. Le damos al niño “una buena nota” y con ello le hacemos dependiente de nuestra opinión sobre su trabajo. Deja de trabajar para sí mismo, para empezar a trabajar para nosotros. Y con el tiempo, el trabajo desaparece.
Soy consciente de que esto suena muy fuerte, pero la realidad está al alcance de todos: a todos los niños les dicen que pintan muy bien, y todos los niños abandonan el dibujo con los años.
Si trabajando para ti, te dan una motivación extrínseca, dejas de trabajar con motivación intrínseca.

¿Qué es un castigo negativo?
Dijimos que es una consecuencia que te lleva a eliminar una conducta porque dejas de conseguir algo que era bueno para ti.
El ejemplo de esto es muy fácil, si a un niño le quitas la posibilidad de trabajar de forma autónoma y libre, el niño deja de trabajar. Si a un niño, le dices en qué tiene que trabajar y cómo, le estás quitando algo que era bueno para él (la posibilidad de trabajar a su manera, de desarrollar sus intereses, de hacer sus investigaciones y pruebas, de tomar sus decisiones…). Y como consecuencia, se extinguirá ese interés, esa iniciativa, ese trabajo.
Si trabajando, te quitan el poder tomar decisiones, dejarás de trabajar.

 

Actividad educativa: trabajar con papel junio 12, 2012

En esta actividad intentaremos crear las condiciones para que el niño pueda desarrollar por sí mismo su capacidad de construir con papel. Para que esto ocurra, para que el niño pueda desarrollar una capacidad, ésta hay que trabajarla de forma constante. Así que esta actividad no está pensada para hacerla de forma aislada, para realizar un día puntual y no volver a repetirla más.

Esta actividad no consiste en que le enseñemos al niño a trabajar con papel, sino justamente en lo contrario: el adulto se coloca detrás del niño para hacer lo que este necesite para desarrollar sus capacidades. Es el niño el que aprende por sí mismo, a su ritmo. Esta actividad no tiene como resultado trabajos “muy bonitos”. En esta actividad el niño desarrolla una capacidad.

Materiales:

Depende de cada situación, de cada casa y de cada niño. Lo más habitual es:

– papel: para reutilizar, folletos de propaganda, folios blancos, o de colores, diferentes tipos de papel…

– cartón

– herramientas para trabajarlo: tijeras, celo, grapadora, pegamento, cola blanca, cúter…

– útiles para pintar: rotuladores, lápiz, pinturas, témperas, pintura acrílica…

Con niños muy pequeños, yo utilizaría solo papel y tijeras. Con niños pequeños, también se les puede dar folios y trozos de celo. Un poco más mayores, pegamento en barra, otros tipos de papel y rotuladores. Con más mayores, cartón, cola y témperas. Con más mayores, un cúter….. Cada uno que decida con sus hijos y su circunstancias.

Yo prefiero empezar con poco, ver lo qué se necesita, y ofrecer más si hace falta.

Con mis hijos en casa, tenemos muy poco ritmo de trabajo, por lo que la actividad avanza muy poquito. Utilizamos folios, propaganda, tijeras, pegamento y celo.

Con otros grupos de niños con los que he trabajado, he comenzado con cartón y papel, y según avanzaban les iba ofreciendo otras cosas: cuerdas o lana, alambres, témperas….

Hoy en día, los niños (y los mayores) estamos saturados de materiales y de cosas. No pasa nada por empezar con 2 cositas humildes, y dar tiempo para ver por donde evoluciona el trabajo. Es preferible tener poco material que demasiado.

Espacio y tiempo:

El tiempo que dura la actividad, lo marca cada niño, depende.

El espacio lo buscamos lo más cómodo posible. Nosotros en casa, trabajamos en una mesa, pero hay niños que se sienten más cómodos trabajando en el suelo.

Lo que sí que creo que es importante es marcar una frecuencia, un ritmo en el trabajo. Para que haya una evolución, un proceso, hace falta repetición, una estructura, un ritmo, una frecuencia. Sino lo hay, es mucho más difícil. Yo lo pondría un día a la semana, aunque, como todo, depende de las circunstancias de cada familia. Un día sí uno no, también está bien, o una vez cada dos semanas……

Qué hace el niño:

El niño trabaja con el material. Recorta, pega, charla, construye, deshace, juega, crea, pinta, guarda, envuelve, mete, saca, ata, empaqueta, trabaja,…

Con constancia, poco a poco ese trabajo va cambiando, evolucionando. El niño va haciendo pequeños descubrimientos, movido únicamente por su interés, a su ritmo. Hace conquistas que se debe a sí mismo. Es el único responsable de su trabajo, evolución y crecimiento.

Qué hace el adulto:

El adulto no controla el trabajo del niño. El trabajo del niño es de lo único de lo que no se tiene que ocupar: no lo juzga, ni lo motiva, ni lo dirige. El trabajo del niño es solo asunto del niño. Queremos que el niño trabaje para sí mismo, a su ritmo, en lo que quiera, por lo que el trabajo no está destinado al adulto, no es para agradarnos. Evitaremos en lo posible condicionar ese trabajo.

El juicio, los halagos y alabanzas, motivaciones, refuerzos, estímulos…. hacen que el niño no trabaje por sí mismo, hacen que el niño trabaje por y para los demás. Es la diferencia entre aprender y que te enseñen.

En esta actividad intentaremos que se den las condiciones necesarias para que el niño trabaje para sí mismo, para que sea él el que tome las decisiones respecto a su trabajo sin estar condicionado por los que le rodeas: para que trabaje en libertad.

El adulto se ocupa de lo que el niño necesita. Está al servicio del niño y de la actividad. El adulto viene a ser una herramienta del niño, para hacer aquellas cosas accesorias que hacen el trabajo del niño agradable. El adulto hace pequeñas cosas que le hacen ver al niño que está pendiente de él, que lo está cuidando a él y a su trabajo. Que respeta y valora su trabajo sin pasar por el juicio o la manipulación.

Como hemos dicho que el material y el trabajo dependen de cada niño y de cada familia, es difícil concretar exactamente qué es lo que tiene que hacer el adulto. Más o menos, el adulto:

– posibilita la actividad: da el material, cuida de que se vaya a dar con una cierta frecuencia, busca las mejores condiciones posibles para el trabajo, ofrece material que cree que el niño puede necesitar

– crea las condiciones para que el trabajo sea posible: evita las interrupciones, protege el trabajo del juicio, de la enseñanza, de la desconfianza en el niño…

– da hábitos de trabajo: enseña cómo se cogen las tijeras para evitar accidentes, cuida de que el trabajo se coloque bien en la mesa para que no se caiga, o se arrugue o se estropee… Es la única situación en que la enseñanza es necesaria, para dar hábitos y enseñar a utilizar el material.

– da y hace cumplir normas: no se juzga el trabajo, ni el propio ni el de los demás, no se desperdicia material, hace falta un orden, se recogen las cosas cuando se acaban de usar,

– observa al niño, para buscar aquellas cosas que el niño necesite. Una vez que se tiene clara la posición del adulto, dónde se entra y dónde no, conviene pararse a mirar al niño que tenemos delante para buscar qué necesita.

– cosas que podemos hacer: una vez que el niño ve y comprende para qué está el adulto, una vez que está establecida la relación con el niño, éste ya le pide al adulto lo que necesita. Pero hasta entonces hay pequeñas cosas que podemos ir haciendo: recoger lo que se caiga del suelo, cortar los trocitos de celo, cortar con el cúter el cartón, por donde el niño nos diga, sujetarle dos papeles para que no se le muevan cuando él pegue el celo, ….

– se toma en serio el trabajo del niño, porque es una cosa muy seria

– conserva el trabajo: una vez que el trabajo está terminado, le pone el nombre y la fecha y lo archiva. Las cosas que son planas, las guardamos en una carpeta. Las bolitas de papel, las guardo en una caja, y cosas más voluminosas, que no puedo guardar en casa, les hago una fotografía.

– respetar al niño: y por eso, porque le respeta, es por lo que no condiciona su trabajo, por lo que le deja que haga sus propios descubrimientos, por lo que no le roba conquistas. El niño (todas las personas) están en proceso. El respeto al niño, pasa por respetar su proceso, por no sacarle de él para hacer cosas que no le corresponden.

Es decir, que lo que al adulto no hace es:

– juzgar el trabajo

– enseñar, robar descubrimientos

– abandonar al niño, dejarle solo

– quedarse sin hacer nada

Además:

Lo más importante es tener clara la postura del adulto. Una vez que se respete eso, lo demás viene solo. Pero para poder adoptar ese rol, es muy importante trabajarse a uno mismo. Tal y como está planteada la actividad, todas las decisiones, la responsabilidad, y el mérito del trabajo, lo tiene el niño. Hay adultos que no están dispuestos a que los niños a quienes acompañan, crezcan sin necesitar de su intervención, de su enseñanza, de su motivación. También hay quien no está dispuesto a que los niños que acompañan trabajen a su ritmo, porque eso conlleva que va “retrasado” con respecto a los demás, que no hace cosas tan “bonitas” como lo que haría si yo le dijera “pega esto así”. Hay quien no soporta que su hijo pase horas haciendo trocitos de papel, con lo fácil que sería decirle “haz una casita en esta caja”. O hay quien necesita “imponer” (muy amablemente) sus ideas, sus descubrimientos, su manera de hacer las cosas…, al niño, con lo cual este no puede vivir su proceso. Otras personas, tienen tantas ganas de trabajar y jugar, que se proyectan en el niño, y en vez de trabajar para sí mismos y seguir su propio proceso, sus ganas de jugar les llevan a hacer que el niño juegue como ellos querrían hacerlo. Otras personas tienen problemas con la seguridad en uno mismo, con su ego, con la inseguridad en las capacidades del niño……

Y también, hay que revisar las expectativas que tenemos con respecto a los niños. Facilita mucho las cosas, es mucho más fácil adoptar esta postura si has visto procesos, si sabes lo que es el desarrollo “normal del niño”. El conocer el proceso, te permite reconocerlo en el niño con el que trabajas, y entonces puedes no juzgarlo. Saber que los niños gatean, y luego andan, hace que cuando tu hijo gatea no lo juzgues,  porque sabes que es una parte normal del proceso, sabes que es una etapa y luego vendrá otra. Yo sé, que trabajando así, mis hijos desarrollan capacidades. Sería bueno conocer cómo es este proceso, saber en qué y cómo trabajan los niños cuando aprenden de forma natural. ¿Cómo es el aprendizaje natural? Hoy en día, apenas se da, no dejamos que se produzca porque lo destruimos con nuestras intervenciones.

 

¿Cómo valorar un esfuerzo sin destruirlo? junio 1, 2012

Filed under: aprendizaje,crianza,educacion,educacion alternativa,reflexion personal — seeducansolos @ 18:37

EL ESFUERZO: ¿esfuerzo o placer

Parte 1: El esfuerzo del niño

Parte 2: Dos tipos de esfuerzo

Parte 3: ¿Cómo valorar un esfuerzo sin destruirlo?

Según esto, ¿qué podemos hacer para valorar el esfuerzo del niño? ¿cómo podemos acompañar ese esfuerzo para que continúe? ¿cómo podemos cuidar el esfuerzo del niño sin destruirlo?

En el caso de que la actividad que requiere el esfuerzo responda a un interés personal, tengo más o menos claro el papel del adulto. En este caso yo creo que la postura del adulto debiera basarse en el respeto absoluto a la actividad del niño, y en establecer con el niño una relación en la cual el niño trabaja y el adulto le acompaña para darle lo que necesita. Esta forma de acompañar, no consiste en cambiar unas palabras por otras. Esto consiste en establecer una relación diferente con el niño, dándole lo que necesite, estando a su servicio, poniendo normas, creando buenas condiciones para el trabajo, sin juicio.
Veamos algunos ejemplos:
– si estoy en casa trabajando en el blog, mi marido me demuestra el valor que le da a mi trabajo ocupándose de los niños y no dejando que me interrumpan
– cuando mis hijos corren y saltan por casa, yo les demuestro que valoro su trabajo al no dejarles hacerlo en casa (porque es una norma que tenemos y porque en casa no hay buenas condiciones), al ofrecerles salir a la calle, al buscar un ambiente (en un parque, con amigos…) en el que puedan desarrollar este trabajo en las mejores condiciones posibles.

En aquellas situaciones que suponen un esfuerzo porque las hacemos por obligación no tengo tan clara la postura del adulto, no he reflexionado tanto acerca de ello. En estas actividades están incluidas:
– obligaciones que nos vienen impuestas desde fuera, desde nuestro trabajo: madrugar, reuniones, cursos, estudiar, deberes, tareas,… A veces pueden ser trabajos muy amables y ser incluso divertido, pero continúan siendo obligaciones puesto que no es algo que el niño elige.
– normas: recoger después de utilizar algo, hablar bajito en espacios cerrados…
– cosas que no nos gustan pero que queremos hacer para conseguir algo que sí que nos gusta: ahorrar para ir de vacaciones
Imagino que las pautas a seguir en estos casos serían acompañar al niño, hacérselo lo más llevadero posible, explicarle los motivos por los que lo tiene que hacer, razonárselo, hacerle ver lo que va a conseguir con su esfuerzo….

 

 
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