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Blog sobre aprendizaje, crecimiento…

Verano, playa y otros octubre 29, 2012

Filed under: educacion,reflexion personal — seeducansolos @ 19:59

Este verano, no he dedicado apenas tiempo al blog, por lo que en esta entrada pretendo comentar algunas de las cosas que hemos tenido en la cabeza en estos meses.

Este ha sido con diferencia el año que más veces hemos ido a la playa. Otros años, debido al mal tiempo, al cansancio, la falta de organización, y principalmente a que todos los años tenía o una barriga o un bebé, apenas hemos ido regularmente.
Y este año nos hemos resarcido: hemos ido casi todos los días de sol (siempre que no tuviéramos otros planes).
Nos encanta la playa y además me parece un entorno muy bueno para el trabajo-juego de los niños.

JUGUETES PARA LA PLAYA
Los primeros días, hemos llevado algunos juguetes. Lo normal, cubos, palas y rastrillos. Tengo claro que moldes no quiero que utilicen, así que no los llevamos (los tenemos en casa, para jugar en la bañera). En un primer momento, estos juguetes nos han dado muchos problemas, porque constantemente quieren el juguete que está utilizando su hermano. Y discutimos y discutimos….
Y el otro gran problema de estos juguetes es que hacen que el objetivo de ir a la playa no sea jugar con la arena, sino que sea jugar con los juguetes. Dejan de jugar y trabajar con arena, para dedicarse a cavar, a pegar con la pala a su hermano, a quitarle el rastrillo, …
Así que tras estos primeros días, decidí que los íbamos a dejar en casa, y que íbamos a ir sin nada.
Al principio nos fue muy bien, dejaron de discutir, y yo ya solo tuve que cuidar de que respeten el trabajo de los demás. Antes no daba a basto: de quién es esa pala, quién la cogió primero, cuando termines déjaselo, pide permiso…. En cambio así, solo hay que ocuparse del trabajo.
Y otra gran ventaja, es que comenzaron a construir con la arena. Muchísimo. Avanzaron enormemente en su trabajo.
Pero esta opción también tiene inconvenientes. Y es que en ocasiones, para construir algo en concreto, necesitan algún tipo de herramienta. Para según qué cosas, se las han arreglado con palitos, hojas, conchas….Pero por ejemplo, para trasportar agua hasta la construcción, necesitarían un cubo.
El otro problema que hemos tenido, ha sido que los niños que van a la playa suelen llevar un saco de juguetes. Esto llama mucho la atención de los míos (de mi hija sobre todo, pero luego le siguen los otros dos) que se ponen a jugar con el niño del saco de juguetes, y otra vez volvemos al problema anterior: no trabajan con arena, sino que utilizan los juguetes. Además, yo tengo la sensación de que llegan e invaden: van a la playa una madre y su hijo, y de repente se encuentran rodeados de mis tres niños que acampan alegremente en su espacio. Piden permiso, tratan bien al niño, recogen al terminar…. pero yo tengo la sensación de que invaden a la gente.
Ante esta situación, no tengo nada claro cómo actuar ni qué hacer. Yo por mi parte, en lo social solo puedo trabajarlo hablando con ellos, y cuidando que pidan permiso y respeten a la gente. En cuanto al material, para nosotros lo ideal es llevar solo un cubo, pero si nuestro entorno distrae a los niños de su trabajo por tener demasiados estímulos y juguetes, yo ahí creo que no puedo hacer nada.
Intentaremos continuar iendo durante el otoño, que apenas hay gente, para continuar el trabajo que hemos empezado.

OTRA FORMA DE HACER LAS COSAS
Continuo dándole vueltas al tema de decir “muy bien”: cuánto, cómo, a qué, en qué situaciones no me sale, en qué situaciones sí me sale, por qué, para qué, estoy contenta con ello, qué debiera revisar….
En la playa, hemos podido ver a muchas familias diferentes hacer las cosas de forma diferente a como lo hacemos nosotros. Siempre es bueno ver cómo actúan otras personas ante determinadas situaciones.
Tengo muy claro, y me reafirmo en que para nosotros mis hijos, no andan bien, no comen bien, no son buenos porque no coman arena, no construyen bien con arena, no juegan bien con los moldes, no nadan bien,… No necesitan adiestramiento ni animación ni motivación por nuestra parte para crecer y desarrollarse.

NATACIÓN
En mi casa, siempre hemos sido muy prudentes con el agua. De pequeñas, a mi hermana y a mí nos daba mucho miedo bañarnos en el mar, aunque a la vez nos gustaba mucho jugar con el agua. De hecho, no aprendimos a nadar de pequeñas, sino que aprendimos de mayores. Cuando de verdad quise aprender, fui a una piscina a hacer un cursillo, con mis veintitantos años ya cumplidos, y con 8 clases me di por satisfecha.
Con mis antecedentes, puedo entender perfectamente que mis hijos no se quieran meter en el agua, sino que prefieran jugar en la orillita.
Este verano hemos avanzado muchísimo con la natación. El año pasado no se atrevían a acercarse al agua. Este año, en cambio, se acercan a coger agua con el cubo, construyen cerca del agua, juegan con las olas, intentan entrar en el mar hasta que la impresión les puede… Con tranquilidad, muy despacio y lentamente, hay avances.

CIVISMO
Un buen día, tras aparcar, doy la vuelta al coche para abrir la puerta del otro lado y sacar a los niños y veo un rayón enorme, de lado a lado del coche. A mí me sentó fatal, pero los niños se enfadaron muchísimo: “Hay que ser tonto para hacer algo así” “¿por qué iba nadie a romper así el coche de otra persona?” “Pero… ¿es que es tonto?” Tienen clarísimo que eso no se hace, que no está bien.

INTERESES PERSONALES

Nuestros intereses personales siguen creciendo y evolucionando:
– biblioteca: hemos conseguido ir a la biblioteca un día a la semana, y espero poder mantener este ritmo durante el curso. Les encanta, van muy contentos. Cogen un poco de todo, y Luis ya lee (se los leo yo) libros largos. Está enganchado a Gerónimo Stilton.

– romanos: seguimos trabajando en ello, con películas, libros…Hemos ido a ver las guerras cántabras, el desfile, el campamento romano….

– también hemos estado algunos días en el pueblo: este año han jugado muchísimo a los bolos, se han construido disfraces y armas

– otros: manualidades, inglés, material para matemáticas, fotografía, naturaleza….

EL BLOG

Este curso escolar no sé el tiempo que tendré para dedicarle al blog. No quiero dejarlo, así que seguiré al ritmo que me marquen mis circunstancias.

 

Condiciones de la educación creadora: vídeo septiembre 11, 2012

En estos vídeos se puede ver la charla que abrió el curso de formación en Educación Creadora que se impartió en Diraya entre los días 26 de agosto al 2 de septiembre del 2012. Son 5 partes de 10  minutos cada una:

 

Actividad educativa: contar cuentos agosto 1, 2012

En esta entrada presento otra actividad, sin mucha intención educativa. En esta actividad, el adulto cuenta un cuento, y el niño escucha.

Para poder llevar a cabo esta actividad, es imprescindible que el adulto quiera contar el cuento, y que el niño quiera escuchar. Sino no se puede llevar a cabo.

El mejor momento para la mayoría de la gente suele ser al acostarse, todos juntos metiditos en la cama, suele ser lo más habitual, pero se puede hacer en cualquier otro lugar o momento: en el coche, de paseo, después de comer, en el autobús, en la sala de espera del médico….

Qué contar:

A la hora de contar, hay varias opciones. Podemos:

– inventarnos un cuento

– contar un cuento que nos sepamos

– contar otra cosa

Lo más habitual es contar un cuento que nos sepamos, o aprendernos un cuento para contar, pero cualquiera de las otras opciones son perfectas. Hay quien no se siente capaz de aprenderse un cuento y acordarse de él más tarde para contarlo; y hay quien no tiene tiempo de leer cuentos para aprenderse. Por lo que a lo mejor estas personas prefieren inventarse los cuentos sobre la marcha. Perfecto.

En cualquier caso, no tener cuento, no es disculpa para no hacer esta actividad: todos podemos pasar un rato divertido, tranquilo, íntimo, con nuestros niños contándoles cosas. Son buenísimas las historias de nuestra propia infancia, cosas de cuando éramos novios… todas esas anécdotas familiares que le encantan a todo el mundo.

Si lo que vamos a hacer es buscar un cuento para contar, recomendamos buscarlos entre los cuentos de tradición oral. Estos cuentos se han formado pasando de generación en generación de forma oral, por lo que tienen una estructura perfecta para ser contados. Son claros y directos, con mucha acción, sin detenerse en descripciones o detalles que puedan distraer de la historia. Los cuentos tradicionales son cuentos diseñados para contar.

Para poder contar un cuento, es importante que nos guste, que nos mueva algo por dentro. Que nos haga mucha gracia, o mucho miedo. Pero que nos diga algo. Hay personas a quienes los cuentos tradicionales no les gustan porque les parecen violentos o machistas.  Si un cuento no te gusta, no lo cuentes. Escoje otro.

Requisitos imprescindibles para llevar a cabo la actividad:

Sé que me repito, pero es importante:

– querer contar

– que el niño quiera escuchar

– que te guste lo que cuentas, o que te de mucho miedo, o mucha risa, o mucha pena…… que lo que vayas a contar te mueva por dentro, que te llegue de verdad, que conecte contigo

– escoger un buen momento

Desarrollo de la actividad:

Empiezo desde el principio:

– busca algo para contar: esto te lo puedes saltar, porque todo el mundo tiene millones de historias para contar (anécdotas personales e historias familiares). Pero si quieres buscar algo para contar, lee cuentos tradicionales. Lee y lee hasta que encuentres uno que te guste mucho, y apréndetelo. Si no te gustan los cuentos tradicionales, busca otro tipo de historia.

– busca un buen momento para contar: un momento en el que te apetezca, y en el que le apetezca al que va a escucharte. Un momento tranquilo, sin interrupciones, sin juicios externos… Un momento y un lugar en el que estéis en confianza.

– cuéntalo, y disfrútalo.

Completamente prohibido:

– Fingir, no ser uno mismo. La actividad implica sinceridad, no actuar, y no juzgarse. A los niños les encantan los cuentos, les encanta pasar tiempo de calidad con sus padres, por lo que simplemente con esto, está garantizado el éxito. Queremos pasar un buen rato, compartir una historia, y crear un clima de comunicación profunda. Hay personas que son muy serias, otras que les encanta poner voces, otros que necesitan estar en movimiento para contar cosas…. perfecto todo, cada uno es como es, y cada cual cuenta las cosas a su manera.

– hacer preguntas: terminantemente prohibido hacer un examen después del cuento para comprobar si escucharon y comprendieron bien la historia

– enseñar ilustraciones: la actividad consiste en contar, no en leer, por lo que para llevarla a cabo no tendremos ningún libro ni soporte visual delante. Queremos una comunicación profunda, por lo que no nos interesan los intermediarios. Por otra parte, cuando el niño escucha una historia, su cerebro trabaja creando sus propias imágenes, y desarrollando así su capacidad de abstracción. Si presentamos imágenes, el cerebro no puede elaborar las suyas.

– intentar animar a la lectura: esto no es una actividad de animación a la lectura. Leer es apasionante, no se necesita que te animen.

– interrumpirse: si la actividad termina antes de que se acabe de contar el cuento, por ejemplo porque el niño se cansó de escuchar o se quedó dormido, o surgió algo más interesante, no pasa nada. Pero lo que no puede ser es que empecemos con el cuento  y nos acordemos de tal cosa y se desvié todo el asunto.

 

Refuerzos y castigos junio 18, 2012

Nuestras acciones tienen consecuencias. Desde la psicología conductista, estas consecuencias se dividen en refuerzos y castigos:
Los refuerzos se utilizan para reforzar una conducta, para que se repita. En cambio los castigos se utilizan para eliminar conductas.
Tanto los castigos como los refuerzos pueden ser positivos o negativos:
– refuerzo positivo: a quien ejecuta la conducta que estamos reforzando, le damos algo positivo, le pasa algo bueno como consecuencia de esa conducta.
– refuerzo negativo: a quien ejecuta la conducta que estamos reforzando, le quitamos algo malo, algo malo que le pasaba le deja de pasar como consecuencia de esa conducta
– castigo positivo: a quien ejecuta la conducta que queremos eliminar, le damos algo malo, algo malo le pasa como consecuencia de esa conducta
– castigo negativo: a quien ejecuta la conducta que queremos eliminar, le quitamos algo bueno, algo bueno que le pasaba, le deja de pasar como consecuencia de esa conducta.
 

Para aumentar conducta  Refuerzo positivo  Damos algo bueno
Para aumentar conducta  Refuerzo negativo  Quitamos algo malo
Para disminuir conducta  Castigo positivo  Damos algo malo
Para disminuir conducta  Castigo negativo  Quitamos algo bueno

Ejemplos tradicionales de esto serían:
– refuerzo positivo: un niño hace algo que consideremos bueno, y para que lo mantenga o como premio, le compramos un regalo, le dejamos que tenga más recreo, le decimos muy bien… lo premiamos con algo que le gusta.
– refuerzo negativo: un niño hace algo que consideremos bueno, y para que lo mantenga, le dejamos salir antes de clase, puede no comerse todas las verduras que no le gustan, … lo premiamos evitando algo que no le gusta
– castigo positivo: un niño hace algo que consideremos malo, y para que no lo haga más, le damos trabajo extra, más deberes, … lo castigamos con algo que no le gusta
– castigo negativo: un niño hace algo que consideramos malo, y para que no lo haga más, le dejamos sin recreo, o sin postre, o sin ir al cine… lo castigamos quitándole algo que le gusta.

Así es como la psicología oficial entiende el desarrollo y el aprendizaje, y así es como se entienden normalmente los premios y castigos.
Esto lo he estudiado en cursos, en la carrera… está por todas partes, pero con el tiempo, cada vez me chirriaba más. Es completamente cierto que los refuerzos y castigos existen y nos afectan. Pero no estoy de acuerdo en cómo se enfocan, en cómo se utilizan.
Según esta forma de entender el desarrollo, los refuerzos y castigos son completamente necesarios. Además, los adultos que educamos, podemos manipular las consecuencias de las acciones de los niños, para poder poner o quitar las conductas que nos interesen.

Desde mi punto de vista, en general creo que no estoy a favor de premios o castigos, pero es cierto que todo en la vida tiene consecuencias: nuestras acciones van a tener consecuencias, y éstas delimitarán nuestras conductas futuras. Pero una cosa son las consecuencias naturales de nuestros actos, y otra cosas son las consecuencias que imponemos los adultos, y que utilizamos para manipular a los niños, para intentar modificar su conducta.

Yo he visto otra forma diferente de trabajar que funciona. Una forma de entender la educación y el desarrollo, que es diferente a la expuesta aquí arriba, y que sin embargo tiene buenos resultados. He visto trabajar y aprender a niños, sin “refuerzos positivos”. Y estos niños continuaban aprendiendo y trabajando, sin motivación extrínseca, sin que nadie les animara a hacerlo desde fuera. ¿Cómo es posible?

Los que seguís el blog, ya sabéis cómo entiendo la educación.
– desde el no juicio
– dándole mucha importancia a de las influencias, al grupo
– respetando el interés del niño (aquí , aquí y aquí hablamos de ello)
– cambiando el rol que se le da al acompañante
– entendiendo el juego del niño como su trabajo fundamental
– con las condiciones de la educación creadora (aquí y aquí hablamos de ellos)

Desde como yo entiendo la educación, el crecimiento y el aprendizaje:

¿Que es un refuerzo positivo?
He dicho que es una consecuencia, que te lleva a volver a repetir una conducta, que la refuerza, porque a cambio consigues algo bueno para ti.
El refuerzo positivo se entiende comúnmente como darle al niño algo que le gusta, cuando el niño hace algo “bien”. Hay un montón de programas educativos que se basan en el refuerzo positivo.
Pero, ¿y si trabajamos desde el no juicio? ¿y si cambia el papel del educador? ¿y si no es el educador el que reparte los refuerzos positivos? ¿como es que hay niños que trabajan sin motivación externa o sin recibir elogios?
Desde mi perspectiva, cuando el niño trabaja en (lo que yo creo que son) buenas condiciones, consigue un montón de cosas buenas para él:
– seguridad en sí mismo, porque su avance solo se le debe a sí mismo
– desarrolla capacidades: creatividad, autonomía,
– tiene el control de su trabajo
– trabaja en lo que le gusta, en lo que quiere
– crece su interés, su motivación, su trabajo

– establece relaciones de calidad con quienes le rodean, sin manipulaciones, sin competición
Esos son los refuerzos positivos, los naturales, los reales, los intrínsecos, los que le motivan al niño a continuar creciendo, trabajando, aprendiendo, desarrollarse….
Si trabajando, te desarrollas, continuas trabajando.

¿Qué es un refuerzo negativo?
He dicho que es una consecuencia, que te lleva a repetir una conducta, que la refuerza, porque a cambio consigues eliminar algo que era malo para ti.
El refuerzo negativo es menos conocido, estamos menos acostumbrados a hablar de él, y cuesta más encontrar ejemplos. El desarrollo del niño en las condiciones que yo considero adecuadas, tiene muy en cuenta el darle al niño las mejores condiciones de trabajo, y esto incluye eliminar todo lo que puede molestarle.
Si trabajando, quien se ocupa de tu educación evita las interrupciones, el juicio… puedes continuar trabajando.

¿Qué es un castigo positivo?
Dije anteriormente, que es una consecuencia que te lleva a eliminar una conducta porque con ella consigues algo que es malo para ti.
Normalmente, la gente lo entiende como darle al niño algo que no le gusta.
Desde mi punto de vista, ponerle al niño un castigo positivo, es darle un “muy bien”, darle una valoración positiva, que el niño no necesita, y que como consecuencia hará que desaparezca el trabajo.
El juicio, las alabanzas, hacen que el niño trabaje para que le alaben, por lo que se elimina el trabajo para uno mismo. Le damos al niño “una buena nota” y con ello le hacemos dependiente de nuestra opinión sobre su trabajo. Deja de trabajar para sí mismo, para empezar a trabajar para nosotros. Y con el tiempo, el trabajo desaparece.
Soy consciente de que esto suena muy fuerte, pero la realidad está al alcance de todos: a todos los niños les dicen que pintan muy bien, y todos los niños abandonan el dibujo con los años.
Si trabajando para ti, te dan una motivación extrínseca, dejas de trabajar con motivación intrínseca.

¿Qué es un castigo negativo?
Dijimos que es una consecuencia que te lleva a eliminar una conducta porque dejas de conseguir algo que era bueno para ti.
El ejemplo de esto es muy fácil, si a un niño le quitas la posibilidad de trabajar de forma autónoma y libre, el niño deja de trabajar. Si a un niño, le dices en qué tiene que trabajar y cómo, le estás quitando algo que era bueno para él (la posibilidad de trabajar a su manera, de desarrollar sus intereses, de hacer sus investigaciones y pruebas, de tomar sus decisiones…). Y como consecuencia, se extinguirá ese interés, esa iniciativa, ese trabajo.
Si trabajando, te quitan el poder tomar decisiones, dejarás de trabajar.

 

Actividad educativa: trabajar con papel junio 12, 2012

En esta actividad intentaremos crear las condiciones para que el niño pueda desarrollar por sí mismo su capacidad de construir con papel. Para que esto ocurra, para que el niño pueda desarrollar una capacidad, ésta hay que trabajarla de forma constante. Así que esta actividad no está pensada para hacerla de forma aislada, para realizar un día puntual y no volver a repetirla más.

Esta actividad no consiste en que le enseñemos al niño a trabajar con papel, sino justamente en lo contrario: el adulto se coloca detrás del niño para hacer lo que este necesite para desarrollar sus capacidades. Es el niño el que aprende por sí mismo, a su ritmo. Esta actividad no tiene como resultado trabajos “muy bonitos”. En esta actividad el niño desarrolla una capacidad.

Materiales:

Depende de cada situación, de cada casa y de cada niño. Lo más habitual es:

– papel: para reutilizar, folletos de propaganda, folios blancos, o de colores, diferentes tipos de papel…

– cartón

– herramientas para trabajarlo: tijeras, celo, grapadora, pegamento, cola blanca, cúter…

– útiles para pintar: rotuladores, lápiz, pinturas, témperas, pintura acrílica…

Con niños muy pequeños, yo utilizaría solo papel y tijeras. Con niños pequeños, también se les puede dar folios y trozos de celo. Un poco más mayores, pegamento en barra, otros tipos de papel y rotuladores. Con más mayores, cartón, cola y témperas. Con más mayores, un cúter….. Cada uno que decida con sus hijos y su circunstancias.

Yo prefiero empezar con poco, ver lo qué se necesita, y ofrecer más si hace falta.

Con mis hijos en casa, tenemos muy poco ritmo de trabajo, por lo que la actividad avanza muy poquito. Utilizamos folios, propaganda, tijeras, pegamento y celo.

Con otros grupos de niños con los que he trabajado, he comenzado con cartón y papel, y según avanzaban les iba ofreciendo otras cosas: cuerdas o lana, alambres, témperas….

Hoy en día, los niños (y los mayores) estamos saturados de materiales y de cosas. No pasa nada por empezar con 2 cositas humildes, y dar tiempo para ver por donde evoluciona el trabajo. Es preferible tener poco material que demasiado.

Espacio y tiempo:

El tiempo que dura la actividad, lo marca cada niño, depende.

El espacio lo buscamos lo más cómodo posible. Nosotros en casa, trabajamos en una mesa, pero hay niños que se sienten más cómodos trabajando en el suelo.

Lo que sí que creo que es importante es marcar una frecuencia, un ritmo en el trabajo. Para que haya una evolución, un proceso, hace falta repetición, una estructura, un ritmo, una frecuencia. Sino lo hay, es mucho más difícil. Yo lo pondría un día a la semana, aunque, como todo, depende de las circunstancias de cada familia. Un día sí uno no, también está bien, o una vez cada dos semanas……

Qué hace el niño:

El niño trabaja con el material. Recorta, pega, charla, construye, deshace, juega, crea, pinta, guarda, envuelve, mete, saca, ata, empaqueta, trabaja,…

Con constancia, poco a poco ese trabajo va cambiando, evolucionando. El niño va haciendo pequeños descubrimientos, movido únicamente por su interés, a su ritmo. Hace conquistas que se debe a sí mismo. Es el único responsable de su trabajo, evolución y crecimiento.

Qué hace el adulto:

El adulto no controla el trabajo del niño. El trabajo del niño es de lo único de lo que no se tiene que ocupar: no lo juzga, ni lo motiva, ni lo dirige. El trabajo del niño es solo asunto del niño. Queremos que el niño trabaje para sí mismo, a su ritmo, en lo que quiera, por lo que el trabajo no está destinado al adulto, no es para agradarnos. Evitaremos en lo posible condicionar ese trabajo.

El juicio, los halagos y alabanzas, motivaciones, refuerzos, estímulos…. hacen que el niño no trabaje por sí mismo, hacen que el niño trabaje por y para los demás. Es la diferencia entre aprender y que te enseñen.

En esta actividad intentaremos que se den las condiciones necesarias para que el niño trabaje para sí mismo, para que sea él el que tome las decisiones respecto a su trabajo sin estar condicionado por los que le rodeas: para que trabaje en libertad.

El adulto se ocupa de lo que el niño necesita. Está al servicio del niño y de la actividad. El adulto viene a ser una herramienta del niño, para hacer aquellas cosas accesorias que hacen el trabajo del niño agradable. El adulto hace pequeñas cosas que le hacen ver al niño que está pendiente de él, que lo está cuidando a él y a su trabajo. Que respeta y valora su trabajo sin pasar por el juicio o la manipulación.

Como hemos dicho que el material y el trabajo dependen de cada niño y de cada familia, es difícil concretar exactamente qué es lo que tiene que hacer el adulto. Más o menos, el adulto:

– posibilita la actividad: da el material, cuida de que se vaya a dar con una cierta frecuencia, busca las mejores condiciones posibles para el trabajo, ofrece material que cree que el niño puede necesitar

– crea las condiciones para que el trabajo sea posible: evita las interrupciones, protege el trabajo del juicio, de la enseñanza, de la desconfianza en el niño…

– da hábitos de trabajo: enseña cómo se cogen las tijeras para evitar accidentes, cuida de que el trabajo se coloque bien en la mesa para que no se caiga, o se arrugue o se estropee… Es la única situación en que la enseñanza es necesaria, para dar hábitos y enseñar a utilizar el material.

– da y hace cumplir normas: no se juzga el trabajo, ni el propio ni el de los demás, no se desperdicia material, hace falta un orden, se recogen las cosas cuando se acaban de usar,

– observa al niño, para buscar aquellas cosas que el niño necesite. Una vez que se tiene clara la posición del adulto, dónde se entra y dónde no, conviene pararse a mirar al niño que tenemos delante para buscar qué necesita.

– cosas que podemos hacer: una vez que el niño ve y comprende para qué está el adulto, una vez que está establecida la relación con el niño, éste ya le pide al adulto lo que necesita. Pero hasta entonces hay pequeñas cosas que podemos ir haciendo: recoger lo que se caiga del suelo, cortar los trocitos de celo, cortar con el cúter el cartón, por donde el niño nos diga, sujetarle dos papeles para que no se le muevan cuando él pegue el celo, ….

– se toma en serio el trabajo del niño, porque es una cosa muy seria

– conserva el trabajo: una vez que el trabajo está terminado, le pone el nombre y la fecha y lo archiva. Las cosas que son planas, las guardamos en una carpeta. Las bolitas de papel, las guardo en una caja, y cosas más voluminosas, que no puedo guardar en casa, les hago una fotografía.

– respetar al niño: y por eso, porque le respeta, es por lo que no condiciona su trabajo, por lo que le deja que haga sus propios descubrimientos, por lo que no le roba conquistas. El niño (todas las personas) están en proceso. El respeto al niño, pasa por respetar su proceso, por no sacarle de él para hacer cosas que no le corresponden.

Es decir, que lo que al adulto no hace es:

– juzgar el trabajo

– enseñar, robar descubrimientos

– abandonar al niño, dejarle solo

– quedarse sin hacer nada

Además:

Lo más importante es tener clara la postura del adulto. Una vez que se respete eso, lo demás viene solo. Pero para poder adoptar ese rol, es muy importante trabajarse a uno mismo. Tal y como está planteada la actividad, todas las decisiones, la responsabilidad, y el mérito del trabajo, lo tiene el niño. Hay adultos que no están dispuestos a que los niños a quienes acompañan, crezcan sin necesitar de su intervención, de su enseñanza, de su motivación. También hay quien no está dispuesto a que los niños que acompañan trabajen a su ritmo, porque eso conlleva que va “retrasado” con respecto a los demás, que no hace cosas tan “bonitas” como lo que haría si yo le dijera “pega esto así”. Hay quien no soporta que su hijo pase horas haciendo trocitos de papel, con lo fácil que sería decirle “haz una casita en esta caja”. O hay quien necesita “imponer” (muy amablemente) sus ideas, sus descubrimientos, su manera de hacer las cosas…, al niño, con lo cual este no puede vivir su proceso. Otras personas, tienen tantas ganas de trabajar y jugar, que se proyectan en el niño, y en vez de trabajar para sí mismos y seguir su propio proceso, sus ganas de jugar les llevan a hacer que el niño juegue como ellos querrían hacerlo. Otras personas tienen problemas con la seguridad en uno mismo, con su ego, con la inseguridad en las capacidades del niño……

Y también, hay que revisar las expectativas que tenemos con respecto a los niños. Facilita mucho las cosas, es mucho más fácil adoptar esta postura si has visto procesos, si sabes lo que es el desarrollo “normal del niño”. El conocer el proceso, te permite reconocerlo en el niño con el que trabajas, y entonces puedes no juzgarlo. Saber que los niños gatean, y luego andan, hace que cuando tu hijo gatea no lo juzgues,  porque sabes que es una parte normal del proceso, sabes que es una etapa y luego vendrá otra. Yo sé, que trabajando así, mis hijos desarrollan capacidades. Sería bueno conocer cómo es este proceso, saber en qué y cómo trabajan los niños cuando aprenden de forma natural. ¿Cómo es el aprendizaje natural? Hoy en día, apenas se da, no dejamos que se produzca porque lo destruimos con nuestras intervenciones.

 

¿Cómo valorar un esfuerzo sin destruirlo? junio 1, 2012

Filed under: aprendizaje,crianza,educacion,educacion alternativa,reflexion personal — seeducansolos @ 18:37

EL ESFUERZO: ¿esfuerzo o placer

Parte 1: El esfuerzo del niño

Parte 2: Dos tipos de esfuerzo

Parte 3: ¿Cómo valorar un esfuerzo sin destruirlo?

Según esto, ¿qué podemos hacer para valorar el esfuerzo del niño? ¿cómo podemos acompañar ese esfuerzo para que continúe? ¿cómo podemos cuidar el esfuerzo del niño sin destruirlo?

En el caso de que la actividad que requiere el esfuerzo responda a un interés personal, tengo más o menos claro el papel del adulto. En este caso yo creo que la postura del adulto debiera basarse en el respeto absoluto a la actividad del niño, y en establecer con el niño una relación en la cual el niño trabaja y el adulto le acompaña para darle lo que necesita. Esta forma de acompañar, no consiste en cambiar unas palabras por otras. Esto consiste en establecer una relación diferente con el niño, dándole lo que necesite, estando a su servicio, poniendo normas, creando buenas condiciones para el trabajo, sin juicio.
Veamos algunos ejemplos:
– si estoy en casa trabajando en el blog, mi marido me demuestra el valor que le da a mi trabajo ocupándose de los niños y no dejando que me interrumpan
– cuando mis hijos corren y saltan por casa, yo les demuestro que valoro su trabajo al no dejarles hacerlo en casa (porque es una norma que tenemos y porque en casa no hay buenas condiciones), al ofrecerles salir a la calle, al buscar un ambiente (en un parque, con amigos…) en el que puedan desarrollar este trabajo en las mejores condiciones posibles.

En aquellas situaciones que suponen un esfuerzo porque las hacemos por obligación no tengo tan clara la postura del adulto, no he reflexionado tanto acerca de ello. En estas actividades están incluidas:
– obligaciones que nos vienen impuestas desde fuera, desde nuestro trabajo: madrugar, reuniones, cursos, estudiar, deberes, tareas,… A veces pueden ser trabajos muy amables y ser incluso divertido, pero continúan siendo obligaciones puesto que no es algo que el niño elige.
– normas: recoger después de utilizar algo, hablar bajito en espacios cerrados…
– cosas que no nos gustan pero que queremos hacer para conseguir algo que sí que nos gusta: ahorrar para ir de vacaciones
Imagino que las pautas a seguir en estos casos serían acompañar al niño, hacérselo lo más llevadero posible, explicarle los motivos por los que lo tiene que hacer, razonárselo, hacerle ver lo que va a conseguir con su esfuerzo….

 

Dos tipos de esfuerzo mayo 31, 2012

Filed under: aprendizaje,crianza,educacion,educacion alternativa,reflexion personal — seeducansolos @ 06:06

EL ESFUERZO: ¿esfuerzo o placer?

Parte 1: El esfuerzo de los niños

Parte 2: Dos tipos de esfuerzo

Parte 3: ¿Cómo valorar un esfuerzo sin destruirlo?

Está muy extendida la idea de que los adultos tenemos que reconocer el esfuerzo de los niños. En que este esfuerzo hay que valorarlo, apreciarlo, cuidarlo, para que se mantenga y el niño continúe esforzándose.
Lo que se suele hacer normalmente es juzgar positivamente el trabajo del niño (qué bien saltas, qué bien escribes, qué bien hablas inglés, qué bien has hecho la tarea), o bien hay quien opta por describir la situación (qué salto tan alto, qué letra más redonda, veo que te esfuerzas mucho, he visto todo lo que te has esforzado, veo que estás usando muchas piezas amarillas en tu torre).
¿Cómo nos sentimos los adultos cuando recibimos este tipo de acompañamiento en actividades que nos suponen un esfuerzo?

Hemos visto que hay dos tipo de “esfuerzos”:
– en aquellas cosas que hacemos porque queremos, es decir, cuando jugamos o trabajamos en nuestro interés
– en aquellas cosas que hacemos obligados, que hacemos porque no tenemos más remedio, porque lo necesitamos para conseguir algo.

En aquellas actividades que a mí me cuesta realizar, no creo que me sintiera cómoda recibiendo un juicio positivo o una descripción de mi actividad:
– qué bien hablas inglés: sé que no es verdad. Si hablara bien inglés no tendría que estar estudiándolo.
– veo que te estás esforzando: ¿y por eso me estás suspendiendo?
– qué bien has aparcado: sí, hombre, después de 20 maniobras
– veo que te ha costado un esfuerzo aparcar: encima cachondeo
– qué bien madrugas¿?¿?
– veo que a pesar de que se te cierran los ojos, has conseguido madrugar: zzzzzz
Este tipo de actividades, solo se llevan a cabo porque se quieren conseguir algo a cambio:
– voy a reuniones de trabajo porque me pagan un sueldo
– estudio en la universidad para sacar un título
– ahorro para poder tener luz eléctrica en casa
– estudio inglés para conseguir un trabajo mejor
Pero sino consiguiera esas recompensas, no haría ese esfuerzo. Necesito la recompensa para hacer el esfuerzo.

En cambio, en el otro tipo de actividades que son las mismas que las anteriores, pero que no cuesta esfuerzo hacer, no necesito ninguna recompensa para hacer el esfuerzo.
Son actividades que se hacen sin obtener nada a cambio.

¿Qué pasa entonces si damos una recompensa por realizar una actividad que no la necesita? Evidentemente, que actividades que se hacen “porque sí”, pasan a convertirse en actividades del otro grupo, en cosas que hacemos para conseguir algo a cambio.

Un niño construye un torre con piezas de construcción. Hace un esfuerzo, pero lo hace jugando, simplemente porque quiere. No consigue nada a cambio, solo su propia satisfacción personal. ¿Qué pasa si le alabamos su torre? Pues que en futuras construcciones buscará nuestra aprobación, y así, una actividad que no necesitaba de nada pasa a ser una actividad que busca recompensa.

 

 
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